'Buenas noches, pásalo bien, no mueras': Gore Verbinski sale de la cárcel de directores para enfrentarse a la IA

'Buenas noches, pásalo bien, no mueras': Gore Verbinski sale de la cárcel de directores para enfrentarse a la IA

Cine

'Buenas noches, pásalo bien, no mueras': Gore Verbinski sale de la cárcel de directores para enfrentarse a la IA

Mezclando la comedia de acción y la ciencia ficción distópica, el director entrega un divertimento algo rutinario, porque todo lo que acontece lo hemos visto ya y, en ocasiones, mejor.

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Gore Verbinski (Oak Ridge, 1964) lleva más de una década en la cárcel de directores, ese limbo metafórico al que son condenados los cineastas que han sufrido un sonoro batacazo en taquilla con una película de elevado presupuesto. Allí debía compartir pitillos en el patio con Josh Trank y Damien Chazelle, encerrados por los estrepitosos fracasos de Cuatro fantásticos (2015) y Babylon (2022), respectivamente.

En el caso de Verbinski, fue El Llanero Solitario (2013) lo que provocó su caída en desgracia: un extraño blockbuster de 200 millones de dólares que a duras penas logró recaudar lo invertido. Desde entonces, el director de la trilogía de Piratas del Caribe tan solo logró la condicional para rodar La cura del bienestar (2016), que tampoco despertó demasiadas pasiones.

Ahora, con el objetivo de poner fin a su largo presidio, Verbinski vuelve a las salas con Buenas noches, pásalo bien, no mueras, un filme que maneja un ambicioso concepto propio de una gran superproducción, pero sacada adelante con la ingeniería financiera de una película indie. Se percibe, sin ir más lejos, en el reparto, plagado de caras conocidas pero sin ninguna estrella: el oscarizado Sam Rockwell, Haley Lu Richardson, Juno Temple, Michael Peña y Zazie Beetz.

Lo mejor del filme es el arranque. En un abarrotado diner, esos restaurantes prefabricados con decoración de los 50 que brotan en las carreteras estadounidenses, entra un hombre de aspecto estrafalario: viste los harapos de un mendigo y porta un aparatoso sistema de tubos. “Esto no es un atraco, vengo del futuro y todo va terriblemente mal”, espeta.

Su objetivo es reclutar a un grupo de clientes para que le ayuden a cumplir una misión que debe cambiar el apocalíptico futuro del que procede, en el que una idiotizada y mermada humanidad sigue los designios de una diabólica inteligencia artificial. Sin embargo, tan solo una configuración concreta de entre los presentes está destinada a triunfar en el empeño, como demuestra que sea la 117.ª ocasión en la que el viajero del futuro entra en el diner. En estos momentos iniciales, la película abraza la tensión de la famosa escena del atraco de Pulp Fiction (Quentin Tarantino, 1991) y la gracia de Atrapado en el tiempo (Harold Ramis, 1993).

Nada funciona igual de bien en el resto del metraje, sin que llegue la película en ningún momento a atravesar la línea del desastre. Mezclando la comedia de acción y la ciencia ficción distópica, con flashbacks (y algún flashforward) que parecen capítulos no demasiado inspirados de Black Mirror, sobre temas como la zombificación digital o los tiroteos escolares, Verbinski plantea a la postre un divertimento algo rutinario, porque todo lo que acontece lo hemos visto ya y, en ocasiones, mejor.

No hay nada demasiado memorable, ni los personajes ni la trama ni las secuencias de acción, mientras que su fábula política y ética sobre la IA llega un poco tarde. Buena suerte, pásalo bien, no mueras no acabará siendo ese filme de culto que su título y su arranque parecían presagiar. Una pena que Verbinski no consiga escapar de su propia cárcel creativa.

Buenas noches, no mueras, pásalo bien

Dirección: Gore Verbinski.

Guion: Matthew Robinson.

Intérpretes: Sam Rockwell, Haley Lu Richardson, Michael Peña, Zazie Beetz, Juno Temple, Asim Chaudhry, Stevel Marc.

Año: 2025.

Estreno: 10 de abril