Protagonistas de la serie 'Leyendas'

Protagonistas de la serie 'Leyendas'

En plan serie

‘Leyendas’ o cómo luchar contra el imperio de la droga con pistolas de agua (y ganar)

La miniserie de Netflix creada por Neil Forsyth es la historia real de unos empleados del servicio de aduanas que tratan de desmantelar una red de narcotráfico que pretendía introducir dos toneladas de heroína en suelo británico.

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Dos muertes separadas por 350 kilómetros, pero unidas por un factor común: la heroína. Un gobierno en fase terminal, el de Margareth Thatcher, que necesita un golpe de mano para darle la vuelta a las encuestas o, como mínimo, para mejorar su imagen frente a la opinión pública. Y un precedente ultramarino que podía dar buenos resultados o, al menos, que podía servir para copar las portadas de los rotativos británicos: la guerra contra la droga impulsada por Richard Nixon y recrudecida por Ronald Reagan.

Leyendas (2026), la miniserie creada por Neil Forsyth (Gold, Guilt) y que en nuestro país distribuye Netflix, parte de la historia real que relata la confección de una pequeña unidad surgida de los empleados del servicio de aduanas para desmantelar una red de narcotráfico que pretendía introducir dos toneladas de heroína en suelo británico. Lo hizo, además, sin apenas recursos. Como ir a la guerra con pistolas de agua.

Los guiones de Forsyth combinan con habilidad los pormenores de la operación con las cuitas personales de los implicados sin obviar el contexto político. Si, por un lado, el guionista escocés estructura la serie a partir de ítems que cualquier aficionado al subgénero reconocerá de inmediato –el primer episodio está dedicado a la formación del equipo, el segundo a seguir la ruta del opio…–, por el otro, la recesión que por aquel entonces padecía la economía británica servirá para construir la base tonal del conjunto.

Pensemos en el resabiado Don Clark, al que da vida el siempre espléndido Steve Coogan, el coordinador del equipo. Su ánimo – y por ende, el de la serie- se debate entre la resignación y la responsabilidad, los accesos de seriedad siempre galvanizados por una capa de sentido del humor que busca amortiguar el impacto de las adversidades que dificultan una misión que hace que las escuchas de The Wire (David Simon, 2002-2008) luzcan como una millonaria operación de la CIA.

El título de la serie obedece a la identidad inventada que los miembros del grupo han de procurarse para infiltrarse en los cárteles que distribuyen narcóticos en el Reino Unido. Cada agente tiene su leyenda, y ya se sabe que las leyendas nunca mueren. Así, Guy (Tom Burke) se ofrecerá como transportista a la organización criminal que opera en Londres. Su salvoconducto para poder enrolarse en la banda será Mylonas (Gerald Kyd), un perla de origen griego al que excarcelarán para servir a la causa.

El ingreso de Guy en el conglomerado de importación que dirige Hakan (Numan Akar), turco de origen kurdo que domina el área londinense, implicará superar distintas pruebas de confianza que le dejan a uno los nervios en estado de perpetua agitación. Primero, porque el nivel de compromiso y de exposición que la misión implica pone a Guy continuamente en jaque. Después, porque la fabricación de una nueva biografía le obligará a alejarse de su familia, dando vida a un personaje intrépido y agresivo, una máscara que no puede llevar cuando está con su mujer y su hija pero que le resulta imposible quitarse.

Guy es un tipo disociado al que el disfraz de narcotraficante se le pega a la piel como el juez Peinado a Begoña Gómez. Es el precio que los agentes infiltrados pagan cuando deciden aceptar esos encargos. Las leyendas nunca mueren, y su historia les acompaña muchos años después de que la misión haya finalizado. Para lo bueno y para lo malo.

El segundo vector de la intervención se extiende hasta Liverpool. Allí Kate (Hayley Squires) y Bailey (Aml Ameen) tratan de desentrañar como funciona la red que Carter (Tom Hughes) y su mano derecha, Eddie McKee (Johnny Harris), han diseñado para que la heroína fluya por la ciudad como si bajase por el Mersey. Para ello, los agentes no dudan en subcontratar a un incauto motivado que ejercerá de repartidor, Kate fingirá trabajar en el sector inmobiliario para acercarse al capo e incluso darán con el paradero de la madre de Carter, todo con tal de trincarle.

No conviene olvidar la meticulosa y extenuante labor de rastreo y documentación en la era preinternet que Erin (Jasmine Blackborow) lleva a cabo en unas oficinas a las que dicho apelativo les queda demasiado glamuroso, pues hablamos de un sótano con iluminación solo apta para linces de la lectura y con humedades dignas de selva tropical.

Fotograma de la serie 'Leyendas'

Fotograma de la serie 'Leyendas'

Leyendas avanza con la agilidad de Sebastian Coe en la final de Los Ángeles 84, es didáctica en su exposición de los hechos, adictiva cuando desplaza el foco a las luchas intestinas de los clanes y consciente de cuándo debe pulsar las cuerdas de la tensión a tenor de la delicada situación de los protagonistas. Todo ello sin desatender el componente emocional, vadeando la frialdad pura que supondría centrarse solo en la trama, buscando un camino hacia la empatía a través de Guy, pero también de Don, situado ya en un estadio evolutivo posterior, pues el también trabajó tiempo atrás como agente infiltrado y aún sigue pagando las facturas.

En la columna del debe, sin embargo, convendría apuntar algunas cuestiones. La primera y principal tiene que ver con la construcción de Eddie McKee. Para equilibrar la balanza de la compasión, es decir, para tener un Guy en lado oscuro de esta historia, al lugarteniente del cártel de Liverpool se le asigna un hijo yonqui. Esa decisión dramática desprende el olor de la premeditación. Sobre todo, porque su inclusión (capítulo 3) es muy conveniente: pone a Eddie en una situación de debilidad, sirve como estandarte de concienciación, provoca la transformación del personaje… Demasiadas ventajas como para no aprovecharlas.

No es el único puente que Forsyth le hace a su guion con tal de que el motor nunca se detenga. La búsqueda de la justicia poética en el final que le brinda a Hakan es caprichosa. El cruce de Guy, cuando viaja con su familia en el metro, con un esbirro del cártel kurdo es oportunista. Es como si Forsyth hubiese rescatado un Land Rover del desguace y necesitase de ligeros trucajes para no quedarse tirado en mitad del viaje.

Fotograma de la serie 'Leyendas'

Fotograma de la serie 'Leyendas'

Dicho esto, Leyendas acumula suficientes méritos como para sacarle un par de cabezas de ventaja a la mayoría de estrenos del último mes (sean o no de Netflix). En primer lugar, todo lo que tiene que ver con la cosmética de la serie, funciona, resulta creíble. Localizaciones, vestuario, diseño de producción…

Aquí uno no tiene la sensación de pasearse por un parque temático de cartón piedra en el que la decoración le empuja fuera de la historia, como ver a un tipo con gafas de sol en mitad una justa medieval. Échenle un vistazo a producciones que cuenten historias sobre el narcotráfico ambientadas en el pasado como Hache (Verónica Fernández, 2019-2021) o incluso la precuela de Gomorra (Leonardo Fasoli & Maddalena Ravagli, 2026) y lo entenderán mejor.

Punto número dos. El soundtrack. No es ya que la selección de canciones acabe en playlist molona (Happy Mondays, The Jesus & Mary Chain, Depeche Mode, Cocteau Twins, Manic Street Preachers, ...), es que además de pertinencia contextual, suponen un aporte narrativo. Véase, por ejemplo, el final del capítulo cuarto al son del I wanna be adored de los Stone Roses que describe perfectamente las aspiraciones de Carter.

Y tres. La astucia de los realizadores Brady Hood (Top Boy, Prime Target) y Julian Holmes (Strike Back, The Boys) puede verse como una metáfora de la propia serie. O dicho de otro modo, cuando el presupuesto no alcanza, utiliza tu imaginación. Ni siquiera eso. Sírvete de elementos narratológicos como la elipsis.

El último episodio es el mejor ejemplo. Si la pasta no te da para filmar un barco a la deriva en el Mar del Norte, pero sí para rodar a los supervivientes sobre un bote hinchable, opta por lo segundo. Es cierto que en ese tramo final las reglas de la verosimilitud se resienten, pero mejor ahorrar dinero dejando de lado una odisea marítima que no puedes rodar –o que quedará como si la filmases en un bañera utilizando un ventilador para simular el oleaje– para gastártelo en la redada final.

Fotograma de la serie 'Leyendas'

Fotograma de la serie 'Leyendas'

Terminemos con un par de apuntes visuales, situados también el último capítulo. El primero tiene que ver con Guy, cuyo primer intento por regresar al hogar después de quedar apartado temporalmente de la operación se ve abortado por su esposa. Charlan en un banco del parque. Ella le dice que hasta que no se desembarace del personaje al que interpreta, es decir, hasta que la misión se dé por cerrada, que no vuelva por casa, que se parece a su marido tanto como Mr. Hyde al Doctor Jekyll y que en ese estado supone un peligro para ella y para su hija.

La composición que encapsula esa conversación es sencilla, pero Julian Holmes se cuida de colocar a Guy en el extremo del banco, siempre desplazado, alejado de cualquier posición de equilibrio, de manera que cuando su esposa se levanta y lo deja solo, el plano quedará desnivelado, como él.

La segunda apreciación tiene un componente político. Finalizada la operación, un ministro al que le queda menos tiempo en su despacho que a Arbeloa en el Real Madrid se hace la foto de rigor con el alijo decomisado –no olvidemos que la guerra contra las drogas iniciada por el gobierno Thatcher estuvo motivada porque una de las fallecidas por sobredosis es hija de uno de sus ministros.

Una panorámica nos llevará del fulgor de los flashes a la zona de sombra en la que el equipo de aduanas, acompañado por el supervisor Blake (Douglas Hodge), contemplará el paripé. Si bien es cierto que a la secuencia le sobran diálogos, más que nada porque el elocuente movimiento de cámara ya se explica por sí mismo, no lo es menos que ese colofón sirve para denotar la oposición entre dos mundos, el de la burocracia gubernamental que solo actúa en función del cálculo político, y el de los que se juegan el pellejo más allá de lo razonable con tal de alcanzar su objetivo. Hombres y mujeres que nunca saldrán en la foto. De hecho, han tenido que esperar a que se haga la serie para recibir el reconocimiento que merecían.

Leyendas

Creador: Neil Forsyth
Intérpretes: Tom Burke, Steve Coogan, Hayley Squires
Productora: All3Media, Lion Television, Tannadice Pictures.
País: Reino Unido
Año: 2026
Plataforma: Netflix
Fecha de estreno: 7 de mayo