Vicky Krieps en 'Recreación de un asesinato'.

Vicky Krieps en 'Recreación de un asesinato'.

Cine

Jim Sheridan reabre la herida del asesinato sin resolver de la millonaria Sophie Toscan du Plantier hace 30 años

El director irlandés, célebre por el drama sobre el IRA 'En el nombre del padre', indaga en uno de los casos criminales más inquietantes en un drama judicial protagonizado por Vicky Krieps.

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Fue un 23 de diciembre de un ya lejano 1996. Sophie Toscan du Plantier, productora de la cadena ARTE y esposa del productor de Maurice Pialat o Robert Bresson, fue brutalmente asesinada en un pequeño pueblo de Irlanda en el que tenía una casa de descanso. Treinta años después, la identidad del asesino sigue siendo un misterio porque nunca se llegó a juzgar al principal sospechoso, Ian Bailey, un tipo narcisista y despreciable pero quizá no un asesino.

A pesar del altísimo perfil de la víctima, la policía irlandesa cometió todo tipo de chapuzas, no investigó pistas de alto valor y el Gobierno se negó a extraditar a Bailey a Francia, donde fue declarado culpable in absentia y donde la prensa y la opinión pública ya lo habían sentenciado.

Célebre por sus películas sobre el IRA en los años 90, En el nombre del padre y The Boxer, ambas protagonizadas por un pletórico Daniel Day-Lewis, Sheridan retrata en Recreación de un asesinato un crimen que, confiesa, le obsesiona desde hace años. Explica: “Es un caso enorme en Irlanda y, sin embargo, en Francia prácticamente no se informa sobre él. Emmanuel Macron fue a Irlanda para hablar de economía y acabó hablando del caso Ian Bailey, un asesinato ocurrido hace casi treinta años. Eso demuestra hasta qué punto sigue siendo un asunto político".

Continúa el director: “No tiene ningún sentido que una de las cineastas francesas más conocidas, una mujer bellísima, asociada a Cannes y a la alfombra roja, aparezca asesinada a pedradas en una carretera perdida y que nadie oyera nada, nadie viera nada y nadie sepa nada. Hay algo en toda esta historia que no termina de sostenerse. ¿Sabes cuando algo simplemente no encaja? Esa es la sensación que tengo constantemente con este caso.”, dice el director.

Seis veces nominado al Oscar, prosigue Sheridan: “Bailey sufrió un juicio mediático brutal en Irlanda. Recuerdo que un periodista le llamó y le dijo: ‘Ya nadie quiere darte trabajo porque todos creen que eres el asesino’. Y él respondió algo así como: ‘Claro, lo hice para conseguir una buena historia’. Eso no es una confesión. Pero necesitaban convertirlo en una confesión.”.

Periodista amateur, jardinero, turbio en todo, condenado por malos tratos a su pareja, mentiroso y ansioso por tener protagonismo, el problema de Bailey es que era el culpable perfecto (falleció a los 66 años en 2024). Cuenta el cineasta: “En Francia primero deciden quién es el culpable y luego construyen el caso. En Irlanda primero te detienen y luego el fiscal decide si existe caso. Pero la familia francesa, una vez vio a alguien arrestado, asumió inmediatamente que debía de ser el asesino. Y es muy difícil salir de esa idea".

Prosigue: “Lo extraño es que, al centrar toda la historia en Bailey, han limitado el relato desde el principio. Hace veinte años Daniel Toscan du Plantier publicó un artículo en The New Yorker cuyo titular decía: ‘Hay un demonio en las colinas’, acompañado por una fotografía de Bailey. Años después volví a verlo y me pareció algo casi insano: señalar públicamente a alguien de esa manera sin pruebas reales".

Fotograma de 'Recreacion de un asesinato'.

Fotograma de 'Recreacion de un asesinato'.

Daniel Toscan du Plantier, fallecido en 2003, no era precisamente un cualquiera, ya que produjo algunas de las películas más importantes del cine francés, como A nuestros amores (1983), de Pialat, o El dinero (1983), de Bresson, además de clásicos como Fanny y Alexander (1982), de Ingmar Bergman.

En Recreación de un asesinato, inspirada de manera confesa en el clásico Doce hombres sin piedad (1957), un jurado encabezado por una “rebelde” interpretada por Vicky Krieps se enfrenta al resto, que quiere condenar al sospechoso porque tiene una “intuición”.

El propio Sheridan no tiene dudas de que Bailey era inocente. Dice el director: “No creo que Ian Bailey fuera culpable. Aunque quizá dentro de unos años quede como un idiota por decir esto. Ahora dicen que han encontrado ADN gracias a una nueva tecnología, pero todo ese ruido desapareció de repente. Y me da la impresión de que probablemente no encontraron el ADN de Bailey". Prosigue el cineasta irlandés: “Nunca entendí la teoría de que un asesino solitario, borracho, subiera allí y la matara así porque sí. Cada vez que pensaba en el caso me hacía la misma pregunta: ¿por qué iba a matarla este hombre? ¿Qué motivo tendría? Y nunca encontré una respuesta convincente".

¿Pero quién mató a Sophie?

El personaje de Bailey, interpretado por Colm Meaney, es todo un caso. Como explica Sheridan: “Era un narcisista insoportable, alguien muy difícil de soportar. Su hambre de notoriedad era tan descomunal que creo sinceramente que prefería ser conocido como presunto asesino antes que seguir siendo un desconocido. Golpeó a su pareja. Eso es inaceptable. Pero no es lo mismo que asesinato. Son cosas distintas.”.

La desidia y las chapuzas de la policía irlandesa en un caso tan mediático han despertado todas las sospechas, incluidas las de Sheridan. “Lo verdaderamente importante es que sí existe ADN masculino desconocido en el zapato de Sophie. Entonces, ¿por qué no hacen pública esa información? Hay datos genéticos que podrían ayudar a delimitar la investigación sin revelar identidades. Podrían decir si ese ADN pertenece a alguien irlandés, del norte de Europa o de cualquier otra región. Eso cambiaría completamente la conversación".

Existe además una testigo, una tal Marie Farrell, que podría haber cambiado radicalmente la investigación, pero nadie le hizo caso. Explica el cineasta: “Farrell me dijo que se ofreció a ir a Francia para declarar en el juicio, pero nadie quiso llevarla porque iba a decir que Bailey no era el asesino. Entonces, ¿qué clase de juicio era ese realmente?”.

Tanta chapuza, casualidades y las “prisas por encontrar un culpable y pasar página” han dado lugar, por supuesto, a todo tipo de teorías de la conspiración. Off the record, Sheridan explica que sigue trabajando en el caso, que saldrá nuevo material y que puede haber sorpresas. Desliza casi susurrando: “No quiero decir alegremente algo como ‘Epstein’ o hablar de una gran conspiración, porque eso sería muy delicado. Pero sí creo que hay elementos de esta historia que no se sostienen".

La pobre Irlanda

Junto a Neil Jordan, Jim Sheridan es el director de cine más exitoso de la historia de Irlanda. En Recreación de un asesinato vemos a un personaje, Bailey, en una situación similar a la del célebre Gerry interpretado por Daniel Day-Lewis en En el nombre del padre. Basada en una historia real, Gerry fue encarcelado injustamente durante años al ser acusado de terrorismo cuando en realidad era solo un gamberro.

Cuenta Sheridan, muy locuaz durante toda la entrevista: “Toda mi vida he estado obsesionado con los acusados injustamente. Y un día entendí por qué: mi madre fue la primera acusada injustamente que conocí. Su madre murió al darla a luz y ella cargó toda su vida con la culpa de algo de lo que no era responsable".

A pesar de ser un icono de Irlanda, ese país castigado junto a la poderosa Gran Bretaña, y director de otras películas fundamentales de esa cinematografía como Mi pie izquierdo (1989), con la que Day-Lewis ganó su primer Oscar (tiene tres), Sheridan se muestra muy crítico con su país: “En algún momento tienes que aprender a olvidar tu propia historia. No puedes vivir eternamente instalado en la mentalidad de víctima. Irlanda tiene mucho de eso. Es casi un modelo de cómo funcionan las estructuras coloniales y de cómo generan resentimiento durante generaciones".

Aunque el IRA, responsable de más de mil asesinatos, se extinguió oficialmente en 2008, la sociedad irlandesa sigue sometida a una gran tensión política y a estallidos puntuales de violencia. Sentencia Sheridan: “Los poderosos mantienen el control dividiendo a la gente en dos bandos y alimentando constantemente el conflicto. No me gustan las personas que ponen bombas y se marchan. No me parece un acto honorable bajo ninguna circunstancia. El conflicto en Irlanda permitió que ciertos psicópatas encontraran espacio para actuar y ganar poder".