Paul McCarthy: 'A&E, Eva Eats Adolf Adolf Eats Eva, Polka Polka Father Son Mother Daughter, Adolf', 2020. Foto: ©PaulMcCarthy. CourtesyHouser & Wirth

Paul McCarthy: 'A&E, Eva Eats Adolf Adolf Eats Eva, Polka Polka Father Son Mother Daughter, Adolf', 2020. Foto: ©PaulMcCarthy. CourtesyHouser & Wirth

Arte

Paul McCarthy: 'Hot Dog', 'Heil Hitler' y otras partituras de violencia que denuncian la cultura de masas

El famoso artista de los años 70 por sus 'performances' decadentes llega a la Fundación SOLO de Madrid con una instalación de dibujos de gran formato.

Más información: Complejidad y contradicción en el trabajo arquitectónico de Denise Scott Brown

Publicada

¿Por qué un hombre se desnudaría, se afeitaría todo el cuerpo, introduciría el pene en un pan de perrito caliente sujetándolo con cinta aislante, se embadurnaría de mostaza y bebería kétchup con la boca llena de salchichas Frankfurt hasta provocarse el vómito?

Paul McCarthy, A&E, Adolf/Adam & Eva/Eve, Drawing Sessions 2020–2022 with Lilith Stangenberg

BOWMAN HAL. Solo CSV. Madrid. Hasta el 16 de mayo

Si esta descripción les ha provocado una náusea, vamos por el buen camino. Esa era la intención de Paul McCarthy (Salt Lake City, 1945) cuando representó su famosa performance Hot Dog en 1974. Y sí, el arte es algo más que belleza y proporción: lo grotesco y lo abyecto son categorías estéticas necesarias que responden a una fealdad que también forma parte de este mundo.

La acción que realizó McCarthy en la intimidad de su taller fue agresiva, sexual, absurda y repulsiva. Llevó al límite las normas del arte y del protocolo social, atacando la cultura pop y el capitalismo edulcorado del americanismo de a pie. Pero ¿por qué un ritual privado de humillación y exceso es arte? ¿Por qué McCarthy ocupa un lugar privilegiado y respetado en la historia de la performance del siglo XX?

Paul McCarthy: 'A&E, CAT PUSS, Santa Anita session', 2020 © Paul McCarthy Courtesy Houser & Wirth

Paul McCarthy: 'A&E, CAT PUSS, Santa Anita session', 2020 © Paul McCarthy Courtesy Houser & Wirth

Su desparpajo y su cinismo llamaron desde muy pronto la atención de los medios especializados. Entre lo fascinante y lo nauseabundo, McCarthy critica la cultura de masas mediante la abyección y la teatralidad del poder. Sus performances no son fruto de una pulsión inmediata: prepara concienzudamente los distintos elementos que entran en juego en sus acciones.

Utiliza lo grotesco, lo escatológico y lo obsceno como lenguajes legítimos para hablar de patriarcado, familia, fascismo, espectáculo mediático o capitalismo. De ahí su uso insistente de personajes de Walt Disney, con los que está obsesionado.

En esta ocasión podemos ver su trabajo en una de las galerías comerciales en el espacio de la Fundación SOLO en Madrid (impulsada por David Cantolla, creador del personaje Pocoyó), en la Cuesta de San Vicente, 3, llamada Bowman Hal.

Se presentan dibujos de gran formato realizados durante unas performances grabadas a su vez en vídeo, de modo que las piezas se componen en realidad de tres partes: acción, registro audiovisual y dibujo. En las performances le acompaña Lilith Stangenberg, actriz alemana de cine y teatro, conocida por asumir papeles física y psicológicamente extremos.

Paul MCarthy: 'A&E, Eva Eats Adolf Adolf Eats Eva, Polka Polka Father Son Mother Daughter, Adolf', 2020Foto: ©PaulMcCarthy_CourtesyHouser&Wirth

Paul MCarthy: 'A&E, Eva Eats Adolf Adolf Eats Eva, Polka Polka Father Son Mother Daughter, Adolf', 2020Foto: ©PaulMcCarthy_CourtesyHouser&Wirth

Entre los dos recrean un delirio que declina a personajes como Hitler y Eva Braun (de ahí A&E: Adolf y Eva, Adán y Eva, pero también Arts & Entertainment), que no aparecen como figuras históricas ni como alegorías morales estables, sino como imágenes saturadas, grotescas, intercambiables, que se contradicen a sí mismas.

McCarthy ha descrito el proceso como un estado de concentración o trance, un espacio alternativo en el que acción y dibujo se confunden. Adolf/Adam surge como un bufón borracho, juguetón, capaz de tornarse cruel; Eva/Eve como una figura inestable que atraviesa roles familiares, sexuales y simbólicos. Como pareja, su relación se nos muestra inquietante, desasosegante.

Su influencia en los artistas posteriores es decisiva. No entenderíamos el trabajo de los Hermanos Chapman, Matthew Barney o Cindy Sherman sin el suyo: artistas del exceso, del cuerpo degradado y del barroquismo visual. La obra de McCarthy responde a la categoría de “lo abyecto” que definió Julia Kristeva en Poderes de la perversión como aquello que “perturba una identidad, un sistema, un orden. [...] Lo que no respeta bordes ni reglas y desborda las clasificaciones limpias de la cultura”.

Sus piezas nos colocan justo en ese borde, donde el cuerpo pierde forma y los símbolos del poder –el Führer, la familia blanca de clase media, el parque temático– se derriten en una papilla grotesca.

Paul McCarthy: 'A&E, EEVAA, Santa Anita session', 2022. Foto: © Paul McCarthy. Courtesy Houser & Wirth

Paul McCarthy: 'A&E, EEVAA, Santa Anita session', 2022. Foto: © Paul McCarthy. Courtesy Houser & Wirth

Los expresivos dibujos de gran formato que se pueden ver en SOLO, presentados con la colaboración de Hauser & Wirth, son como partituras de una violencia performativa que ya ha sucedido y que el espectador debe recomponer mentalmente. Vemos a un Hitler caricaturizado junto a restos orgánicos, Mickey Mouses deformados, restos de cera de color y objetos varios.

En ellos, la iconografía nazi se mezcla con residuos domésticos, grafismos infantiles y personajes de la cultura popular, como si la historia hubiera acabado en el mismo cubo de basura que los envoltorios de comida rápida.

Ese desplazamiento es clave para entender la potencia incómoda de McCarthy. No se trata solo de “provocar” al espectador, sino de mostrar cómo la violencia política, el patriarcado o el espectáculo se inscriben en gestos aparentemente triviales y cotidianos. Que sea en una fundación privada con un fuerte vínculo con la industria del entretenimiento añade una capa irónica más al conjunto.