Una imagen de 'Cthulhu: The Cosmic Abyss'

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Homo Ludens

'Cthulhu: The Cosmic Abyss', Lovecraft bajo presión

Los franceses de Bid Bad Wolf nos invitan a explorar la ciudad sumergida de R’lyeh con herramientas futuristas pero el mismo ánimo detectivesco.

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Lovecraft es sin lugar a dudas uno de los campos literarios más fértiles a los que acuden los diseñadores de videojuegos. La sombra de su particular mitología cefalópoda es muy alargada, aunque las adaptaciones directas de sus historias son más escasas.

Aunque Cthulhu: The Cosmic Abyss mantiene un diálogo directo con la historia de 1928 La llamada de Cthulhu, lo hace a través de un tamiz de ciencia ficción que aporta frescura al marco narrativo, dejando de lado la ambientación de detectives aguerridos y traumatizados de los años 20 para ponernos en la piel de un agente mucho más compuesto que además cuenta con la ayuda de una inteligencia artificial. ¿Amerita el juego de Big Bad Wolf arriesgar nuestra cordura en las profundidades abisales del océano Pacífico?

En el año 2053, las catástrofes naturales han alcanzado un punto álgido, con crecidas y maremotos alrededor del mundo. Noah Williams pertenece a Ancille, una división de Interpol dedicada a investigar la actividad de sectas apocalípticas y cultos mistéricos alrededor del mundo.

Tras un encuentro traumático con lo paranormal en la investigación del paradero de una colega, Noah se sumerge bajo las aguas del océano Pacífico para seguir la pista de Andrew Marsh, un titán de la industria a cargo de una masiva operación de minería en el lecho marino. Cuando llega a la estación submarina, se la encuentra desierta pero con suficientes indicios como para revelar las verdaderas intenciones de Marsh: adentrarse en la urbe maldita de R’lyeh y despertar de su letargo a un prisionero inmemorial, el dios primigenio Cthulhu.

Noah cuenta con una serie de herramientas muy útiles para ayudarle en sus pesquisas. La principal es Key, una inteligencia artificial puntera que le permite relacionar pistas e indicios para alcanzar deducciones valiosas. La segunda es un potente sonar que permite rastrear escenarios en busca de compuestos que hayan sido previamente sintetizados. Esta es sin duda la principal innovación del juego, una mecánica básica pero muy inteligente sobre la que giran todas las investigaciones.

Los escenarios tienen un tamaño considerable, pero sobre todo son muy densos, con una pléyade de detalles relevantes que hay que estudiar por separado. El sónar nos permite poner orden y entender el funcionamiento de la tecnología alienígena, descifrar lenguajes ignotos, analizar la arquitectura del entorno, seguir el rastro de ciertos personajes y mucho más. Se requiere un poco de tiempo para comprender cómo sacarle el mayor partido, pero se acaba convirtiendo en una forma interesante de progresar en las investigaciones.

El ritmo del juego es pausado y metódico, que requiere paciencia y ganas de leer docenas de transcripciones, artículos y correos. Cada nivel presenta un problema general y dos formas de solucionarlo, una más sencilla y evidente y otra mucho más elaborada, con pasos adicionales que requieren un razonamiento más profundo.

'Cthulhu: The Cosmic Abyss'

'Cthulhu: The Cosmic Abyss'

La diferencia estriba en el nivel de corrupción que Noah soporta. Al fin y al cabo, este es un juego de Cthulhu, y su influencia se hace notar en cada resquicio. El estado mental de nuestro protagonista se resiente a cada paso y presentar batalla implica buscar soluciones más complejas y establecer todo tipo de barreras mentales con un sistema que nos permite equipar modificadores casi como si se tratara de un RPG.

Los puzles están muy, muy bien planteados. Al principio pueden resultar sobrecogedores por la cantidad de elementos en liza y la irrupción de artefactos alienígenas en la trama. Pero todo sigue un planteamiento lógico, sin los típicos saltos intelectuales que plagaban este tipo de juegos en los 90.

Las cosas solo se complican en exceso en el último nivel, un mecanismo extremadamente complejo que requiere manejar maquinaria alienígena con propiedades fantásticas. Existen dos modos de juego. En uno, Key nos puede dar pistas para evitar que nos quedemos atascados, y en el otro nos enfrentamos solos a los rompecabezas. Aunque cualquier decisión es legítima, resolver los problemas que el juego nos plantea sin ayuda resulta muy satisfactorio.

Se agradece muchísimo la existencia de Cthulhu: The Cosmic Abyss. Como ya hemos apuntado, Lovecraft supone una presencia ineludible en el mundo de los videojuegos, pero las adaptaciones directas de sus historias son mucho más escasas. Explorar la arquitectura no euclidiana de R’lyeh es una oportunidad fascinante que solo el medio interactivo nos brinda.

'Cthulhu: The Cosmic Abyss'

'Cthulhu: The Cosmic Abyss'

Salir de la ambientación pulp de los años 20 para abrazar un formato de ciencia ficción, por mucho que se sitúe apenas tres décadas en el futuro, también casa muy bien con el aspecto cósmico de las historias del escritor de Providence, un pozo inagotable de inspiración creativa.

Es muy probable que estemos ante los últimos estertores de la editora, Nacon, que ha apostado por una corriente de juegos de presupuesto medio con premisas muy interesantes. En un mercado tan competitivo, cada vez es más difícil hacerse un hueco, pero sin lugar a dudas, títulos como este lo merecen.

Cthulhu: The Cosmic Abyss

Estudio: Big Bad Wolf.
Editora: Nacon.
Director creativo: Tommaso Sergi.
País: Francia.
Plataformas: PC, Xbox Series, PlayStation 5