Carmen Maura en 'Calle Málaga'
'Calle Málaga': ni una superlativa Carmen Maura salva esta campaña de promoción turística de Tánger
La película de Maryam Touzani es la respuesta marroquí a las comedias románticas que el cine europeo suele ambientar en algún pintoresco enclave rural.
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En el arranque de Calle Málaga vemos a la protagonista, Mari Ángeles (Carmen Maura), haciendo la compra en un mercado de Tánger, una secuencia sensual que busca apelar al tacto y el olfato del espectador, embellecida por la cuidada y cálida fotografía de Virginie Surdej y por una controlada puesta en escena.
No busquen en la película de Maryam Touzani (Tánger, 1980) una aproximación veraz a los claroscuros de la ciudad marroquí desde esas estrategias del cine documental que suelen primar en el cine social y de denuncia. Calle Málaga es, más bien, la respuesta marroquí a las comedias románticas que el cine europeo suele ambientar en algún pintoresco enclave rural, que se idealiza bajo la luz propia de una campaña de promoción del turismo.
El guion, escrito por Touzani junto al también director Nabil Ayouch, solo carga las tintas contra el único personaje foráneo, Clara (Marta Etura), que llega a Tánger para soltarle una bomba a su casi octogenaria madre: agobiada por un divorcio nada amistoso y por las dificultades para mantener a sus dos hijos, ha decidido vender la casa familiar, donde Mari Ángeles lleva 40 años viviendo. Y lo ha hecho además sin consultar a su madre, por lo que ella lo verá como una absoluta traición.
Hija de emigrantes españoles que se marcharon a Tánger en los años 30 huyendo de Franco, Mari Ángeles no quiere abandonar este lugar que para ella es hoy su patria. Por ello, preferirá internarse en una residencia de ancianos antes que regresar a la península, por mucho que allí estén sus nietos. Sin embargo, el régimen semicarcelario no es para esta mujer todavía en forma física e intelectual y pronto abandonará la institución para regresar a su casa a modo de okupa y para abrazar la picaresca como modo de subsistencia.
Es a partir de aquí que la película, cuyos 115 minutos de metraje resultan a todas luces excesivos, abraza definitivamente una ligereza que le sienta bien, tras unos primeros compases en los que el filme no se acaba de decidir entre la comedia y el drama. Y es en el coqueteo que inicia entonces Mari Ángeles con un anticuario al que da vida Ahmed Boulane donde se encuentra el corazón del filme, de manera que el deseo acabará reconfigurando su idea del arraigo.
Pese a su dispersión narrativa y tonal, si la película mantiene el interés –a duras penas– es gracias al milagroso trabajo de Carmen Maura. La actriz ha regresado con fuerza a protagonizar papeles de entidad, como demuestran la comedia de terror Vieja loca (Martín Mauregui, 2025), en donde interpreta a una mujer que se convierte en la peor pesadilla de su yerno, y ahora este filme, donde la cámara no se aleja de su fisonomía ni un solo momento.
Maura, en plena forma, derrocha luz, dignidad, sensualidad y comicidad, y llega incluso a protagonizar su primer desnudo integral. Para el recuerdo esa escena en el convento de clausura, donde le confiesa a su amiga monja que ha tenido un orgasmo. Un impagable momento almodovariano en el que nos asalta la nostalgia.
Calle Málaga
Dirección: Maryam Touzani.
Guion: Maryam Touzani, Nabil Ayouch.
Intérpretes: Carmen Maura, Marta Etura, Ahmed Boulane, María Alfonsa Rosso, Miguel Garcés.
Año: 2025.
Estreno: 1 de marzo