Dolores Oliverio, protagonista de la virgen de la tosquera. Foto: Filmax.

Dolores Oliverio, protagonista de la virgen de la tosquera. Foto: Filmax.

Cine

'La virgen de la tosquera': la jauría adolescente de Mariana Enriquez llega al cine

Laura Casabé estrena la primera adaptación cinematográfica del universo terrorífico de la 'rockstar' literaria: una historia sobre unas chicas en plena crisis argentina de 2001.

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Antes de que Mariana Enriquez se erigiera como la estrella rock de la literatura gracias a la novela Nuestra parte de noche (2019), Laura Casabé (Buenos Aires, 1982) ya se había sentido atravesada por el realismo terrorífico de la autora porteña.

En 2017, al leer el conjunto de cuentos Los peligros de fumar en la cama (Anagrama, 2009), la cineasta encontró en la escritora “una referente personal, estética, moral y espiritual”, asegura a El Cultural.

Ese flechazo con estos relatos macabros y sobrenaturales se materializa hoy en La virgen de la tosquera, la primera adaptación cinematográfica de la obra de Enriquez.

El filme, que debutó en Sundance y fue premiado en Sitges, llega a las salas españolas este 30 de enero. No será la última adaptación de la escritora, el cineasta chileno Pablo Larraín estrenará próximamente una miniserie en Netflix sobre los cuentos del libro Un lugar soleado para gente sombría (Anagrama, 2024).

Casabé, que se siente especialmente cómoda en el rol de “arquitecta” de las obras más que de autora absoluta, ya se había enfrentado a una adaptación literaria en 2016, con el cuento La valija de Benavídez, de Samanta Schweblin.

Enriquez y Schweblin son, para ella, dos autoras “muy argentinas”, herederas del legado de Cortázar, Borges y las hermanas Ocampo, que “recuperan la tradición del género fantástico desde un lugar identitario”.

Para la cineasta, La virgen de la tosquera es más “la mirada de dos lectores”, la suya y la del guionista Benjamín Naishtat, que una adaptación literal del texto. El beneplácito y, sobre todo, la libertad que les otorgó la autora fue clave para moldear ese universo gótico y punk a su antojo.

La película mezcla las historias de los relatos La virgen de la tosquera y El carrito, situando la acción en el asfixiante verano argentino de 2001, en torno a una antigua y peligrosa cantera, que esconde una virgen capaz de conceder los anhelos más oscuros.

Laura Casabé. Foto: Filmax.

Laura Casabé. Foto: Filmax.

Natalia, interpretada por una reveladora Dolores Oliverio, es una adolescente enamorada de su amigo Diego (Agustín Sosa). Su amor enfermizo se tornará en demoníaco al interponerse Silvia (Fernanda Echevarría), una chica mayor que acaba siendo una intrusa en el grupo.

La joven protagonista, con un pasado familiar complejo y lleno de brujería, se escuda en su “jauría”, dos hermanas con las que comparte confidencias, inseguridades y hormonas.

Una amistad de instinto animal, leal y cruda, que recuerda a la relación entre las amigas de La niña santa (2004), el coming of age de la cineasta argentina Lucrecia Martel.

“Su cine llegó a mi vida cuando tenía la misma edad de Natalia. Me formé mirando sus películas en los años posteriores a 2001, en pleno nacimiento del nuevo cine argentino. Siempre me interesó el cine de género y Martel experimenta de forma muy particular con ese lenguaje. Me atrae mucho la desestabilización que hace con el sonido, que no reafirma la imagen sino que la cuestiona”, explica la cineasta.

La virgen de la tosquera invita a sentarte en el borde de una cornisa. Y hay algo del cine de Martel, y del de David Lynch, que también tiene esa amenaza permanente de que en cualquier momento todo puede convertirse en un descalabro absoluto”.

Casabé, quien también exploró este género en el filme Los que vuelven (2019), considera que “el terror es un lenguaje como cualquier otro”.

Coincide en que ahora está sirviendo a muchas cineastas para hablar de los traumas personales, de la sexualidad y del deseo femenino, pero cree que no se limita solo a las mujeres directoras.

"En Argentina hay una decisión muy concreta e ideológica de reducir la cantidad de películas independientes". Laura Casabé

“En general, el terror está siendo una suerte de terapia de shock para un momento de muchísima depresión y de una salud mental muy delicada”. Además, añade, es el género que más gente arrastra a las salas de cine.

“El terror siempre fue popular, si acaso de nicho lo hicieron los festivales. Yo tengo una ambición de cine popular, como lo pensaba el cineasta argentino Leonardo Favio: ‘¿Quién dice que el pueblo no es intelectual o que los intelectuales no están en el pueblo?’. Confío muchísimo en el público y cuando hago una película también pienso en hacerla entretenida, que divierta”, apunta.

Fotograma de 'La virgen de la tosquera'. Foto: Filmax.

Fotograma de 'La virgen de la tosquera'. Foto: Filmax.

Sin embargo, si el cuento de Enriquez hacía referencia a la crisis de 1989, Casabé se ha tomado la licencia de ambientar la película en otra crisis argentina, la del Corralito y la de la famosa huida en helicóptero de la Casa Rosada del presidente Fernando de la Rúa, que le tocó vivir a ella de adolescente.

Como ocurría en La ciénaga (2001) de Martel, la sensación de “profunda incertidumbre y de descomposición social” de ese momento conecta con la violenta revolución sexual de la pubertad y su mirada desesperanzadora hacia el futuro.

Esa Argentina que se refleja en el filme, la de los primeros años del nuevo milenio, podría resonar con los turbulentos tiempos actuales bajo el mandato de Javier Milei.

Aunque Casabé cree que si “en ese momento había una sensación de unidad colectiva muy grande, un pueblo pidiéndole al gobierno que se vaya, hoy veo que es una sociedad muy fragmentada y mucho más individualista”.

El primer café que tuvieron Mariana Enriquez y Laura Casabé alrededor de La virgen de la tosquera fue en 2019 en Buenos Aires.

Seis años después, el Instituto Nacional de Cine y Artes Audiovisuales (INCAA), uno de los pilares de financiación del filme, ha sufrido una reducción drástica, impulsada por el gobierno de Milei: despidos masivos y paralización de centenares de proyectos que dejan una fuerte desazón respecto al futuro del cine argentino.

No creo que esta película hubiese recibido hoy el dinero del INCAA”, asevera Casabé. “Hay una decisión muy concreta, ideológica, de reducir la producción de películas independientes. Eso no solo significa que deje de haber cine de autor, sino que haya gente que se quede sin trabajo”. Y eso bien podría ser otra película de terror.