Image: D-L Alvarez, distorsión en el tiempo

Image: D-L Alvarez, distorsión en el tiempo

Exposiciones

D-L Alvarez, distorsión en el tiempo

D-L Alvarez

Abel H. Pozuelo
Publicada
Actualizada

Vista de la exposición

Galería Casadosantapau. Conde de Xiquena, 5. Madrid. Hasta el 11 de junio. De 2.500 a 5.00 euros.

En su segunda individual española, D-L Alvarez (1965) combina las dos facetas que propias de su trayectoria: los dibujos a grafito y la instalación específica en buena parte frágil y efímera. Los excelentes dibujos del californiano son construcciones de alta capacidad técnica a partir de fotografías. Llama la atención la naturaleza borrosa de las imágenes y la aparente disparidad de motivos. Alvarez parte del hallazgo casi azaroso de fotos, casi siempre en internet y fechadas en los 60. Son de baja resolución o han sido ampliadas de tal modo que aparecen pixeladas. Muestran experiencias, objetos o acontecimientos esencialmente cotidianos. Cuando se trata de estampas reconocibles encontramos, por ejemplo, a un músico de rock sobre un escenario, una mujer semidesnuda como salida de un carnaval, una fogata junto a un lago, dos gatitos, un desfile en una avenida... En otros casos, los temas están tan desdibujados o pixelados que a duras penas pueden leerse. Tanto unos como otros tienen en común que guardan una historia escabrosa o, como mínimo, extraña que, de conocerse, en muchos casos podría dar pie a conectar sus respectivas singularidades.

Esta propuesta parece investigar (e instigar) los efectos de la distorsión y el ruido que origina un desplazamiento múltiple: al pasar de la imagen fotográfica a la imagen pobre de la Red y de ahí a la copia alterada y desviada mediante técnicas pictóricas; el que se da en estampas que representan fragmentariamente historias aparentemente inconexas pero enlazadas; en el espacio entre época y suceso pasados y su contemplación tras ser recuperados.

Las distorsiones que origina la distancia en el tiempo bien podrían ser el tema de estos dibujos y acaso también el de esa instalación (confeti de colores blanco y negro en el suelo) que fue cambiando en la inauguración y de la que apenas queda una huella. Enigmas que la mirada sólo puede intentar recomponer.