Pauline Curnier Jardin, Cooperativa Feel Good: 'Les vœux de l'amour fou número 2' , 2020 - 2024. Foto: ChertLüdde

Pauline Curnier Jardin, Cooperativa Feel Good: 'Les vœux de l'amour fou número 2' , 2020 - 2024. Foto: ChertLüdde

Arte ARCO 2026

ARCO viaja a 2045: la sección de la feria que nos trae recuerdos del futuro

'ARCO2045: El futuro, por ahora' celebra el casi medio siglo de la feria duplicándose en las esquinas de los pabellones 7 y 9.

Más información: ARCO cumple 45 años mirando al futuro: la feria como oráculo

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Sabemos que las ferias no son exposiciones. Son espacios de encuentro, descubrimiento y negocio en los que agradecemos la programación de foros y secciones comisariadas con una dimensión analítica del evento que amplían las posibilidades de estructurar algunos debates.

ARCO2045: El futuro, por ahora se reparte en dos tiempos. Uno en cada pabellón. Con el desafío de hallar resonancias entre las obras seleccionadas. Las voces curatoriales de este programa, Magali Arriola y José Luis Blondet lo presentan “como un escenario bañado con luz tenue y voluble”.

El déjà-vu como estrategia conectora entre los dos espacios (diseñados por Estudio Ángela Juarranz) “desde los cuales rebotan pequeñas puestas en escena, aparentes repeticiones, anticipaciones, profecías que nadie cree y alguna que otra nostalgia”.

Los modos en los que imaginamos nuestro futuro, sin duda, configuran nuestro presente. Utopías, distopías, progresos o colapsos. Nada es neutral. Se nos propone pensar en aquello que, para nosotros, todavía no ha sucedido: algo que es válido (“por ahora”) pero que implica la posibilidad de que, en breve, no lo sea. Por tanto, de naturaleza provisoria. Y es ahí donde todo es reformulable, donde ahora nos encontramos.

Podríamos comenzar un posible recorrido, sincopado y dual, con un pequeño objeto: el que queda. Último barril de petróleo (fecha pospuesta) de Alessandro Balteo-Yazbeck (Carmen Araujo). Una edición sin numerar cuyo precio de mercado fluctúa siguiendo el valor del petróleo del NYMEX. Y de un recurso fósil, extractivo y problemático, a una forma relacional de energía: la electricidad. Lightbound (2025) de Jennifer Allora y Guillermo Calzadilla (Chantal Crousel). Luz, calor y gravedad.

Alessandro Balteo-Yazbeck: 'Último barril de petróleo' (fecha por venir). Foto: Carmen Araujio arte

Alessandro Balteo-Yazbeck: 'Último barril de petróleo' (fecha por venir). Foto: Carmen Araujio arte

Una escultura suspendida, lumínica y coreográfica, realizada en vidrio artesanal, que remite al crecimiento adaptativo de las lianas tropicales y cuya potencia lumínica varía según sea el consumo de la red eléctrica local. De nuevo, los flujos de la geopolítica y sus consecuencias, sobre todos y todo. Otra tecnología de la luz, en animación láser generada por sintetizador, de Nicole Miller (Carlier|Gebauer) como experiencia sinestésica donde el sonido se transforma en luz.

Texturas y formas, contrastes y contornos. Barbara Bloom (Capitain Petzel, que por cierto cumple 40 años) nos propone en Deconstructed (Blow-Up) una mise en scène, una narración distante y tensional, delimitada por materiales y objetos que nos remiten a una sesión fotográfica perturbadora, a la que no quisiésemos asistir, pero donde visualizamos, incómodas, una secuencia fílmica del citado filme de Michelangelo Antonioni. No nos podemos deshacer de esa incomodidad cuando asistimos al final agónico de Roi Soleil (2018) de Albert Serra (Mayoral).

Resonancias entre espacios en los que habitan estos futuros. No Osso (Occipital) de June Crespo (Carreras Múgica): un elemento corporal crucial, protector, un espacio de conexión, aquí, infiltrado en los intersticios murales, activando zonas ocultas, abriéndonos su estructura.

Cuerpos vulnerables debatiéndose en terrenos identitarios, limítrofes en su propia definición de lo humano: las piezas escultóricas de Liv Schulman (Piedras), Heike Kabisch (Chertlüdde) o Candice Lin (François Ghebaly), en el dibujo de Rodolfo Abularach (Marc Selwyn Fine Art) o en las pinturas de Sylvie Selig (Mor Charpentier) y Paulina Olowska (Pace Gallery).

Antes de irnos: “No es cierto que el artista solo diga algo después de muerto. Pero tal vez es cierto que un artista muerto sea mejor que uno vivo”. En De-Ja Voo Doo B (2004) de José Luis Sánchez Rull (Pequod Co.) leemos esta sentencia, intrincada en una pintura donde trauma y memoria parecen convivir, y que aquí, en esta sección, resuena.