Image: Hannah Collins

Image: Hannah Collins

Exposiciones

Hannah Collins

"Es un momento difícil para la fotografía. Hay demasiadas imágenes"

12 abril, 2012 02:00

Hannah Collins

La artista inaugura hoy una exposición con su obra más reciente en la galería Joan Prats de Barcelona

Recién llegada de Londres, donde trabaja en un proyecto en el Museo de Freud sobre los objetos del padre del psicoanálisis, Hannah Collins (Londres, 1956) aterriza en Barcelona. Aquí tiene la segunda mitad de su estudio, situado desde hace años en el barrio de Pueblo Nuevo. Ha estado también estos días en Sevilla, donde acaba de inaugurar en la Fundación Valentín de Madariaga, la exposición The Fragile Feast, retrato y documento de un viaje por varios continentes en los que fotografió los ingredientes que Ferrán Adrià utilizaba en El Bulli. En junio, esta selección que ya pudo verse en Madrid, en Ivorypress, aterriza en la ciudad condal, en la Fundación Suñol. Viaje, ruta y documento son también las bases de la exposición que hoy inaugura en la galería Joan Prats. También la modernidad. La de John Cage que da título a la muestra; la de Brancusi, cuyo atelier en París protagoniza estas nuevas fotografías, y la de la fábrica abandonada de La Tossée, al norte de Francia, escenario de la película que presenta.

Pregunta.- ¿A qué responde el título de la exposición Begin Anywhere (John Cage)?
Respuesta.- El modernismo es el hilo conductor, la ruta que atraviesa toda la exposición, desde las imágenes tomadas en el estudio de Brancusi, hasta la película rodada en el norte de Francia sobre el modernismo y la máquina, la fábrica. Y John Cage actuaba por impulsos, como las máquinas, esto se ve claramente en la película. En realidad esta exposición también puede "begin anywhere" (empezar en cualquier sitio)...

P.- Pero la película, Solitude and Company, se adentra también en el territorio de los sueños, ¿cómo?
R.- Bueno yo veo la maquina también como un sueño. En realidad este trabajo es fruto de una residencia que hice en Francia cuyo resultado fue rodar esta película. El filme es una combinación entre las imágenes de la fábrica de lanas y fragmentos de películas vintage que encontré de 1890 y 1935. Yo grabé 24 horas seguidas dentro de la fábrica abandonada. Y es en el sonido donde entran los sueños: trabajé con un grupo de argelinos de Roubaix que a pesar de vivir al lado de este espacio, nunca habían podido entrar. Ellos me iban narrando sus sueños. Y la evocación del sueño, el cómo estamos ahora, el lugar prohibido, el impulso que hay detrás de las cosas... todo esto son evidencias del modernismo.

P.- Y supongo que esta es la relación con el atelier de Brancusi.
R.- Claro, el viaje hacia el modernismo. Además, Brancusi usó la fotografía como base y en alguna imagen aparece una cámara en las fotos en su estudio. La fábrica, las maquinas, el proceso, es muy abstracto, la anti-manualidad, un proceso ya acabado, como el estudio de Brancusi, porque la producción de lana ya casi no existe en Europa. Los sueños los he reproducido como textos sobre tela, pensamientos concretos (otra vez Brancusi) que llegan de impulsos, y las fotografías están impresas sobre tela. Todo está relacionado.

P.- ¿Y la fábrica con los habitantes de Roubaix?
R.- ¡Ellos tienen sueños increíbles! Hay uno que imagina que él es presidente de Francia y que soluciona el problema de la sequía en el mundo; un niño imagina marcianos que ve por la ventana y que le traen cosas; otro vuela sobre Francia hacia Argelia; una niña juega con su hermana al escondite, la hermana se esconde en el horno y su madre, sin saber que está ahí, lo enciende... Son sueños increíbles, algunos muy fuertes.

P.- No es la primera vez que trabaja con un colectivo marginal, ya lo hizo con los gitanos de La Mina. ¿Se siente cercana al documental social?
R.- Yo creo que mi obra entra en muchas zonas, documento social, poema, escultura, fotografía, película, es inclusiva, no es una cosa para dejar de ser otra, pero en mis películas el espectador tiene la opción de entrar bastante no como en el documental social, donde el papel es más de mero observador. Por otro lado, esta es una pieza bastante poética, es como poesía concreta.

P.- En cuanto al taller de Brancusi, ¿qué es lo que le atrajo del artista y su espacio?
R.- Brancusi ha hecho fotografías de sus esculturas y pinturas, fue un artista multidisciplinar. Además, su familia era procedente de Rumanía y la mía de Polonia, por lo que hemos hecho la misma ruta de este a oeste. Para mí Brancusi es el fundador del modernismo y eso se ve claramente cuando estás allí, en su atelier. Las visitas a este espacio me llevaron también a reflexionar sobre lo que es un estudio.

P.- Hace poco vimos en Madrid una exposición aparentemente muy alejada de ésta: las fotos de los ingredientes de los platos de Ferrán Adrià en Ivorypress, ¿cómo resultó aquella experiencia?
R.- Fue una experiencia muy fuerte y muy seria como obra. Durante un año visité un gran número de países. En realidad no está tan alejado de otros trabajos, las bases son las mismas, son las rutas, el viaje. En general, en mi carrera no se puede hablar de cambio sino de evolución: mis métodos son más sofisticados y avanzados ahora que antes, pero los impulsos siguen ahí.

P.- La mayoría de sus trabajos tienden al formato monumental, ¿por qué esa preferencia?
R.- En este caso no es tan relevante pero tiene mucha relación con el lugar que quiero que ocupe el espectador, dónde quiero que se coloque y cómo quiero que se enfrente a lo que ve. En las fotos de Brancusi, tiene que ver con la manera de entrar a la fotografía, dónde está la escultura en relación al espectador cuando mira la imagen y eso determina el tamaño, el lugar del suelo, por ejemplo, que tiene que parecer plano.

P.- Para usted la fotografía ¿es analógica o digital?
R.- Siempre analógica. Empiezo siempre con la película aunque el resultado final acaba siendo digital para pasar a la impresión sobre tela.

P.- ¿Cómo ve el estado de la fotografía actual?
R.- Es un momento difícil porque hay demasiadas imágenes en el mundo y muy fuertes, y hay que alejarse de las cosas que significan poco.

Ver otros Buenos Días