Christian Petzold. Foto: Filmin

Christian Petzold. Foto: Filmin

Cine

Christian Petzold estrena 'Espejos n.º3': “Con la IA, los hombres nos convertiremos en fantasmas sin identidad”

Es el cineasta clave de la Alemania de la reunificación, con dramas tan íntimos como políticos atravesados por el misterio. Ahora aborda el tema de la depresión mirando a Hitchcock, Antonioni y John Ford.

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En Espejos n.º 3, Laura (Paula Beer), una joven estudiante de música, no pasa por un buen momento. Sumida en una confusión de corte existencial, no le encuentra demasiado sentido a su vida. Una tarde, en apresurado viaje de regreso que ella misma ha provocado, un accidente de coche del que saldrá milagrosamente ilesa le cuesta la vida a su pareja.

Betty (Barbara Auer), una mujer que vive en las inmediaciones, la recogerá y la cuidará mientras Laura se recupera de sus leves heridas. Richard (Matthias Brandt) y Max (Enno Trebs), el marido y el hijo de Betty, completarán una estructura familiar heterodoxa que se desenvuelve en un extraño ambiente en el que el dolor por una grave pérdida mediatiza cada reacción.

Christian Petzold (Hilden, 1960), que presentó la película en primicia en el D’A – Festival de Cinema d’Autor de Barcelona con motivo de la retrospectiva que el certamen y la Filmoteca de Catalunya le dedicaron, explora los fantasmas de la identidad en esta película magnética y concisa –apenas 86 minutos– que se mueve entre el Hitchcock de Rebeca (1940), Antonioni y John Ford.

Pregunta. En el prólogo de la película, Laura contempla un río que le devuelve su imagen distorsionada, apenas reconocible. ¿Por qué, en una película titulada Espejos n.º 3, elige el río como espejo?

Respuesta. Creo que, en la historia del cine, el espejo se ha utilizado para marcar la transición entre la vida y la muerte. En Orfeo (1950) de Jean Cocteau, que es uno de los filmes favoritos tanto de Harun Farocki como mío, el espejo simboliza la transición a la muerte. Además, la ciudad donde crecí, Wuppertal, está atravesada por el río Wupper, que tiene el mismo significado: cruzarlo significa morir, pasar al otro lado. Ese era el tema, más que reflejar algo, se trataba de asistir a una transición al reino de los muertos.

P. Sin abandonar el comienzo de la película, Laura observa una especie de Caronte cruzando el río. Toda la historia se desarrolla en un limbo entre la vida y la muerte. En ese sentido, hay un tratamiento de la luz muy específico para cada parte de la película. El crepúsculo inicial antes del accidente. La luz brillante del día cuando la vida regresa a la casa de Betty con la llegada de Laura... ¿Por qué?

R. La película presenta partes objetivas y otras que son subjetivas. Existe un mundo objetivo, que es el que vemos, pero que al mismo tiempo se transforma en función de lo que los protagonistas sienten. Vemos cómo Laura comienza a redescubrir la vida. Ella aprende a ver, a oler y a saborear de nuevo. Y su mundo se vuelve más rico.

»Cuando la gente tiene depresión, se muestra incapaz de sentir. En esta película, Laura deja atrás la depresión, y por eso la luz, los colores y el tono, cambian. Eso puede observarse, por ejemplo, en el sonido: al principio oímos los sonidos de la ciudad, pero luego, poco a poco, la naturaleza va abriéndose paso.

P. Un lavavajillas averiado, una bicicleta que no funciona, dos mecánicos manipulando los sistemas GPS de los coches… En la película, todo está roto, incluso los personajes. Sin embargo, a través de una reconfiguración del concepto de familia, se habla de la posibilidad de la reparación. ¿Por qué eligió este camino en lugar de, por ejemplo, un final trágico o mucho más dramático?

R. Tengo dos hijos que son muy de izquierdas. Después de ver la película me preguntaron cuándo pensaba volver a hacer un filme político, a lo que yo les respondí que Espejos n.º 3 era una película muy política. Ambos se rieron y me pidieron que les explicase dónde estaba la parte política de la película. Les dije que, básicamente, lo que hace el capitalismo es destruirlo todo. Por extensión, detesta todo lo que ha de repararse.

»Tenemos que comprar un iPhone nuevo cada tres años, un coche nuevo cada cinco… Si quieres reparar algo, tienes que entender el objeto que estás reparando y para eso es necesario pensar y trabajar, algo que, en el mundo rico en el que vivimos, hemos dejado de hacer, porque ya lo hacen por nosotros en Indonesia, Vietnam y China. Si en lugar de dejar que otros hicieran esos trabajos por nosotros empezáramos a reparar lo que se nos estropea, en lugar de comprar cosas nuevas, el capitalismo tendría dificultades para vender sus productos. Cuando les expliqué esto, mis hijos me dijeron: “Vale, eso suena político, pero, por favor, la próxima película que hagas que sea realmente política, más directa”.

Barbara Auer  y Paula Beer, en 'Espejos n.º 3'

Barbara Auer y Paula Beer, en 'Espejos n.º 3'

P. En cuanto a la estructura de Espejos n.º 3, es interesante ver cómo los personajes se incorporan a la historia. Primero está Laura sola, luego aparece Betty, y después se unen Richard y Max. ¿Por qué decidió presentarlos así, casi de manera teatral?

R. En realidad, yo siempre he pensado en esta película como en un wéstern, aunque es probable que el wéstern tenga algo que ver con el teatro. Creo que el wéstern es para los estadounidenses lo que el drama antiguo es para Europa. A través de la Orestíada, los europeos intentaron encontrar su democracia, mientras que los estadounidenses han intentado fundar la suya a través del wéstern.

»De todos modos, para mí el wéstern es cine puro. De hecho, yo mismo me quedé sorprendido en la sala de montaje al ver cuantos planos de la película están inspirados en John Ford, por la manera de encuadrar, por los espacios que elegí...

P. Su filmografía está impregnada de presencias fantasmales, ya sean los fantasmas de la historia o la ausencia de una persona que, como en este caso, es reemplazada por otra. ¿Qué le interesa de ellos, de los fantasmas? ¿Qué temas o inquietudes le permiten explorar?

R. Los fantasmas funcionan como metáfora de nuestra vida actual. Vivimos en un mundo en el que la identidad se define por el trabajo. Cuando acudes a una fiesta, lo primero que te preguntan es a qué te dedicas. Si respondes que a nada, eres un fantasma.

»Sucede que, con la llegada de la inteligencia artificial, el trabajo irá desapareciendo. ¿Qué pasará con nuestra identidad cuando no haya trabajo? Pues que los humanos nos convertiremos en fantasmas sin nombre y sin identidad. Al final, la película nos habla de la lucha por volver a ser humano, y esa es, también, la lucha de los fantasmas.