Milagros Mumenthaler

Milagros Mumenthaler Atalante

Cine

Milagros Mumenthaler estrena 'Las corrientes': "Hoy lo más clásico genera extrañamiento"

La directora, uno de los grandes nombres del cine argentino, estrena un misterioso drama protagonizado por Isabel Aimé González Sola.

Más información: Seis documentales recientes para conocer las grandes fracturas políticas de nuestro tiempo

Publicada
Actualizada

Tras una entrega de premios en Ginebra, Lina (Isabel Aimé González Sola), una cotizada estilista, se arroja al río desde lo alto de un puente de manera impulsiva. A su regreso a su hogar en Buenos Aires, no hay mención de lo sucedido, pero una inquietud se ha instalado ya en la audiencia, que no sabe si ese gesto suicida puede marcar la deriva funesta de la trama.

El título del tercer largometraje de Milagros Mumenthaler (Córdoba, Argentina, 1977), Las corrientes, responde a ese desajuste existencial que palpita bajo el bienestar en las sociedades neoliberales. Para plasmar esa insoportable levedad de las apariencias, la directora recurre a misterios, ensoñaciones y silencios con el envoltorio del cine clásico como la herramienta de extrañamiento definitiva.

Pregunta. En la película se aprecia un hieratismo formal que evoca el suspense psicológico de Hitchcock, potenciado además por una partitura que remite a las bandas sonoras de su compositor habitual, Bernard Herrmann. ¿Fue algo intencionado?

Respuesta. Hitchcock estuvo presente, sobre todo por la puesta en escena y no tanto por sus figuras femeninas. En su cine, el tamaño del plano tiene un significado muy concreto. En su momento, se pensaba que era realista, pero cuando uno ve ahora sus películas, resulta algo extrañísimo respecto a lo que estamos acostumbrados a ver.

»Así que me parecía interesante servirme de esa estética que estuvo instalada entonces y que ahora con los años choca con nuestros ojos, acostumbrados a los celulares y a las plataformas. Me parece interesante que la manera más sencilla de generar un extrañamiento sea recurrir a lo más clásico.

P. Al asistir a la aparente pulcritud exterior de la protagonista, de la que se revela un pasado reprimido, es inevitable pensar en Marnie, la ladrona (1964). ¿Cómo trabajó esa dialéctica entre la superficie impecable de Lina y las corrientes subterráneas que amenazan con desbordarla?

R. Siempre imaginé un personaje con algo medio angelical, muy luminoso tanto en su piel como en su pelo largo, pero con una cierta oscuridad. En el fondo, deja atrás un pasado, se inventa la vida que tiene, y esas decisiones que va tomando la ayudan a ascender socialmente. Aparenta, diciéndolo, que siempre está bien, pero lo que le pasa por dentro es como una tormenta. De modo que uno no sabe qué pasa por debajo de la superficie, desconoce todas las corrientes en su interior.

Las apariencias

P. ¿Fue ese aspecto de las apariencias lo que le llevó a ambientar la película en el mundo de la moda?

R. Sí, siento debilidad por él. Siempre que voy a cualquier ciudad del mundo, lo primero que hago es ir a una casa de telas para hacerme ropa. Me gusta mucho el proceso de armar, de los moldes.

»Por un lado, la moda es algo muy superficial y, por otro lado, es muy importante, ya que es tu carta de presentación ante el mundo y también un elemento que te permite leer a las personas. Ahí entran también los prejuicios, porque analizas a la gente por su aspecto y, de repente, puedes conectar y que se establezca una sintonía. O todo lo contrario. De ahí que me resultara interesante para un personaje que siempre trata de aparentar.

Isabel Aimé González Sola, a la izquierda, en 'Las corrientes'

Isabel Aimé González Sola, a la izquierda, en 'Las corrientes' Atalante

P. Lina parece tener fijación con los zapatos. ¿Es algo que le ha prestado usted al personaje?

R. Se fue dando, al igual que la idea de recurrir a prendas más bien atemporales y a estilismos monocromáticos, que daban la sensación de estar anclados en el tiempo. Me inspiré en una señora muy mayor de Buenos Aires que heredó una corsetería de su madre donde hace corpiños a medida. Es muy graciosa porque siempre va vestida de un solo color. Y es una pena porque es un negocio que va a desaparecer más pronto que tarde.

P. La melena de la protagonista funciona casi como un elemento arquitectónico en el plano. ¿Qué peso tuvo en el casting el pelo de la actriz que la interpreta, Isabel Aimé González Sola?

R. En realidad son extensiones. De hecho, cuando Isabel vino al casting, lo tenía por encima del hombro. Ensayamos muchísimo, nos estuvimos viendo durante tres meses… Ella vive en París y yo tengo una relación de idas y vueltas entre Argentina y Suiza. Y me gustaba también que el personaje viajara fuera de Buenos Aires, porque eso le aporta algo distinto, que se aprecia en la forma de moverse. La ciudad en la que vives te impregna de alguna manera. Eso le genera al personaje un aura diferente.

Mantener los principios

P. En la película se puede ver una casa de muñecas. ¿A qué se debe ese elemento nostálgico?

R. En realidad, esa maqueta es una réplica de la habitación de adolescente de Lina. En la película los niños están a otras cosas, todo el rato con sus dispositivos. Aunque la mirada de Lina pueda ser crítica con esta circunstancia, lo primero que hace cuando ve a su hija es decir: “Tomá”.

»A veces uno sabe que hay cosas que están mal, pero en lo cotidiano es difícil mantener siempre unos principios. Ella hace lo que puede. En definitiva, hay miles de formas de ser madre. Pero, no, la maqueta era una forma de mostrar que Lina tiene un mundo más allá de la sesión de fotos y la campaña de moda.

Una imagen de 'Las corrientes'

Una imagen de 'Las corrientes' Atalante

P. El diseño de sonido resulta muy medido, con momentos inmersivos, como el repiqueteo metálico de los tacones en el asfalto y el sonido de la respiración cuando anestesian a Lina. ¿Son detalles que ya planifica en el guion?

R. Sí, yo escribo mucho desde el guion, donde hay un montón de elementos de sonido, por ejemplo, el de los pasos que resuenan en la ciudad vieja. Para hacerlo posible fuimos a un zapatero a que le pusiera chapitas a las suelas de Isabel. Después, obviamente, el técnico que hace el sonido directo ya tiene en cuenta todos esos elementos que están en el guion y se van aplicando.

»En cuanto a la respiración, creo que transmite la sensación de estar en un lugar cómodo, de oscuridad, como debajo del agua, que aunque tenga algo peligroso es medio reconfortante. Remite al hogar, al lugar de pertenencia, que a veces tiene también algo trágico. Es el calor.