Vista general de la instalación. Foto: Pepe Morón

Vista general de la instalación. Foto: Pepe Morón

Arte

Las herederas de Aurèlia Muñoz: la fiebre del arte textil 'home made' llega al MUCAC de Málaga

El museo malagueño, al margen de sus problemas de gestión, presenta una estupenda exposición que profundiza en el arte textil español más actual.

Más información: La gran exposición de la pionera del arte textil Aurèlia Muñoz llega al Reina Sofía

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Desde que hace ya casi una década, en la 57 edición de la Bienal de Venecia, la comisaria Christine Macel pusiera el foco de su exposición Viva Arte Viva, al final del Arsenale, en la producción textil, fibras y telas han inundado en muestras individuales y colectivas los museos y centros de arte, a lo que se ha sumado la omnipresencia de viejas artistas y de jóvenes generaciones que trabajan lo textil también en las ferias, como ocurrió en la edición de ARCO del pasado año 2025.

Tejiendo historias. MUCAC La Coracha

Málaga. Comisaria: Alicia Ventura. Hasta el 30 de septiembre

Lo que denominamos “arte textil” para agrupar un amplio conjunto polimorfo de procedimientos, procesos y planteamientos conceptuales no es realizado únicamente por artistas mujeres, como demuestra la renacida bienal internacional de fiber art, que celebró sus veinticinco años en la edición que tuvo lugar en España en 2022 dirigida por María Ortega, a partir de la que hemos asistido a sucesivas muestras monográficas de varios países.

Pero, sin duda, son las artistas quienes, más allá de su raíz en las tradiciones artesanales regionales, personifican mejor la reivindicación de lo textil como arte, a partir de las vanguardias históricas, cuando se afirmaba la vuelta del arte a la vida cotidiana, por ejemplo, con la figura de Sonia Delaunay, quien no distinguía entre sus pinturas y sus diseños de moda.

Y sobre todo, a partir de la revuelta feminista en la década de los años setenta, cuando bajo la idea de “la puntada subversiva” se denunció la reclusión por parte del sistema patriarcal de la creatividad de las mujeres en las “labores propias de su sexo”, excluyéndolas del Arte con mayúsculas.

Una subversión cuya semilla ha crecido hasta hoy, cuando el sistema del arte parece abrir sus puertas a las artistas, especialmente si sus procesos se basan en técnicas artesanales con piezas destinadas a la decoración de entornos de afamados coleccionistas en un mercado cada vez más diversificado. Lo que pueda significar esta situación, auténtica hibridación de medios de producción artística o bien mera moda efímera y su posterior segregación, el tiempo lo dirá.

Vista de la exposición. Foto: Pepe Morón

Vista de la exposición. Foto: Pepe Morón

La exposición en el MUCAC malagueño con el sugestivo título Tejiendo historias, en alusión a la teoría estructuralista del tejido/texto del semiólogo Roland Barthes, aborda una tarea muy necesaria: mostrar el panorama de lo textil en el arte contemporáneo producido en nuestro país, con casi medio centenar de obras de nada menos que treinta y nueve artistas.

Cifra que podría duplicarse, a tenor de un criterio de selección muy abierto. Ya que el comisariado no solo ha tenido en cuenta artistas volcadas en la experimentación de procesos textiles, como Aurèlia Muñoz y Teresa Lanceta –precisamente la única artista española seleccionada en aquella Bienal de Venecia de 2017–.

También artistas que ocasionalmente utilizan lo textil como un medio más desde sus planteamientos conceptuales, dejando la realización artesanal o industrial a otros profesionales, como es el caso de las andaluzas Pilar Albarracín y la afincada en Málaga Elo Vega.

El que las cuatro hayan sido elegidas como referentes intergeneracionales de tan nutrida selección conforma un proyecto curatorial que pone excesivo acento en el contexto local –por cierto, perplejo ante alguna de las supuestas “referentes”–, en detrimento de su eventual itinerancia.

De hecho, con la manifiesta intención de congraciarse con el público, un mantón de Albarracín y el díptico de los derechos de las mujeres y los derechos humanos de Vega abren el recorrido.

En la primera planta, también encontramos un pequeño tapiz intervenido de Victoria Gil y otra gran estructura tapizada de Mercedes Azpilicueta, contundente denuncia feminista poscolonial. En cambio, Los diez mandamientos feministas de Sandra Paula Fernández quedan un poco ocultos en una salita adyacente, ¿por si ofenden?

Más adelante, descubriremos otra elegante obra poscolonial compuesta con mantones de Carla Hayes en la tercera planta, donde un tapiz de Teresa Lanceta actúa como referente de otras variadas piezas a destacar: una en lana de Irene Infantes, un telón pintado de María Carbonell y una jarapa bordada con algodón de Sonia Navarro.

Mientras en la segunda planta son cuatro obritas del comienzo de trayectoria de Aurèlia Muñoz las que arropan la mayoría de los trabajos de reciente producción, entre otros, un telar de Leonor Serrano Rivas, la jaula de pájaros entelada de Blanca Gracia y piezas escultóricas de Lara Ordóñez, María Ortega y Laura Segura.

Es una lástima que tantas otras obras apreciables de este rico panorama actual de lo textil en nuestro país no hayan sido agrupadas en secciones. Frases evocadoras intercaladas entre las obras amenizan un recorrido sin orden identificable.

Mientras que las cartelas con apretados y largos textos sin apenas interlineado son prácticamente ilegibles. Sin pistas. Vamos de tejido en tejido con la confusión similar a la del chorreo de reels en las pantallas digitales. Para poder ver, la mirada requiere afinidades entre lo que está viendo.

Sin duda, la confección de esta exposición ha sido perjudicada por las dificultades de gestión en el MUCAC. No hace ni un mes que Marta del Corral y Salvador Nadales, programadores y asesores del área de cultura, fueron cesados fulminantemente por el Consistorio. Queda por ver si un concurso público resuelve quién llevará a cabo la anunciada reestructuración de los antiguos CAAC y MUPAM.