Vista general de la exposición.

Vista general de la exposición. Jorge Armestar

Arte

Patricia Gómez y María Jesús González, mirar a los ojos a los fantasmas en el Museo Helga de Alvear

El centro extremeño presenta una radical reflexión sobre los hospitales psiquiátricos.

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Por primera vez, todas las obras que Patricia Gómez y María Jesús González (Valencia, 1978) han realizado en torno al Hospital Psiquiátrico Padre Jofré de Bétera (Valencia) se reúnen en el Museo Helga de Alvear.

Patricia Gómez y María Jesús González. Espejo del mundo

Museo Helga de Alvear. Cáceres Comisaria: María Jesús Ávila Corchero. Hasta el 11 de octubre

Hasta esta presentación integral solo habían podido verse fragmentos del proyecto que desde sus primeras apariciones públicas ha causado una profunda impresión y continúa haciéndolo, en el marco de una práctica dedicada a la recuperación de la memoria de espacios abandonados.

Entre ellos destaca la instalación compuesta por 111 espejos originales recuperados de distintos pabellones en desuso del hospital y 111 fotografías enmarcadas realizadas a partir de aquello que cada uno de ellos devolvía como reflejo.

La conservación de la suciedad original refuerza su condición de objetos testimoniales y contribuye a la experiencia de situarse frente al propio reflejo en unos espejos en los que tantos pacientes se miraron. Este encuentro activa una inquietante dimensión hauntológica y fantasmal: el espectador ocupa el lugar de una mirada ausente y se enfrenta a la memoria de quienes habitaron aquel espacio.

Otro modo de entrar en contacto con ellos es a través de la pieza titulada Libros de pabellón (2017-2026), en la que fragmentos transcritos por las artistas a partir de estas bitácoras de enfermería y medicina dejan de ser instrumentos de gestión hospitalaria para convertirse en un archivo sensible de experiencias.

Cárcel Vieja de Cáceres, 1936-2026, 2026.

Cárcel Vieja de Cáceres, 1936-2026, 2026. Jorge Armestar

Una lectura panorámica de los textos permite observar que los episodios de tensión no constituían hechos aislados.

Esta dinámica puede ponerse en relación, salvando las distancias contextuales, con la escena que Goya describió en una carta y representó en Corral de locos (1794), tras presenciar un enfrentamiento entre internos y la violenta intervención de su custodio en Zaragoza.

Otros casos que permiten contextualizar estas dinámicas aparecen en el libro Espejo del mundo (1986), de Maria Clementina Pereira Cunha, del que toma su título la exposición. En él, la autora reconstruye la historia del Hospital Psiquiátrico de Juquery, en Brasil, fundado por el psiquiatra Franco da Rocha.

Entre las prácticas analizadas, Pereira Cunha aborda cómo quienes eran denominados por el propio psiquiatra “la corte de los perturbadores del orden” fueron objeto de mecanismos represivos que evidencian la dimensión coercitiva del espacio hospitalario.

'Stultifera navis. Restos del naufragio', 2021-2022.

'Stultifera navis. Restos del naufragio', 2021-2022. JorgeArmestar

El diálogo con la larga tradición de representación de quienes eran considerados ajenos al orden social también se manifiesta cuando las artistas incorporan al espacio expositivo imágenes procedentes de las páginas de La nave de los locos (1494), de Sebastian Brant.

Este motivo, desde sus formulaciones visuales en el Renacimiento hasta la lectura propuesta por Foucault, ha articulado diversas formas de pensar la relación entre la “locura” y el orden social.

'Libros de pabellón'.

'Libros de pabellón'. Jorge Armestar

Estas fotografías se presentan junto a la instalación Stultifera navis. Restos del naufragio (2021-2022), compuesta por trece moldes de escayola realizados a partir del volumen negativo de trece bañeras procedentes del hospital, conservadas con la pátina de suciedad y el desgaste acumulado por el tiempo.

Convertidas aquí en metáforas de la nave, remiten a una doble condición: en el pasado formaron parte de los dispositivos terapéuticos del espacio manicomial; en el presente, evocan un naufragio colectivo, el fracaso de un modelo de reclusión psiquiátrica y de la estructura social que lo sustentó.

Cabe señalar que el presente proyecto se articula en torno a dos ejes: el hospital psiquiátrico y la cárcel. Este último reúne también obras de gran relevancia, como el arranque mural sobre tela negra realizado a partir de la antigua Cárcel Vieja de Cáceres.

Esta técnica, fundamental en la recuperación de pinturas murales, requirió aquí una intervención particularmente compleja: el corte continuo de elementos estructurales, como cañerías y otros componentes integrados en los muros, para posibilitar la extracción física de la superficie pictórica.

La dimensión corporal de esta operación queda registrada en los vídeos incorporados a la exposición, esenciales para que el espectador comprenda que el proceso constituye una parte esencial de la práctica de las artistas.

Entre las nuevas obras se encuentra Aúllan los hierros… (2026), surgida a partir de los encuentros de Patricia Gómez y María Jesús González con miembros de la asociación por la memoria histórica Amececa.

El vídeo parte del testimonio de uno de sus integrantes, cuya historia personal se articula mediante el sonido de los pasos, el recorrido por el espacio carcelario y un texto final cuya sencilla crudeza resulta profundamente conmovedora.

El registro del desplazamiento desde la entrada de la antigua prisión hasta la capilla (el lugar al que eran conducidos los condenados antes de su ejecución) establece un sugerente diálogo con el vídeo Que se enteren todos (2026).

En esta pieza, se emplean retroproyectores para manipular recortes hallados en el hospital, activando una historia encontrada en uno de los libros de pabellón y narrada por las propias artistas.

Ambas obras condensan las principales líneas de investigación del proyecto, que en 2027 tendrá un segundo capítulo en TEA Tenerife Espacio de las Artes, y revelan una de las investigaciones artísticas más relevantes en España en torno a la memoria, el archivo, la huella y, sobre todo, la restitución.

Una exposición especialmente reveladora, necesaria e imprescindible por la forma en que convierte el documento en experiencia, trascendiendo el registro histórico para interpelar críticamente al presente.