'Músicos andinos', 2019. Foto: Todas las imágenes: MARCO Vigo / Adrián Irago

'Músicos andinos', 2019. Foto: Todas las imágenes: MARCO Vigo / Adrián Irago

Arte

Entre el cuerpo, el territorio y la luz: las exploraciones fotográficas de Roberto Huarcaya aterrizan en Vigo

En 'Intersticios', exposición comisariada por Miguel Fernández-Cid en el MARCO, el artista peruano revisa tres décadas de experimentación fotográfica a través de cuerpos, territorios y huellas de luz.

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Fragilidad y temporalidad persisten en la obra de Roberto Huarcaya (Lima, 1959): en su investigación sobre las posibilidades del medio fotográfico, sus restricciones representativas y sus posibilidades materiales y técnicas.

Durante tres décadas, paralelamente a su trabajo artístico (actualmente representado por la galería madrileña Ponce+Robles), ha estado comprometido, como educador y gestor cultural, con la formación y la difusión de la fotografía en Perú.

En la revisión de su trayectoria confirmamos una constante exploración de los formatos fotográficos (cámaras estenopeicas o de placas), las técnicas de producción de la imagen fotográfica (cianotipos, fotogramas…) o las formalizaciones de sus proyectos fotográficos (en la instalación o en formato libro).

Intersticios, exposición comisariada por Miguel Fernández-Cid, se abre desde el espacio panóptico del MARCO con Cuerpos develados (2017-2025): una instalación dispuesta, ascensional y helicoidalmente, hacia el óculo cenital del patio.

Una treintena de fotogramas de cuerpos impresionados (escala 1:1) sobre papel fotosensible (huellas de sombras, para Huarcaya) circunda este espacio central, reflejándose sobre un círculo acuoso, situado en el suelo, sobre el que caen, constantemente, mínimas gotas de agua que tambalean la superficie de este dispositivo especular, quebrando, sin pausa, los reflejos. Personas relacionadas con la fotografía latinoamericana aparecen retratadas.

Serie 'Amazogramas nº 2', 2014; nº 7 y nº 8, ambas de 2025. Foto:  MARCO Vigo / Adrián Irago

Serie 'Amazogramas nº 2', 2014; nº 7 y nº 8, ambas de 2025. Foto: MARCO Vigo / Adrián Irago

Sus cuerpos recostados sobre una superficie emulsionada generan, por contacto directo, la imagen de su contorno y silueta. “El fotograma se mueve, fascinantemente, entre la abstracción geométrica y las resonancias objetuales” afirma Franz Rohn en 1929.

Este procedimiento de captación de imagen, vinculado a los comienzos de la fotografía y a la experimentación de las vanguardias históricas, se registra en el uso de técnicas como el marrón Van Dyke (con citrato férrico y nitrato de plata) que le permiten al artista la realización de imágenes sin la utilización de una cámara.

Durante su experiencia en la selva peruana de Tambopata, con la comunidad Ese’Eja, en un encuentro directo y respetuoso con el territorio, Huarcaya opta por estas técnicas para completar su observación y escucha del ciclo vital amazónico.

Del mismo modo traslada grandes rollos de papel fotosensible a la oscuridad selvática, extendiéndolos sobre un espacio, anteriormente, seleccionado. Flashes controlados o destellos de relámpagos registran la naturaleza.

Experimenta los tiempos de exposición lumínica, la química de reveladores y fijadores o las oxidaciones.Tres amazogramas (datados en 2014 y 2025) se presentan en una misma sala, dispuestos como un mismo corpus suspendido, conformando un entrópico paisaje que recorrer.

Junto a esta aprehensión de lo amazónico, se une el territorio de lo andino y sus ritos comunitarios como en Danzantes de tijeras (2018), y lo oceánico, en Oceanograma (2019) donde registra sobre papeles fotográficos el impacto de las mareas y los contornos de plásticos y otros residuos evaluando, una vez más, las potencialidades de la imagen fotográfica.