Image: Walter Salles

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Cine

Walter Salles

“La odisea de ‘El Che’ no ha finalizado”

7 octubre, 2004 02:00

Walter Salles

Galardonada en el Festival de San Sebastián con el Premio de la Juventud, Diarios de motocicleta llega el 8 de octubre a nuestras salas. A medio camino entre el biopic y el road movie, Walter Salles reproduce el viaje en moto por el continente americano que emprendió el joven médico Ernesto Guevara de la Serna, más tarde Che Guevara, junto a su amigo el biólogo Alberto Granado. Esta conmovedora película pretende mostrar lo poco que han cambiado las cosas en medio siglo para las regiones más desfavorecidas del continente, al tiempo que ofrece una vigorosa crónica sobre la formación política y social del joven revolucionario. El cineasta brasileño, autor de Estacion Central de Brasil, explica a El Cultural las intenciones de la notable Diarios de motocicleta.

A lo largo de 128 minutos, el filme de Walter Salles muestra los 12.000 kilómetros de Latinoamérica que durante los primeros ocho meses de 1952 recorrieron dos jóvenes estudiantes argentinos en una odisea a lomos de una cochambrosa Norton 500 de 1939, a pie y en barco. Se trataba del biólogo Alberto Granado, de 29 años, y un primo lejano suyo, el estudiante de medicina Ernesto Guevara de la Serna, de 23. Ambos escribieron sendos diarios y notas de viaje. El primero, Viajando con Che Guevara, y Ernesto, Diarios de motocicleta. En ambos se ha basado el guionista puertorriqueño José Rivera para crear un relato de viaje iniciático en lo geográfico y psíquico, así cómo el despertar a la educación social y política de un futuro mito. El Cultural habló con el brasileño Walter Salles de una película rodada en los auténticos parajes visitados por aquellos jovenes aventureros y que ha contado con el respaldo de Roberto Redford y su Instituto Sundance para hacerla posible.

-Casi al final de la película, el protagonista dice: "Somos todos uno, desde México hasta la Patagonia". ¿Suscribe esta misma idea de unidad de los pueblos latinoamericanos?
-A nuestro equipo le ocurrió lo mismo que a Ernesto y Alberto: tras atravesar los lugares que recorrieron con nuestras cámaras y equipos, rodando a todos aquellos que nos cruzábamos, integrándoles en esta especial odisea. éramos un equipo de gente de Chile, Argentina, México, Perú y Brasil... y sentimos que las fronteras entre nosotros y los países que cruzábamos se disolvían.

-Integra en la película a gentes que se encuentran, a modo de documental. ¿Fue una decisión premeditada?
-Fue algo más bien improvisado. Según nos encontrábamos determinadas personas, las rodábamos. En laprosería se unieron 70 personas que no eran actores. En parte fue gracias a cómo trabajó el director de fotografía, Eric Gautier, que resuelve los problemas de ilumación de forma natural. En el Machu Pichu, cuando decidimos rodar a una docena de indios, los actores, Eric, el equipo básico y yo salíamos corriendo hacia ellos para rodarles.

-Diarios de motocicleta nos muestra a un burgués veinteañero que se convirtió en un mito del siglo XX. ¿Cómo evitó caer en la hagiografía?
-La historia que se narra es la de dos jóvenes que salen a la búsqueda de su propio "yo", pero también a la de lo que llamaban "la identidad latinoamericana". A nosotros nos llevó cinco años completar la película. Durante tres, nos dedicamos a recorrer exactamente los lugares y rincones que ambos exploraron. También me entrevisté varias veces con Alberto Granado, que con 82 años está muy bien. Además, el guionista puertorriqueño José Rivera, uno de los máximos expertos acerca del Che, evitó cuidadosamente caer en la mitologización. A la vez, cuando comenzamos el rodaje y a integrar personas e interpretaciones, la película se enriqueció. Así constituye una mezcla de material muy estructurado e improvisaciones. Descubrimos que la realidad de América que vimos en 2003 es la misma descrita por el Che en 1952: los problemas estructurales son idénticos, la pésima distribución de la tierra y la riqueza, la distincion de clases...

Cuando comienza la película al joven Guevara le apodan cariñosamente ‘El Pelao’. Enfermo crónico de asma, es un hijo ejemplar y enamorado de forma cándida de su novia Chichina. Alberto es más lanzado y cínico, con un temperamento enérgico y extrovertido. Sus personalidades sufrirán alteraciones a lo largo del viaje. Por ello, Salles divide la película en dos partes, con sus distintas atmósferas y tonos. La primera tiene algo de ruta picaresca, de versión latina de Easy Rider, de homenaje a Don Quijote y Sancho Panza. La segunda se oscurece perceptiblemente al erigirse en la crónica del nacimiento de la conciencia política de Ernesto y Alberto al convertirse en testigos de desposesión y pobreza a escala descomunal.

La perduración del mito
-Ernesto inicia su viaje cuando su novia le rompe el corazón. ¿Qué hubiera ocurrido en caso contrario? ¿Hubiera existido el guerrillero, el revolucionario, el icono?
-Creo que sí, porque lo suyo era puramente vocacional. El mito de Guevara persiste aún hoy y a los 37 años de su muerte porque su odisea no ha finalizado. Su deseo y lucha por descubrir lo que desconocía estuvo presente hasta el último momento de su vida. Cuando inició este viaje a los 23 años, sus colegas y gente de su entorno preferían conocer Europa. Vivimos un tipo de ceguera, paranoia y cinismo, y Che sigue siendo la quintaesencia del genuino idealista. Tras el anuncio de la muerte de las ideologías, quizá esta película pueda provocar que muchos volvamos a creer en algo de nuevo.

-Diarios... tiene mucho que ver con Estación Central de Brasil: en ambas se produce un viaje altamente simbólico y significativo
-Robert Redford opina lo mismo. Es cierto que en las dos emerge una identidad tanto personal como política y la dinámica de dos vidas se altera. De hecho, el de Diarios... ha sido un tortuoso proceso creativo. Al principio, hubo un periodista italiano llamado Gianni Mina que hace una década se hizo con los derechos de las notas del viaje. Quiso hacer él un documental con Granado realizando el mismo viaje. Más tarde, surgió la idea de realizar una narración ficticia con el director Luis Puenzo, pero no se encontró el dinero. Fue finalmente Redford el que lo rescató y me lo ofreció cuando nos conocimos.

-La película es inconcebible sin el mexicano Gael García Bernal y el argentino Rodrigo de la Serna.
-No fue fácil la elección de los actores, de hecho me llevó un par de años. Conocí a Gael en 2001 a raíz de verle en Amores perros. Me impresionó la naturalidad y madurez de un actor de apenas 20 años y la visceralidad de su trabajo. Puede realizar cualquier trabajo interpretativo sin que se vea su "actuación", algo que detesto. Estaba ya en mi proyecto antes de entrar en Y tu mamá también. Para Alberto, también resultó difícil, porque está vivo y sigue manifestando a su edad una personalidad llena de color y generosidad. No había oído nunca de Rodrigo, pero llegó al test . Es un actor de teatro que hizo una prueba apabullante, plena de humanidad. Nada más acabarla, finalicé la búsqueda de actores.

-Uno de los momentos más emocionantes es cuando Ernesto se lanza al río Amazonas plagado de pirañas para festejar la noche de Año Viejo en la leprosería.
-No hubo ningun efecto especial ni rodamos la escena en un tanque de agua. Gael se zambulló en ese Amazonas lleno de depredadores. Pero no una ni dos veces, lo hizo durantre tres días. Incluso cuando el equipo estaba agotado, él repetía, "vamos a intentarlo una vez más". Eso indica mucho acerca del tipo de actor que es y de los riesgos que le gusta afrontar. Recuerdo que fue la última toma que rodamos y cuando grité "¡corten!", todos le seguimos, nadamos en grupo en completo silencio. Subimos al bote sintiéndonos completamente conmovidos.

-En los títulos de crédito nos cuenta el destino de ambos amigos cuando se separan.
-Alberto sigue lo que cree que es su vida y Ernesto se propone entregarse a un nuevo destino que al principio del viaje no conocía. Los créditos recuerdan al espectador que, ocho años más tarde, Alberto llegó a la Cuba revolucionaria a sumarse al proyecto común. Lo hizo invitado por el ya Che. Es una forma de decir que su viaje continúa.

Próximos proyectos
Diarios de motocicleta fue una de las vencedoras del pasado Festival de Sundance y en el recién clausurado certamen donostiarra se hizo con el Premio de la Juventud. Salles prepara ya tres proyectos que le llevarán a ampliar horizontes tanto en la identidad latinoamericana como en la europea. Por un lado, lleva tres años adaptando la novela El tiempo de la ballena, del escritor chileno Francisco Coloane, con producción de Redford. Mientras, ha finalizado el drama y thriller Dark Water, en el que ha dirigido a Jennifer Connelly, Tim Roth y John C. Reilly. Finalmente, va a formar parte de la película colectiva Paris je t"aime, en la que veinte cineastas se ocupan de sendos distritos de la capital francesa. Participan entre otros, Joel y Ethan Coen, Mike Figgis, Jean-Luc Godard, A. G. Iñárritu, Sally Potter y Tom Twyker. Trueba se ocupará de mostrar el distrito 15. Salles lo hará del 20.