Jean Dujardin en 'El hombre menguante'
'El hombre menguante': Jean Dujardin trae al presente un clásico inmortal de la ciencia ficción
Técnicamente, esta nueva versión del clásico de Richard Matheson está muy lograda, pero fracasa en su ambición de decirnos algo sobre el presente.
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El cineasta francés Jan Kounen (Utrecht, 1964), al que conocemos por las delirantes películas Dobermann (1997) y Blueberry: la experiencia secreta (2004), ha afrontado el reto de adaptar uno de los grandes clásicos de la ciencia ficción, El hombre menguante, novela de Richard Matheson que Jack Arnold ya convirtió en filme de culto en 1957.
Y el resultado, cuando menos, es estimable: técnicamente esta nueva versión está muy lograda, con un diseño visual solvente, unos efectos digitales que no desmerecen respecto al músculo técnico de la industria de Hollywood, y algunas secuencias de acción de encomiable tensión y ritmo.
El viaje, sin embargo, ya lo conocemos. Paul, al que interpreta Jean Dujardin –ganador del Oscar por The Artist (Michel Hazanavicius, 2011)–, es un hombre maduro en plenitud: su empresa de construcción le permite vivir en una casa en la playa, tiene una esposa atractiva y cariñosa y una hija feliz. Pero un día comienza a menguar de tamaño progresiva e inexorablemente.
Tras someterse a todo tipo de estudios, la medicina es incapaz de explicar qué le está sucediendo, mientras su vida personal y profesional se desmorona. Cuando su tamaño apenas alcanza unos centímetros, el protagonista queda atrapado en el sótano de la casa, donde un entorno cotidiano se va convirtiendo poco a poco en un territorio peligroso, con la presencia inquietante de una araña que a medida que Paul encoge se vuelve más amenazante.
La película sigue, por tanto, la estructura dramática de la novela y de la adaptación de Arnold, por lo que hay poco margen para la sorpresa. Kounen y el guionista Christophe Deslandes sí tratan, en cambio, de traer al presente la propuesta con algún que otro detalle.
Así, la paranoia nuclear de la Guerra Fría que subyace en el original es aquí sustituida por la preocupación por el medio ambiente, sugiriendo el filme que en el origen del encogimiento de Paul puede haber un fenómeno meteorológico. Además, Jean Dujardin ha manifestado que la historia de un hombre que mengua es ideal para un tiempo en el que la masculinidad se está deconstruyendo y ya no ocupa el centro del universo.
Lamentablemente, todo ello no acaba de cuajar demasiado. Tampoco el terror existencialista y cósmico que trata de imponer el filme –subrayado por una innecesaria voz en off– y que apenas levanta el vuelo hacia el final de la película, una vez que entendemos que Paul ha abandonado para siempre el reino humano, con una impactante escena en la que la simple presencia de un hombre caminando en el desván se vuelve insoportable para el protagonista.
Marie-Josée Croze y Jean Dujardin, en 'El hombre menguante'
Quizá esta revisión de El hombre menguante hubiese requerido un mayor atrevimiento en la escritura en su ambición por decirnos algo del presente y para que no resulte una mera actualización del original, pero no por ello deja de ser una atractiva propuesta de supervivencia física en la que Jean Dujardin vuelve a demostrar con creces todo su carisma.
El hombre menguante
Dirección: Jan Kounen.
Guion: Christophe Deslandes y Jan Kounen.
Intérpretes: Jean Dujardin, Marie-Josée Croze, Miranda Raison y Daphné Richard.
Año: 2025.
Estreno: 16 de enero