Joan Fontcuberta.

Joan Fontcuberta. Daniel Hidalgo

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Joan Fontcuberta, fotógrafo: "Me interesa más aprovechar lo que podemos hacer con la IA que amedrentarme"

Este verano tiene cuatro exposiciones abiertas en Santillana del Mar, Avilés, Llucmajor y Arlés.

Su obra cuestiona los límites entre lo verosímil, lo veraz y lo posible.

Más información: Los escritos de Aby Warburg, el pensador que reinventó la historia del arte a partir de Botticelli

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¿Qué libro está leyendo?

Una colección de ensayos de Victor Burgin. Pero normalmente simultaneo lecturas, en este caso con la última novela de Valentín Roma, Los trillizos. Además estoy releyendo libros de Julio Verne para un proyecto en ciernes.

¿Cuál es el libro que más le ha ‘autoayudado’?

Prefiero referirme a una película que justamente trata sobre este tema: La paloma que se posó sobre una rama para reflexionar sobre la existencia, de Roy Andersson. Me parece absolutamente magistral. Se puede ver en Filmin.

Si no hubiera podido ser fotógrafo, ¿qué hubiera sido?

Tuve una aparición de Santa Lucía predestinando mi camino sin permitir taxativamente ningún plan B.

Usted es muy activo, suele tener varias exposiciones a la vez. ¿Cómo gestiona ese volumen de trabajo?

Me apasiona lo que hago, no sigo ninguna metodología particular, la energía brota de forma espontánea y no me considero hiperactivo: tendría una sensación de vacío y me aburriría si no hiciera todo lo que hago.

Trabaja desde hace tiempo con la IA. ¿Cómo afecta esta tecnología a la nueva generación de imágenes?

La IA implica una revolución en todos los ámbitos de la vida y, en lo que concierne a la imagen, nos propulsa a un nuevo régimen de visualidad. En la era de la IA las imágenes pasan a tener otro sentido para nosotros.

Tras su amplia trayectoria, cuéntenos un fracaso fértil.

Me vanaglorio de una gran metida de pata. En 1999 me preguntaron qué pensaba sobre que los teléfonos móviles incorporasen una cámara. Contesté que era una idea absurda, que nadie haría fotos con un móvil. Mi vaticinio fue calamitoso, pero aprendí dos cosas muy útiles: 1) a desconfiar de mi capacidad de predicción, y 2) la necesidad de formular correctamente las cuestiones. Si me hubieran preguntado qué pensaba de que se pudiera telefonear con una cámara, habría respondido que era una idea excelente.

¿En qué proyecto está trabajando actualmente?

Tengo varios frentes abiertos: los dioramas como dispositivo visual, los detectores de mentiras (la máquina de la verdad), los archivos desclasificados en EE. UU. sobre ovnis y el caso Epstein, y los Voyages extraordinaires de Verne.

Un acontecimiento histórico que le habría gustado vivir in situ.

El Big Bang. Tuvo que ser un espectáculo acojonante.

Un disco/canción que se ponga en bucle estos días.

La versión de Mikis Theodorakis del Canto general de Neruda. Últimamente, me va la cosa nostálgica.

¿Cuál es la serie que ha devorado más rápido? ¿Diría, por cierto, que es la mejor que ha visto? ¿O es otra?

Black Mirror. Con The Wire, es la mejor que he visto.

¿En qué película se quedaría a vivir y en cuál no aguantaría ni un minuto?

1) En Blade Runner; 2) no sabe, no contesta.

¿Ha experimentado alguna vez síndrome de Stendhal?

No, pero casi.

No se muerda la lengua, díganos algo que ya no soporte del mundillo cultural.

La falta de crítica sustancial.

Una obra sobrevalorada.

Todo el teatro de VOX.

Un placer cultural culpable.

Entrar en una librería y no comprarme un libro.

¿Cuál es la última exposición a la que ha ido?

El asalto a la ilusión en el Santa Mònica de Barcelona. Toca temas que me son muy cercanos. Llega a Madrid en enero.

¿La inteligencia artificial matará la creación artística?

En absoluto. Es lo que temían en 1839 los pintores cuando apareció la fotografía. Y aquí estamos. Me interesa más aprovechar lo que nosotros podemos hacer con la IA que amedrentarme con lo que la IA puede hacer con nosotros.

España es un país…

Un país de países que ojalá vivan tiempos interesantes.