Mercé Pons, Sebastián Mogordoy, Jordi Figueras y Guillem Balart en una escena de 'El fill'. Foto: Marta Mas Girones

Mercé Pons, Sebastián Mogordoy, Jordi Figueras y Guillem Balart en una escena de 'El fill'. Foto: Marta Mas Girones

Teatro

'El fill', de Jon Fosse: Un "reverso oscuro del hijo pródigo" sobre la soledad en la vejez

Ferran Utzet dirige en el Teatre Lliure 'El fill', del Nobel noruego. “Un reverso oscuro de la parábola del hijo pródigo” que indaga sobre la despoblación rural, la soledad de la vejez y la incomunicación entre padres e hijos.

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En un pueblo casi deshabitado una pareja de ancianos observa por la ventana cómo las casas permanecen a oscuras. Los jóvenes se han ido y allí todo es vacío. Solo la luz de un vecino y la suya permanecen encendidas. En medio de la noche, la llegada de su hijo, del que hacía tiempo que no sabían nada, irrumpe. Pero el reencuentro, lejos de llenarse de alegría o felicidad, se vuelve tirante y hosco.

“En una especie de reverso oscuro de la parábola del hijo pródigo, lo único que desencadena esta visita inesperada es una tensión insoportable”, describe el director de escena Ferran Utzet (Barcelona, 1977) sobre su propuesta de El fill, del noruego Jon Fosse, que dirige del 8 de mayo al 7 de junio en el Teatre Lliure.

Poco escenificado en Cataluña, es la primera vez que se representa en la comunidad una obra de este Premio Nobel de Literatura en un teatro público y en catalán. “El fill es una de sus obras más accesibles, porque plantea una situación muy reconocible, sin renunciar a ninguna de las características que le hacen tan singular”, señala Utzet a El Cultural.

“Fosse combina una sensibilidad poética con una comprensión profunda de lo teatral y esta combinación genera obras muy potentes, que destacan porque consiguen poner en escena lo que parece imposible de verbalizar. En su teatro los silencios son casi más importantes que lo que dicen los personajes. Y a la vez, estos se expresan con una prosa altamente poética, muy rítmica, que contribuye de manera decisiva a generar una atmósfera onírica y fascinante”.

Para hacernos partícipes el director nos pone delante de esa ventana por la que el padre (Jordi Figueras) y la madre (Mercè Pons) observan la llegada del hijo (Guillem Balart). De tal manera que, sobre un escenario giratorio y con el público a cuatro bandas, a medida que esta pieza avanza estaremos de un lado u otro, dentro o fuera de la casa, observando la acción a través de ese gran ventanal.

“En su teatro Fosse consigue poner en escena lo que parece imposible verbalizar”. Ferran Utzet

Con el trasfondo de la despoblación rural y la soledad en la vejez, “El fill es una obra que, sin querer transmitir ningún mensaje concreto muestra hasta qué extremo puede llegar la incomunicación entre padres e hijos. En un contexto como el actual, donde las pantallas están disparando la soledad y el aislamiento social, parece muy oportuno representar una obra que, en cierta manera, reflexiona sobre la soledad y sobre la necesidad de conectar con las personas que nos rodean para no perder nuestra humanidad”, señala el director.

Una falta de comunicación que, en el caso de esta pieza, se verá acentuada por la presencia de su vecino (Sebastián Mogordoy) y en la que “Fosse describe un modelo de familia muy distante, donde el amor queda atrapado bajo capas de formalismo y no consigue atravesar la distancia. El problema de los personajes de El fill –concluye el director– no es que no se quieran, sino que no consiguen decírselo”.