Image: El síndrome de Copenhague

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Cine

El síndrome de Copenhague

Lone Scherfig estrena su película Dogma Italiano para principiantes

19 diciembre, 2001 01:00

Peter Gantzler en Italiano para principiantes

La quinta película danesa de Dogma llega el viernes a las pantallas españolas. Se trata de la comedia Italiano para principiantes, tercer filme de la cineasta Lone Scherfig, que obtuvo la Espiga de Oro en Valladolid y el premio de la Crítica en la pasada edición del Festival Internacional de Berlín. El Cultural ha hablado en el barrio de Hvidovre de Copenhague, el entorno real donde transcurre el filme, con la directora danesa, la primera mujer en dirigir una película regida por el decálogo Dogma de Lars von Trier.

Copenhague es provinciana y en las ciudades-dormitorio de las afueras reina siempre un silencio dominical. En un barrio periférico así transcurre Italiano para principiantes, donde Lone Scherfig optó por rodar su película Dogma. Hvidovre se parece a cualquier otro barrio periférico de Dinamarca, tan previsible y gris como los monótonos bloques de viviendas de ladrillo amarillo con sombrillas y jardineras iguales, la expresión estética de la sociedad del bienestar de los años sesenta y setenta. Aquí vive el prototipo danés, el Señor y la Señora Dinamarca de toda la vida, antes de que la gente empezara a vivir sola. Aquí se han producido varias películas Dogma, como la ganadora de la Palma de Oro Bailar en la Oscuridad de Lars von Trier. "Hice el guión pensando en los lugares que hay aquí alrededor para el hotel, la peluquería, la iglesia, el hospital y el restaurante del estadio", explica Lone Scherfig desde el plató natural de su tercer filme.

En el curso de italiano de la academia se entrelazan las historias de los seis protagonistas. Andrés, pastor protestante recién licenciado, llega para hacer la suplencia del cura de la iglesia local. Se aloja en el hotel donde conoce al inseguro e impotente recepcionista Jørgen Mortensen. Este le invita a unirse al curso de italiano donde nos encontramos con los demás personajes. Todos ellos son seres solitarios. A través de los diferentes enredos se desarrolla una divertida comedia de amor en torno al curso de italiano. "Muchos daneses sienten una gran inseguridad -argumenta la directora-, y también creo que la sensación de unidad se encuentra más difícilmente en Dinamarca que en otros lugares, porque no somos tan extrovertidos y apasionados como nosotros mismos creemos".

Clase media danesa

Mientras que Trier pintó la clase media alta en Los Idiotas y Vinterberg, de forma psicológicamente pintoresca, describió la alta sociedad danesa en Celebración, Scherfig ha contado una historia sobre un grupo de personas sin estudios que pertenecen a la clase media baja. Pero ella asegura que no ha realizado "una película de índole social", porque además no proviene del ambiente en el que se desarrolla el filme: "No son pequeños burgueses, pero tampoco pertenecen a la clase obrera, de ella ya no queda nada en Dinamarca. Los personajes de la película son seres silenciosos. El ambiente se vive a través de los ojos del pastor. él tiene una carrera académica, sin embargo se siente más a gusto entre estos personajes y quizás a mí me pase lo mismo".

Cumplida ya la cuarentena, Lone Scherfig ha estudiado Ciencias Cinematográficas en la Sorbona de París y la rama de Dirección en la Escuela Nacional de Cine en Copenhague. Ha dirigido ya dos largometrajes (Kajs Fødselsdag y När mor comer hjem) y los telespectadores daneses han podido conocer la vena humorística de la directora en la serie televisiva TAXA. Sin embargo, el gran triunfo en el cine no ha llegado hasta Italiano para principiantes, con la que ha logrado traspasar las fronteras naturales de su país y cosechar éxitos en diversos festivales internacionales, como Valladolid o Berlín. Quizá porque, como explica la directora, su último trabajo es "mucho más libre, lo que le da a la película esa alegría tan espontánea". De hecho, gran parte de los contenidos son autobiográficos: "Muchos de los episodios los he vivido personalmente, por ejemplo como dependienta de una pastelería. La película es menos ficticia que otras muchas, y eso se debe claramente a que es una película Dogma. No hay ningún objeto en la película que no estaría ahí en la realidad".

El héroe, un pastor

A través de Jørgen Mortensen el cura es presentado al encargado del restaurante del estadio, Hal-Finn. éste es un forofo de la Juventus y habla perfectamente el italiano con Giulia, una italiana bella y enérgica, que trabaja como ayudante en la cocina, "un auténtico cliché cinematográfico italiano", según Scherfig. "He estado sólo un par de veces en Italia y he escrito el papel de Giulia basándome más en la imagen que tienen los daneses de un italiano -añade la cineasta-. Tiene además una relación con Dios mucho menos complicada que los otros personajes del filme". Se refiere, entre otros, al pastor, cuyo vínculo con Dios es más bien confuso. "Para mí el pastor es simplemente un héroe de cine. El sermón que escribí para él contiene argumentos sobre la culpabilidad que le afectan a él personalmente. él es el verdadero protagonista de la película. De ser un espíritu confuso y solitario llega a ser una persona con quien se puede estar sentado en una mesa comiendo pasta".

Muchos daneses sueñan con mudarse a Italia. Se habla incluso sobre "la generación de Toscana" (entre las personas de 40 a 60 años), porque en Italia se puede hacer todo lo que los daneses con sus cascos de bicicleta y sus mochilas no pueden hacer. En Italia te puedes tomar la libertad de poner en la puerta de tu tienda una nota que rece "volveré en veinte minutos". En Dinamarca todo es demasiado eficaz y sistemático. "La película no tiene tanto de Italia como de Hvidovre -asegura la directora-; creo por ello que está más enamorada de los personajes que de Italia".

Personajes que comparten el itinerario existencial de la Cenicienta, figura recurrente de la literatura danesa. En particular Olympia, la dependienta de la pastelería, una persona perdida, ingenua y huérfana de madre, cuyos sueños de repente se pueden ver cumplidos. "Los personajes no son luchadores como en el drama tradicional donde sigues una persona que lucha por conseguir un fin. Las reglas de Dogma dicen que no se deben emplear recursos de dramaturgia ni géneros, y en ese sentido la película está bastante liberada, no tiene una estructura tradicional. Uno entra en la película como si ya llevara tiempo, por lo que no tiene tanto de cuento de hadas. Además, pienso que Hans Christian Andersen es un tanto cobarde, es egocéntrico en sus lamentaciones, y espero que no haya demasiado de él en mi película".

Sin embargo, la felicidad va invadiendo la vida de los personajes, revelando así que se necesitan más entre ellos de lo que necesitan a Dios. Paradójico, por lo tanto, que el filme recibiera también en Berlín el premio de la Iglesia Ecuménica. "Lo que ellos aprecian es el hecho de encontrar en el filme un pastor capaz de ejercer su oficio fuera de la iglesia: en el estadio de fútbol, en la peluquería y en el curso de italiano. Desde el punto de vista de la Iglesia se ve la película como una afirmación de que el sacerdocio está en fase de transformación, lo que hay que interpretar positivamente", argumenta la cineasta danesa, que suma a su lista de galardones el premio Carl Th. Dreyer por su aportación al cine danés, si bien ella traspasa todos los honores al fundador del movimiento: "Dogma es obra de Von Trier. él es quien ha sacudido a la industria cinematográfica, y, además, Dogma está sólo pensado como una alternativa al cine clásico; nadie se imagina que ahora habrá que hacer todas las películas de esa forma. En este momento estoy escribiendo un nuevo guión para los mismos actores, pero va a ser una película clásica".

Mette PERREGAARD

Lone Scherfig (Dinamarca, 1959) estudió Cinematografía en la Universidad de Copenhague y se graduó en la Escuela Nacional de Cine de Dinamarca. Ha escrito y dirigido diversos cortometrajes, documentales y obras de teatro, además de la popular serie televisiva danesa TAXA. Su primera película, Kajs Fødselsdag (1990), obtuvo el Premio del Jurado en el Festival de Rouen y fue seleccionada en la Berlinale. När mor comer hjem, su segundo largometraje, recibió el Gran Premio del Festival de Cine de Montreal y el Premio Cinekid en Amsterdam.