El director Juanma Bajo Ulloa durante el rodaje de 'El mal'. Foto: Frágil Zinema

El director Juanma Bajo Ulloa durante el rodaje de 'El mal'. Foto: Frágil Zinema

Cine

Juanma Bajo Ulloa estrena 'El mal': "El terror es muy cinematográfico y la vía más directa para explorar el alma"

El director de 'Alas de mariposa' y 'La madre muerta' regresa al tema del asesino en serie con una película que se estrena este viernes.

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Cuenta Juanma Bajo Ulloa (Vitoria, 1967) que con El mal, título elocuente, se adentra en el misterio más perturbador de nuestra naturaleza: ¿por qué hacemos daño aun sabiendo que lo hacemos?

En esta película, que llega a las salas este viernes, la cuestión se plantea a través de dos personajes en teoría muy distintos.

Por una parte, la periodista y escritora de sucesos Elvira Nous (Belén Fabra), ansiosa por alcanzar el éxito y apartar a su hija de 17 años de un novio tóxico. Por la otra, una asesina en serie, Martín (Natalia Tena), que mata por un motivo sencillo y aterrador: tiene talento para ello. Cuando comienza a escribir un libro sobre sus crímenes, entra en una espiral de terror imparable.

Autor con un universo propio entre el cuento gótico, la fantasía de terror y un crudo realismo, el cineasta vasco trata aquí también otra de sus grandes obsesiones: la relación entre madres e hijas.

Era el gran tema de su célebre debut, 'Alas de mariposa' (1991), sobre una niña mal querida por una madre que espera un nuevo hijo, y de 'La madre muerta' (1994), en la que un asesino en serie secuestra a una joven que presenció cómo mataba a su madre.

Pregunta. ¿Se puede alcanzar la fama por ser un monstruo?

Respuesta. Cuando hay un asesinato muy mediático, es habitual que alguien inocente confiese el crimen, solo por la fama que le puede dar ese acto. “Que hablen de mí, aunque sea mal”, dice la vieja sabiduría popular. Charles Manson recibía miles de cartas de admiradoras y se casó en la cárcel. El mal nos resulta atractivo.

»Hoy todo se justifica con una infancia traumática: “Le pegaron, no tuvo amor, por eso odia al mundo”. La asesina en esta película dice que no va por ahí la cosa. Para ella, es un don. Y lo defiende con una lógica brutal. Cuando descubre que es capaz de matar mejor que nadie, surge una pregunta: ¿por qué no tengo reconocimiento por ello? Y ahí aparece una idea peligrosa: “Algún día alguien hablará de mí”.

P. La periodista va perdiendo la ética a medida que ve la posibilidad de ganar notoriedad. ¿Nos falta poco para pasar de ciudadanos decentes a monstruos?

R. Ella se va metiendo en ese lío. Hay un nivel de hipocresía y fariseísmo que resulta insoportable. Esa gente que dice “yo nunca miento” o “nunca he sentido envidia”. Pero, claro, no puedes decir estas cosas ni en broma.

»Vivimos en un mundo donde es más fácil decir “el monstruo es el otro” y yo soy puro. Pero sin responsabilidad no hay mejora. Solo puedes cambiar cuando reconoces que ese mal también existe en ti.

“Yo no he sido un cinéfilo de filmoteca. He crecido con el cine comercial de los 80 y 90: Spielberg, Lucas, Carpenter...”

P. En su cine empatizamos con personajes moralmente reprobables. ¿Cómo trabaja ese equilibrio entre fascinación y rechazo?

R. Es dificilísimo, como construir una casa de palillos chinos. Pero también es algo humano: en cuanto pones el foco en alguien, por odioso que sea, empatizas. En La madre muerta, el protagonista mata con las manos, es un animal, pero te cae de puta madre. Lo mismo pasa con Hannibal Lecter, Darth Vader o el Joker.

»La gente se mete en una trampa cuando divide: esto es bueno y esto es malo. Yo intento ser bueno, pero también me atrae el mal. Me atraen los uniformes nazis, no puedo dejar de mirarlos. En una película de atracos quiero que roben el banco.

P. ¿Busca incomodar a un espectador que tiene que examinarse a sí mismo?

R. Ya hay muchas películas cómodas. El mal te confronta con tu propia ética. La protagonista dice: “tenemos principios éticos y morales… ¿de cuándo? ¿Los de ahora, los de antes o los de mañana?”. Porque cambian.

P. Un clásico de su filmografía son las relaciones complejas entre madres e hijas. ¿Cómo quería tratarlo en esta película?

R. Hay una transmisión invisible. Por ejemplo, hace no mucho supe que mi madre iba todas las tardes al cine cuando estaba embarazada de mí. Cuando empecé a hacer cortos, ella me decía: “¿Cómo sabes dónde poner la cámara?”. Y yo pensaba: no lo sé, no lo he aprendido en ningún sitio.

»Me pregunto si esa información no se filtra de alguna manera, porque el feto recibe emociones. Una drogadicta transmite su adicción al bebé. En mi caso, quizá había ahí una relación con el cine.

Natalia Tena en un momento de 'El mal', de Juanma Bajo Ulloa

Natalia Tena en un momento de 'El mal', de Juanma Bajo Ulloa

P. Se mueve en un camino peculiar entre el cine de género y la pulsión autoral. ¿Cómo lo concibe?

R. Amo el cine. Me fascina su alquimia. Coges cosas que por separado no valen nada –planos, sonidos, música– y, cuando las juntas, sale oro. Que alguien vea lo que tú has hecho y se emocione, se ría, se asuste… eso es magia. Con Baby (2020) hice una película sin diálogos porque quería demostrar que se puede contar una historia sin palabras.

»El cine es lenguaje, es artificio, es emoción. Muchas veces el llamado ‘cine de autor’ ni siquiera hace cine: no juega con la forma, no arriesga. Yo quiero ver ideas con la cámara, con el sonido, con el montaje. No me interesa si estás representando a tal grupo minoritario, quiero que me cuentes una historia con inteligencia, con riesgo.

P. ¿Cuáles son sus referentes?

R. Yo no he sido un cinéfilo de filmoteca. He crecido con el cine comercial de los 80 y 90: Steven Spielberg, George Lucas, John Carpenter... Alien fue un antes y un después para mí: entender que no hace falta mostrar al monstruo, basta una sombra, un ruido. La cosa, Blade Runner, El hombre elefante… Es emoción pura.

»Están David Lynch, Stanley Kubrick, Brian De Palma, Alan ParkerBirdy me dejó hipnotizado–. Y sí, Buñuel, Berlanga… Pero sobre todo películas que usan las herramientas del cine de forma sofisticada y honesta.

P. El terror es central en su filmografía. ¿Qué relación tiene con el subconsciente?

R. El terror llega directo a la psique. Los mitos clásicos son metáforas de lo que somos. El vampiro es el que te chupa la energía. El hombre lobo es la sexualidad animal que llevamos dentro… Esos mitos hablan de nuestra esencia. El terror es profundamente cinematográfico, pero siempre ha sido tratado como un género menor. Y, sin embargo, es la vía más directa para explorar el alma humana.