Jaafar Jackson, en 'Michael'

Jaafar Jackson, en 'Michael'

Cine

Llega el polémico biopic de Michael Jackson: ¿será el blanqueamiento de un mito incómodo?

La película amenaza con reventar la taquilla y con dar una superficial e interesada imagen del Rey del Pop, ya que está producida por las personas que gestionan su legado.

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Michael, la película sobre Michael Jackson que llega a las salas el 22 de abril, apunta a ser uno de los grandes taquillazos del año, y quizá de la década. Según BoxOffice Pro, la producción superaría la mareante cifra de 80 millones de dólares en su primer fin de semana en Estados Unidos. La revista Deadline es algo más cauta, pero apunta a un mínimo de 51. Los analistas más optimistas incluso calculan que el filme podría rebasar en la taquilla mundial la barrera de los 1.000 millones, por lo que Michael pasaría a formar parte del club de las 60 películas más taquilleras de la historia.

Pensar en esa cifra no es descabellado. Bohemian Rhapsody (Bryan Singer, 2018), biopic sobre el líder de Queen, Freddie Mercury, acumuló 900 millones de dólares en todo el planeta, y en Michael estamos ante la misma fórmula, como demuestra que detrás de ambos proyectos se encuentre el productor Graham King, ganador del Oscar por Infiltrados (Martin Scorsese, 2006).

Junto a King, quienes moldearon el proyecto de Bohemian Rhapsody fueron Brian May y Roger Taylor, dos de los miembros supervivientes de Queen. La película era un espectáculo eficaz que se sostenía en las fantásticas canciones de la banda, un montaje apañado y en la llamativa prótesis dental que utilizaba Rami Malek para convertirse en Mercury –su brillo debió trastornar el juicio de los académicos de Hollywood, que le concedieron el Oscar al limitado actor–. Sin embargo, Bohemian Rhapsody fracasaba en lo principal: atrapar la fascinante humanidad de Mercury.

May y Taylor, a la postre, convirtieron la película en una suerte de greatest hits de la banda y se tomaron libertades atrevidas a la hora de abordar la vida del cantante, en temas vinculados con su sexualidad y su tendencia al hedonismo y en los tiempos en los que descubrió la enfermedad que acabó con su vida, el sida. Lo peor es que el relato les favorecía, sin que Mercury estuviera ya aquí para defenderse.

Michael parece que va a ser igual de parcial. En este caso, acompañan a King en la producción John Branca y John McClain, quienes gestionan el legado del Rey del Pop. Gracias a ello, el filme ha podido disponer del fastuoso catálogo musical del artista, incluyendo en su metraje hasta 30 canciones. Pero es inevitable pensar que van a entregar una superficial hagiografía de una figura hoy muy controvertida, sobre la que pesan acusaciones de abuso sexual infantil.

Voces en contra

Dos voces autorizadas se han manifestado ya en contra de la producción. En primer lugar, la hija del artista, Paris Jackson, que escribió en Instagram que el guion está “lleno de inexactitudes y mentiras absolutas” y que sus propuestas fueron ignoradas. En segundo lugar, el cineasta Paul Reed.

Reed es autor de Leaving Neverland (2019), el documental que da voz a Wade Robson y James Safechuck, dos de las supuestas víctimas de Michael Jackson en los 90, que le acusan de abusos cuando tenían 7 y 10 años, respectivamente. “¿Cómo vais a representar el momento en el que un adulto en su treintena toma a un niño de la mano y lo conduce a su habitación?”, se preguntaba Reed en un artículo publicado por The Guardian en 2023. “¿Cómo vais a describir lo que ocurre después?”.

Según un reportaje publicado en el portal Puck, del que se hizo eco posteriormente la revista Rolling Stone, el guion de John Logan sí incluía a la familia Chandler, que llegó a un acuerdo económico por 20 millones de dólares con los abogados de Jackson en 1993 tras haber presentado una demanda contra él por abusar del pequeño Jordan, de 13 años.

Jaafar Jackson, en 'Michael'

Jaafar Jackson, en 'Michael'

Según Puck, el enfoque del filme presentaba a los Chandler como meros cazafortunas y defendía la inocencia del artista, que nunca ha sido condenado por pedofilia –fue absuelto en 2005 por otra denuncia, aunque sus letrados han llegado a más acuerdos económicos por hechos parecidos y este mismo año se celebrará el juicio en el que Robson y Safechuck reclaman a sus albaceas 400 millones de dólares–.

Sin embargo, los productores de Michael no se enteraron hasta después de finalizar el rodaje en mayo de 2024 de que parte del acuerdo firmado por los Chandler implicaba que su historia jamás sería dramatizada en el cine. Esto obligó a reescribir por completo el tercer acto, reunir de nuevo al reparto para grabar nuevas escenas y retrasar la fecha de estreno, que en principio estaba prevista para abril de 2025. También se habló de la posibilidad de dividir la película en dos partes, por la cantidad ingente de material grabado, aunque finalmente se lanzará como un único filme de 130 minutos.

En cualquier caso, ninguna polémica parece que vaya a limitar el éxito de un filme que cuenta en la dirección con Antoine Fuqua, responsable de títulos de acción como Training Day (2001) y The Equalizer (2014). Para interpretar al protagonista, los productores se decantaron por el debutante Jaafar Jackson, sobrino del propio Michael Jackson, que estará rodeado por Colman Domingo, Nia Long, Laura Harrier y Miles Teller. Todos ellos se pondrán al servicio de una historia que más que acercarse a los claroscuros de una leyenda de la música parece la última operación de rescate de la marca del Rey del Pop.

Si todavía no tienen la ceja levantada por lo que pueda deparar el filme, sepan que una de las primeras personas que vio Michael la calificó como “asombrosa” y destacó “la profundidad con que explora la vida familiar de Michael y su lucha por la autonomía artística”. Suena bien. El problema es que esa persona probablemente sea la menos fiable para lo que nos ocupa: Brian May, de Queen.