Tamara Cortés y Matías Catalán en 'La misteriosa mirada del flamenco'

Tamara Cortés y Matías Catalán en 'La misteriosa mirada del flamenco'

Cine

'La misteriosa mirada del flamenco', el wéstern 'queer' chileno que triunfó en Cannes

Diego Céspedes conquistó el premio a la mejor película de la prestigiosa sección Un certain regard del festival francés y está nominado al Goya a película iberoamericana.

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Durante su infancia, Diego Céspedes (1995) trasteaba en la peluquería que sus padres regentaban en El Estanque, un barrio de la comuna Peñalolén, en los suburbios de Santiago de Chile. Por allí pasaba buena parte de la comunidad gay de la zona, hombres que acabaron siendo en muchos casos víctimas de la epidemia de sida que golpeó al país en esos años.

“Aquello me marcó”, comenta Céspedes a El Cultural. “Escuchaba muchas historias terribles y en un primer momento me acerqué a esta enfermedad a la que mi mamá le tenía terror desde el prejuicio”.

En esta experiencia está el germen de la ópera prima del director chileno, La misteriosa mirada del flamenco, que conquistó el prestigioso premio a la mejor película de la sección Un certain regard del pasado Festival de Cannes, en donde ya despuntaron directores tan reconocidos hoy como Apichatpong Weerasethakul, Cristi Puiu, Yorgos Lanthimos y Ali Abbasi.

“Con el tiempo fui entendiendo qué era el sida”, continúa Céspedes. “Además, yo también salí del armario, y me di cuenta de que esa historia era la mía también, la de mi comunidad”.

Céspedes no es el único cineasta que ha abordado esta enfermedad en 2025, también lo han hecho la francesa Julia Ducournau en Alpha y el español Eduardo Casanova –que ha anunciado que padece VIH– en la serie Silencio, de Movistar Plus+.

El tema no aparece en estas obras de forma directa, sino a través de metáforas y alegorías y utilizando los códigos de género para revelar el estigma y el miedo social que han sufrido quienes han padecido este mal.

“Si se da esta circunstancia de que estemos recontando esta historia es porque atravesamos un tiempo oscuro, en el que los discursos de odio del fascismo y la ultraderecha han vuelto con fuerza”, apunta el cineasta. “Atender a cómo estas personas vivieron aquellos tiempos es imprescindible para enfrentar los problemas del presente”.

Pedro Múñoz y Matías Catalán en 'La misteriosa mirada del flamenco'

Pedro Múñoz y Matías Catalán en 'La misteriosa mirada del flamenco'

Si Ducournau recurría al body horror y Casanova al relato vampírico, Céspedes apuesta en La misteriosa mirada del flamenco, que se hizo también con el Premio de la Juventud en San Sebastián y que opta al Goya a mejor película iberoamericana, por una mezcla de wéstern y realismo mágico.

“Aunque para mí es más una telenovela que cualquier otra cosa”, explica el director. “Una telenovela con algo de wéstern y de fantasía, sí, y hasta con cierto naturalismo en las conversaciones más íntimas. Pero yo soy partidario de vivir el viaje que nos ofrece una película sin pensar en el género, que es algo limitante”.

La historia de la película nos traslada al desierto chileno en los años 80, donde una amorosa familia queer de travestis y personas trans convive en un burdel en un polvoriento pueblo minero. Entre ellos está el delicado y enamoradizo Flamenco (Matías Catalán), que tiene a su cargo a Lidia (Tamara Cortés), una niña de once años que fue abandonada cuando era un bebé.

En el lugar empieza a propagarse una misteriosa enfermedad, una ‘peste’ que los lugareños aseguran que se transmite a través de la mirada cuando un hombre se enamora de otro. Cuando la violencia hace acto de presencia, la joven Lidia iniciará un camino de venganza, luchando contra el miedo, el resentimiento y el odio.

“No diría que mi película trata sobre el sida, sino sobre cómo esta gente creó comunidad y familia y logró sobrevivir”, explica Céspedes. “Para Flamenco esta familia elegida es lo que da sentido a su vida, copia las formas tradicionales y las convierte al mundo queer”.

"Es un personaje que se construye entre la ternura maternal y la fluidez de género, porque no es transgénero", añade el director. "Como dice Mamá Boa (Paula Dinamarca), de día es un hombre bello y de noche una mujer preciosa”.

Tamara Cortés en 'La misteriosa mirada del flamenco'

Tamara Cortés en 'La misteriosa mirada del flamenco'

La película cuenta con un fenomenal reparto de intérpretes naturales que Céspedes sabe conjugar en un estilo en el que se combina un cierto laconismo dramático con una poderosa apuesta visual, que por momentos recuerda a Almodóvar.

En un momento de alto voltaje, Flamenco interpreta Ese hombre, de Rocío Jurado. “Me gusta mucho la Jurado”, confiesa el director. “También Isabel Pantoja, Rocío Dúrcal… Ese hombre era la canción perfecta para expresar lo que Flamenco siente por Yovani (Pedro Muñoz)”.

El premio en Cannes para La misteriosa mirada del flamenco vuelve a destacar la cinematografía chilena, que es mucho más que Pablo Larraín, Sebastián Lelio y Maite Alberdi.

“Veo que el cine chileno es cada día más diverso y eso me gusta mucho”, apunta Céspedes. “Hay una grieta por la que se han colado nuevas caras y clases sociales, que están aportando frescura a lo que antes era más uniforme”.