Image: Fresnadillo convence y Scorsese engrandece la leyenda de los Beatles
Carice Van Houten, Juan Carlos Fresnadillo, Ella Purnell, Daniel Bruhl, Clive Owen y Pilar López de Ayala Pilar Lopez de Ayala, hoy en San Sebastián. Foto: AP Photo
Había mucha expectación por ver Intruders la tercera película de Juan Carlos Fresnadillo tras el éxito internacional de 28 semanas después (2007) y el buen recuerdo de la ya lejana Intacto (2001). Con producción española y ambición global, el director canario reincide en su particular universo, a medio camino entre lo fantástico, el drama psicológico y la fábula moral para lucirse con su mejor película hasta la fecha. Protagonizada por Clive Owen, ese actor dotado del carisma de las grandes estrellas, el filme es una emocionante y poderosa reflexión sobre la herencia que recibimos de nuestros padres que utiliza con imaginación y ritmo el poder persuasivo de las pesadillas infantiles, cristalizado en mitos como el "hombre del saco" y similares que podemos encontrar en todas las culturas.Las reacciones ante el filme han sido dispares. Una parte de la prensa acreditada ha rechazado una película extraña dentro de un cine español poco dado a la fantasía y mucho menos al thriller psicológico con elementos sobrenaturales. Intruders, sin embargo, logra que el espectador no pierda ripio de una trama compleja que el logra, de forma sorprendente, solucionar con inteligencia y sin caer en trampas ni efectismos. Ambientada en Londres y España, en mucha menor medida, nos sumerge en el peor terror de todos, el miedo a estar locos, a no saber discernir la realidad de la ficción, lo soñado con lo vivido. Es también, o sobre todo, una indagación en los lazos que unen a padres e hijos, en la forma en que podemos estar condenados a reproducir sus virtudes pero también sus miedos o sus peores defectos. Intruders ha comenzado en San Sebastián, festival que ha tenido el honor de inaugurar una previsiblemente exitosa andadura mundial. Lo merece y ojalá así sea.
Es curioso que el documental de Martin Scorsese sobre George Harrison, Living in a Material World haya congregado a tan pocos periodistas. El magnifico teatro Victoria Eugenia estaba semivacío y el motivo a buen seguro esta en las más de tres horas (con descanso incluido, como en los viejos tiempos) que dura la película. Es un trabajo que no busca la originalidad o la espectacularidad sino el rigor y, sobre todo, el ensalzamiento de la figura de Harrison, ensombrecida tantas veces por la luz de Lennon y McCartney.
Las dos partes del documental son muy distintas. La primera trata mucho más sobre los Beatles que sobre Harrison y se centra más en lo sociológico que en lo musical al describir minuciosamente el fenómeno, quizá irrepetible, que provocó la legendaria banda pop. La segunda parte se centra en Harrison y su viaje espiritual, India mediante, confrontado a ese material world del titulo. Es un trabajo extraordinario que hace justicia a uno de los músicos mas importantes del siglo XX. No se asusten con su duración cuando se estrene.