Reda Kateb, en 'La copia perfecta'

Reda Kateb, en 'La copia perfecta' AdsoFilms

Cine

'La copia perfecta': un entretenido estudio de la triste vida del falsificador de billetes

La película es como los billetes falsos: no es original, pero sí convincente.

Está dirigida por Jean-Paul Salomé y protagonizada por Reda Kateb.

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La historia está repleta de genios a los que les costó alcanzar el reconocimiento. Ahí están El Greco, Van Gogh, Cézanne, Hilma af Klint o el hombre que inspira la historia de La copia perfecta, Ceslaw Bojarski, un maestro falsificando billetes.

Si la fama le era esquiva, no era precisamente por falta de seguidores, ya que contaba con un buen número entre las fuerzas de seguridad del Estado francés, sino por un problema de orden legal: reconocer la autoría de su trabajo implicaba una condena de unos 30 años de cárcel.

El director Jean-Paul Salomé (París, 1960) apuesta en su película por detenerse precisamente en retratar el trabajo de artesano de Bojarski (Reda Kateb) en su laboratorio clandestino –su creatividad e imaginación, su meticulosidad y su perseverancia– y su modus operandi para poner el género en circulación: solo un billete por tienda, solo una tienda por calle. Una actividad solitaria y minuciosa que le va aislando de la sociedad, pasando de ser un medio para mantener a su familia a un fin en sí mismo cuando esta le abandone.

El falsificador solo alcanzará una intimidad real con el sabueso que le persigue durante décadas, el comisario Mattei (Bastien Bouillon), el único capaz de entender plenamente su talento, aunque para conversar con él tenga que fingir ser un empresario agrícola.

Precisamente, es la identidad otro de los temas en los que incide el guion del filme. Conocemos a Bojarski como un inmigrante polaco que se gana la vida falsificando pasaportes en la Francia ocupada por los nazis y que inicia una relación con una joven parisina (Sara Giraudeau). Tras la guerra, ya casado, el personaje trata de abandonar los bajos fondos y abrirse camino como inventor, vendiendo patentes, pero nadie parece dispuesto a hacer negocios con un inmigrante sin papeles.

Con el orgullo herido, aceptará el encargo de un jefe mafioso de crear billetes falsos. Así comienza una doble vida en la que estará inmerso durante más de veinte años, trabajando en soledad a partir de que la policía acabe con la banda a la que está asociado.

Salomé, que ha evolucionado de un cine comercial no demasiado inspirado –Arsène Lupin (2004), Espías en la sombra (2008)– a estudios de personajes como los que presentó de la mano de Isabelle Huppert en la cómica Mamá María (2020) y en la comprometida Un blanco fácil (2022), presenta aquí un perfecto pasatiempo para huir del calor veraniego en una sala de cine.

Bastien Bouillon y Quentin Dolmaire, en 'La copia perfecta'

Bastien Bouillon y Quentin Dolmaire, en 'La copia perfecta' AdsoFilms

El desafío personal y drama familiar de Bojarski, al que da vida un emotivo Reda Kateb, viene en el eficaz envoltorio de un polar de Jean-Pierre Melville, con puntuales secuencias de acción de aroma pulp y secundarios interesantes, como el descerebrado Anton de Pierre Lottin.

Salomé, eso sí, se excede en el metraje, con reiteraciones a la hora de mostrar tanto los procesos de la falsificación como la deriva familiar que podrían haberse quedado en la sala de montaje, pero logra una interesante mezcla de géneros.

La copia perfecta es, finalmente, como uno de los billetes de Bojarski: no son originales, pero sí muy convincentes.

La copia perfecta

Dirección: Jean-Paul Salomé.
Guion: Jean-Paul Salomé, Bastien Daret, Delphine Gleize.
Intérpretes: Reda Kateb, Sara Giraudeau, Bastien Bouillon, Pierre Lottin.
Año: 2025.
Estreno: 10 de julio