Annette Messager: 'Sin nombre', de la serie 'Le Bonheur illustré (La felicidad ilustrada)', 1975-1976. Foto: Centre Pompidou, MNAM-CCI/Hervé Véronèse/Dist. GrandPalaisRmn

Annette Messager: 'Sin nombre', de la serie 'Le Bonheur illustré (La felicidad ilustrada)', 1975-1976. Foto: Centre Pompidou, MNAM-CCI/Hervé Véronèse/Dist. GrandPalaisRmn

Arte

Annette Messager y Christian Boltanski, una (desconocida) historia de amor en el Centro Pompidou de Málaga

El museo andaluz presenta una completa retrospectiva de una de las grandes parejas del arte contemporáneo.

Más información: El 'art déco' en el vórtice de la modernización: una historia del arte y del poder contada desde el Banco de España

Publicada

Meses después de la muerte de Christian Boltanski (1944-2021, París), Annette Messager (nacida en 1943 en Berck, Francia) realiza la pieza Ensemble AM-CB en homenaje a su vida en común: un círculo con zapatos desparejados de ambos que parecen perseguirse hasta el infinito, aunque las punteras de algunos se enfrentan entre sí. La imagen condensa el propósito de esta exposición, que presenta un diálogo inédito entre dos figuras fundamentales del arte contemporáneo.

AM CB. Annette Messager y Christian Boltanski

Centro Pompidou. Málaga. Comisaria: Annalisa Rimmaudo. Hasta el 6 de abril

Messager y Boltanski, que llevaban dos años coincidiendo en inauguraciones, se conocieron en el Salon de Mai en 1970. A partir del flechazo, expusieron juntos en algunas colectivas pero pronto decidieron separar su vida privada de sus trayectorias artísticas.

Con razón, Messager temía que le colgaran el rol de musa, novia y luego esposa del artista. De hecho, la carrera del autodidacta Boltanski despegó muy pronto: en 1972 ya se había incorporado a la influyente galería Sonnabend y participó en la mítica y entonces controvertida documenta 5 comisariada por Harald Szeemann.

El camino de Messager, que ya había ganado un premio de fotografía y realizado algunos cursos de grabado en la Escuela de Artes Decorativas, como para la mayoría de artistas mujeres, fue más trabajoso y solo a finales de la década de los años ochenta obtuvo el reconocimiento internacional, que culminó veinte años más tarde con el León de Oro en la 51.ª Bienal de Venecia.

Al margen de su interés por desvelar esta relación, ocultada y poco conocida en nuestro país, y mostrar resonancias entre lo pesado y lo ligero en sus respectivas trayectorias, esta exposición muestra una treintena de obras singulares. Algunas tempranas y casi inéditas, otras raras e inesperadas, y grandes y muy destacadas instalaciones, realizadas a partir de 1968 hasta 2022, la mayoría de la ingente colección Pompidou.

Christian Boltanski: 'Sainetes cómicos. El cumpleaños', 1974. Foto: Centre Pompidou, MNAM-CCI/Dist. GrandPalaisRmn

Christian Boltanski: 'Sainetes cómicos. El cumpleaños', 1974. Foto: Centre Pompidou, MNAM-CCI/Dist. GrandPalaisRmn

Un conjunto brillante cuyo recorrido persuade de los vasos comunicantes entre ambos, quizás en detrimento del feminismo de Messager que ha quedado algo desdibujado.

Pertenecientes a la misma generación, crecieron a la sombra del existencialismo francés y compartieron la emergencia de las mitologías cotidianas de Roland Barthes, la poética de la descripción de objetos en el nouveau roman de Alain Robbe-Grillet y la pasión archivística y enumerativa de Georges Perec.

Ambos crecieron a la sombra del existencialismo francés y de las mitologías de Barthes y el 'nouveau roman'

Referencias literarias, aunque en la entrevista incluida en el catálogo, Messager confirme las declaraciones de Boltanski, que no leía y prefería ver la televisión, siempre más interesado en la imagen fotográfica, que Messager incluiría en sus obras.

Mientras ella fue propensa a utilizar materiales blandos y textiles, a ambos les fascinaban los dispositivos de álbumes, vitrinas, cajas y compartimentos para recrear sus visiones de la existencia en una suerte de atomización.

Annette Messager: 'Ensemble AM-CB [Juntos]', 2022. Foto:  Annette Messager / Marian Goodman Gallery

Annette Messager: 'Ensemble AM-CB [Juntos]', 2022. Foto: Annette Messager / Marian Goodman Gallery

En cuanto a temas, identidad, memoria, la fragilidad de la vida y el juego entre lo íntimo y lo colectivo son algunas de las preocupaciones comunes que laten desde sus primeros libros de artista y luego siguieron estimulando su rivalidad en ese pacto entre artistas que les prohibía visitarse en sus respectivos estudios y hablar de las obras que estaban produciendo mientras almorzaban.

La correspondencia es perfecta en una colaboración que realizaron excepcionalmente en 1976 para un museo de Bonn: el mural fotográfico Las imágenes modelo de Boltanski junto al mosaico La felicidad ilustrada, con dibujos coloreados de Messager, hacen patente el interés de ambos por la banalidad de la imagen en la época de los medios de masas. Con su estilo amateur, son premonitorios de su multiplicación exponencial en las redes sociales de nuestro tiempo.

Pero también la sintonía es muy cercana formalmente en piezas muy significativas de finales de los 80, cuando ya los dos pisan fuerte y con voz propia. El Monumento que Boltanski realiza tras la muerte de su padre, a modo de altar y realizado con materiales pobres, papel, hierro y bombillas, marca una inflexión en su trayectoria, cuando la iluminación se convierte en un elemento fundamental de su vocabulario emocional.

De igual manera, remite esa iconografía religiosa Mis votos de Messager, un círculo firmado con multitud de fotografías suspendidas en cuerdas con fragmentos del cuerpo, a modo de exvotos del deseo.

'Les Archives de Christian Boltanski 1965-1988', 1989. Foto: © Adagp, París 2025. © Centre Pompidou, MNAM-CCI/Philippe Migeat/Dist. GrandPalaisRmn

'Les Archives de Christian Boltanski 1965-1988', 1989. Foto: © Adagp, París 2025. © Centre Pompidou, MNAM-CCI/Philippe Migeat/Dist. GrandPalaisRmn

Y después en este recorrido, es absolutamente excepcional contemplar alternadas algunas de las más conocidas piezas monumentales de ambos.

Como Los archivos de Christian Boltanski, 1965-1988, de casi 7 por 3 metros, compuesta por 646 cajas de metal que se supone que guardan fotografías y otros recuerdos; junto a Mis pequeñas efigies, 1988, de Messager, con peluches y muñecos de trapo, de los que cuelgan pequeñas fotos y palabras escritas a lápiz sobre el muro, como “protección”, “miedo” o “soledad”.

Al final, el gran friso también autobiográfico La vida imposible de C.B., de Boltanski, de casi 20 metros y cuyas vitrinas colgadas en la pared contienen variados documentos, conduce a la incisiva instalación de Messager, Las picas, con lanzas inspiradas en el periodo del Terror en la Revolución Francesa de las que cuelgan muñecos, medias de nailon y fotografías de políticos y oprimidos, para erigirse como testiga de la historia de la crueldad actual.