Rose Byrne en una escena de 'Si pudiera, te daría una patada', película dirigida por Mary Bronstein

Rose Byrne en una escena de 'Si pudiera, te daría una patada', película dirigida por Mary Bronstein

Cine

'Si pudiera, te daría una patada': una madre al borde de un ataque de nervios con su hija enferma

Mary Bronstein, la directora de la película, recoge su experiencia al cuidado de su hija, hoy ya recuperada de una grave enfermedad.

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Desde sus compases iniciales, y tras la iracunda advertencia de su título, Si pudiera, te daría una patada exhibe con orgullo sus principales activos, comenzando por su formalismo epatante. En el primero de los innumerables primeros planos que conforman el grueso del metraje, la protagonista, Linda, atiende con enojo a los comentarios que realiza su hija enferma durante una consulta médica.

"Papá es duro, no puedes moverlo… Pero mamá es como la plastilina, y se pone triste", afirma en tono insolente la niña, que permanecerá en fuera de campo durante la práctica totalidad del filme. Ante la cometida acusatoria, Linda (interpretada con espíritu kamikaze por Rose Byrne) se defiende de forma timorata: "No soy estirable… y no me pongo triste".

Estas últimas palabras parecen despertar una curiosidad algo enfermiza en la directora y guionista de la cinta, Mary Bronstein (White Plains, 1979), que decide acercar todavía más la cámara al rostro de Linda, hasta capturar en plano detalle su mirada acongojada, mientras en la banda sonora emerge un zumbido siniestro.

La combinación de una gestualidad aberrante y de un despliegue sonoro truculento trae a la memoria, inevitablemente, el imaginario de David Lynch. Pero, al mismo tiempo, el acercamiento al semblante desesperado de Linda transmite el anhelo de representar una experiencia subjetiva, intensamente personal.

Bronstein ha explicado que, pese a no tratarse de una película autobiográfica, Si pudiera… es una obra "emocionalmente verdadera", que recoge la experiencia vivida por la cineasta al cuidado de su hija, hoy ya recuperada de una grave enfermedad.

El otro factor llamativo de la apertura de Si pudiera… tiene que ver con el talento actoral de Rose Byrne, que acompaña el "no me pongo triste" de su personaje con un intento de sonrisa que pretende camuflar el más hondo desconsuelo. No es la única ocasión en la que, a lo largo del filme, la protagonista de las sagas de Insidious y Malditos vecinos logra explicitar el abismo que se abre entre el aparente bienestar de Linda y su ruina interior.

En este sentido, cabe celebrar el acierto de casting de Bronstein, en cuanto que Byrne es una de las actrices del Hollywood actual que mejor ha sabido invocar la neurosis y alienación de la feminidad moderna. En su memorable papel en la sensacional comedia La boda de mi mejor amiga (2011), la actriz australiana sublimó, desde un perfecto equilibrio entre sofisticación y brutalidad, la presión por tener que mostrar una imagen de perfección.

Rose Byrne acapara las escenas, perfilando una caída a los infiernos que tiene tanto de tragedia griega como de sátira absurdista

Byrne acapara todas las escenas de Si pudiera…, perfilando una caída a los infiernos que tiene tanto de tragedia griega como de sátira absurdista. En una película que se asoma de forma recurrente al exceso de sordidez, son bienvenidos los episodios en los que Bronstein y Byrne ridiculizan los escarceos de la protagonista con las drogas y la bebida. Pero, más allá de su vertiente patética, Linda mantiene intacta su dignidad y compostura gracias al aura de distinción que siempre acompaña a Byrne.

Pese a que Si pudiera… palpita al ritmo de la estrecha y afortunada colaboración entre Bronstein y Byrne, la forma de la película acaba fagocitada por el modelo impuesto por la compañía de producción estadounidense A24. Y no se trata únicamente de las tonalidades ocres y el esteticismo chillón de la mayoría de las películas surgidas de esta factoría del cine indie, cuna de autores como Ari Aster, Robert Eggers o Barry Jenkins.

A24 también se deja ver en la ya conocida combinación de naturalismo y pinceladas de surrealismo. En el caso de Si pudiera…, la enfermedad de la hija de Linda da pie a imágenes propias del body horror, mientras que el hogar de las protagonistas se ve sacudido por la aparición de un enorme y misterioso agujero en el techo.

La idea de un orificio que alberga angustias y esperanzas podría resultar original si no existieran los precedentes de "la habitación de la metamorfosis" de Langosta (2016), los misteriosos conductos corporales de Diamantes en bruto (2019) –obra que codirigió Josh Safdie, coproductor de Si pudiera…–, e incluso otro agujero metafísico en un techo, en A Different Man (2024).

Por otra parte, la sensación de déjà vu que genera Si pudiera… también viene provocada por la confluencia de varias películas que, en los últimos años, han combatido la idealización de una maternidad abnegada.

A la notable Salve María (2024) de Mar Coll se le sumó recientemente la visceral Die My Love (2025) de Lynne Ramsay, dos obras que comparten con el filme de Bronstein una mirada sin prejuicios ni moralismos hacia los límites de la cordura, convirtiendo el comentario social en una meditación de corte filosófico sobre la condición femenina ("Nada me resulta familiar ni real, nunca", le explica Linda a su terapeuta, interpretado sin un ápice de humor por el comediante Conan O'Brien).

En esta tesitura reflexiva, Si pudiera… alcanza su cenit expresivo de la mano del vínculo que Linda establece con una mujer joven que se siente incapaz de soportar el peso de la maternidad y que envía a la protagonista un vídeo con declaraciones de una madre que asesinó a sus hijos.

Es en ese enclave cargado de melodramatismo, a la luz de la Medea de Eurípides y de Saint Omer (2002) de Alice Diop –la mejor película del ciclo contemporáneo sobre la maternidad–, donde Si pudiera… encuentra una tiniebla lo suficientemente oscura como para acoger un poderoso vestigio de luz.

Si pudiera, te daría una patada

Dirección y guion: Mary Bronstein
Intérpretes: Rose Byrne, Delaney Quinn, A$AP Rocky, Conan O'Brien, Christian Slater
Año: 2025
Estreno: 16 de enero