Andres Zorn: 'Medianoche', 1891. Foto:  Zornmuseet, Mora

Andres Zorn: 'Medianoche', 1891. Foto: Zornmuseet, Mora

Arte

Anders Zorn, el 'Sorolla sueco' que transforma lo cotidiano en extraordinario

La Fundación Mapfre presenta una retrospectiva de uno de los pintores más formidables de la historia del país nórdico, con una técnica en acuarela magnífica.

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Anders Zorn (Suecia, 1860-1920) nos lleva de la mano al bosque y nos esconde entre los matorrales. Con él somos voyeurs. Su pintura nos hace sentir la humedad en la sombra de los abetos y el chapoteo del río. Esta exposición es de una belleza y una técnica exquisitas. Zorn fue enormemente conocido por su faceta como retratista, también por sus temas fluviales y acuáticos, y, en definitiva, por sus paisajes perfectos y abrumadores.

Anders Zorn. Recorrer el mundo, recordar la tierra

Fundación Mapfre. Madrid. Comisaria: Casilda Ybarra. Hasta el 17 de mayo

El maestro sueco trabaja con una excelsa sofisticación y naturalidad, uniendo lo mejor de ambos mundos: el cosmopolitismo de París y el sencillo modo de vida de la Suecia rural. Reconocido como el pintor más importante del país, adalid de su identidad, fue amigo personal de Sorolla, y sus viajes por España –en concreto por Andalucía– conforman una buena parte de esta estupenda y completa exposición.

Qué casualidad que converjan, como vecinos, el popularmente llamado el “Sorolla sueco” con el “Sorolla danés”: Hammershøi en el Museo Thyssen y Zorn en la Fundación Mapfre, respectivamente. Dos miradas coetáneas que comparten tiempo y estilo y que vuelven a coincidir en la cartelera madrileña.

Conozcamos la vida de este artista, entre caballero y campesino. Zorn nace en una zona rural de la provincia de Dalecarlia. Nunca conoce a su padre, aunque le deja en herencia algo de dinero para estudiar. Se cría con sus abuelos, comerciantes de vacuno. En 1875 comienza a estudiar escultura en la Real Academia Sueca de Bellas Artes, aunque las derivas de la vida le conviertan finalmente en pintor.

Sus acuarelas comienzan a tener un enorme éxito y le llueven los encargos. De ese modo conoce a la que sería su mujer, Emma. La tía de esta, perteneciente a una distinguida familia judía, le encarga un retrato. Se enamoran y se comprometen en secreto. La diferencia de clases perecía insalvable, aunque finalmente triunfa el amor. Tras visitar Londres y París, realizan uno de sus primeros viajes a España.

Anders Zorn: 'De luto', 1880. Foto: Cecilia Heisser / Nationalmuseum

Anders Zorn: 'De luto', 1880. Foto: Cecilia Heisser / Nationalmuseum

En el Salón de París expone Las primas, 1882, un retrato de dos gitanas que realiza en Andalucía. Continúa cosechando éxitos. En 1887 viajan a Argelia, de donde toma inspiración orientalista. Los temas de la época influidos por el éxito de la ópera Carmen de Bizet premian los retratos de gitanas y los asuntos costumbristas. En 1888 se establecen en París donde entablan contacto con importantes artistas como Auguste Rodin y Edgar Degas. En 1889 recibe una medalla de oro en la Exposición Universal de París y es nombrado miembro de la Legión de Honor francesa.

Mientras tanto, su mujer hace de relaciones públicas, asistente y marchante. No tienen hijos, pero ella le apoya incondicionalmente. El 22 de agosto de 1920 muere en su ciudad natal legando gran parte de su colección al Estado sueco, además de piezas artísticas, material antropológico que hoy se encuentra en un museo que lleva su nombre. Al final de la exposición hay un vídeo que muestra su cortejo fúnebre acompañado, con gran expectación y respeto, por sus vecinos.

Recorrer el mundo, recordar la tierra, es una completísima revisión de su trabajo y de sus obras más memorables poniendo el acento en sus temas españoles (pintados en Madrid, Sevilla, Cádiz y Granada), que marcaron un punto de inflexión en la trayectoria del artista atraído por el atractivo ideal estético y romántico de Andalucía y de la naturaleza apasionada y salvaje de los españoles.

Los primeros lienzos de paisajes del recorrido expositivo ya anuncian la calidad y la belleza de lo que está por venir. Río bajo puente de piedra, 1884, por ejemplo, es de una exquisitez y calidad extraordinarias. Pronto comienzan los retratos como el de Christian de Falbe de 1884, donde el hijo del embajador danés en el Reino Unido es pintado de un modo muy detallista; el pelo y los ropajes de seda adamascada son trabajados con profusión.

Zorn: 'El placer de verano', 1886. Foto: Hans Thorwid

Zorn: 'El placer de verano', 1886. Foto: Hans Thorwid

A partir de entonces comienza a representar temas sencillos: la labor diaria de las gentes de las fábricas y los rostros de las damas y varones de alta alcurnia. Los retratos de la alta sociedad madrileña, como el de la niña Cristina Morphy, 1884, tuvieron una enorme trascendencia.

Otro de sus temas importantes son las mujeres enlutadas. De luto, de 1880, es un bellísimo retrato oval realizado cuando aún era estudiante de Bellas Artes. La muestra va atravesando, una tras otra, magníficas acuarelas y lienzos en los que el óleo entra más tarde. E incorpora una sala de grabados –inspirados en Rembrandt– también excepcionales.

Llamaron a su trazo ágil sprezzatura, ya que resolvía cualquier cosa con una aparente facilidad de ejecución. Sus pinceladas bailan en los lienzos cesando su danza en el lugar exacto, mostrando un control absoluto del color y la línea. Un dominio apabullante.

En el primer piso podemos ver El placer del verano, un lienzo de 1886 hipnótico: el movimiento del agua y los pliegues del vestido son más reales que los que el ojo humano aprehende de la realidad. Rotunda y elegantísima, su pintura resuena a la de Sorolla o John Singer Sargent, a Renoir y a Ingres. La pieza titulada En el pajar de 1892 podría despertar la envidia del primer Pollock.

Cuando visité la exposición se encadenaban las exclamaciones de los visitantes. “¡Qué bestia!”, se escucha al fondo de la sala. “¡Es el colmo de la capacidad de pintar!”, dicen por ahí. Realmente es una exposición muy bella. Disfruten de un viaje por las entrañas de la esencia de la pintura y de la vida sueca.