Vista de la instalación con piezas de Yto Barrada:' Tectonic Plate', 2010, y Simone Leigh: 'Dunham', 2017. Foto: Miguel Coll

Vista de la instalación con piezas de Yto Barrada:' Tectonic Plate', 2010, y Simone Leigh: 'Dunham', 2017. Foto: Miguel Coll

Arte

Panafricanismo: la construcción de un imaginario negro desde la resistencia del arte

El MACBA presenta una de sus grandes exposiciones que abre 2026 con el relato marginal de la resistencia panafricana en Europa.

Más información: Elvira Dyangani Ose (MACBA): "El museo es un derecho, un lugar en el que suceden experiencias"

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Suele pasar que las exposiciones de arte negro contemporáneo –de artistas negros que trabajan en África o no– reproducen los mismos esquemas del arte occidental. Ya hace tiempo, antes de la globalización, un conocido crítico que realizó un viaje al corazón del continente africano contaba, decepcionado, que con mucha curiosidad convocaba a artistas locales con el ánimo de encontrar expresiones singulares. Para su sorpresa, ya entonces, le presentaban obras idénticas a las que podía encontrar en cualquier bienal europea.

Proyectar un planeta negro. El arte y la cultura de Panáfrica

MACBA. Barcelona. Comisarios: Elvira Dyangani Ose, Antawan Byrd, Adom Getachew y Matthew S. Witkovsky. Hasta el 6 de abril

¿Tiene sentido el arte negro, en el marco de una cultura ultrauniformizada y estandarizada hoy en día? Proyectar un planeta negro. El arte y la cultura de Panáfrica no es una exposición al uso sobre arte negro contemporáneo. El subtítulo hace referencia al “panafricanismo”, esto es, un movimiento cultural, social, pero también político que promueve la hermandad africana, los derechos de los africanos y –originalmente– una unidad política bajo un solo estado.

La exposición, pues, reclama un espacio que va más allá de la expresión estrictamente artística para reivindicar y afirmar una identidad y un orgullo negro. Este es el mensaje que sobrevuela y justifica la exposición. El panafricanismo arranca en el siglo XIX y posee una larga historia a la que la muestra hace referencia como un bajo continuo en todo su recorrido; se mencionan los episodios fundacionales (el primer congreso panafricanista en 1919, en Londres, al que siguieron otros más en el siglo XX), sus primeros líderes (W. E. B. Du Bois, Marcus Garvey) o los movimientos afines de emancipación como el francés (négritude) o el brasileño (quilombismo), etc.

No obstante, no hay un afán didáctico para explicar el “panafricanismo”, sino más bien se trata de un marco que posibilita articular un recorrido reivindicativo y aglutinar materiales muy diversos bajo el signo de la identidad negra. Hay que decir que Elvira Dyangani Ose, directora del MACBA y una de las comisarias de la exposición, procede de una familia ndowé –etnia de Guinea Ecuatorial–. Formada en Barcelona y Nueva York, desde siempre se ha interesado por la problemática postcolonial y el arte africano contemporáneo.

En la presentación de la exposición, ella misma explicaba que el continente africano era una invención del colonialismo europeo –“África se describe como un espacio vacío, oscuro y deshabitado”–, y sostenía también que “Hegel sugería que África carecía de historia”. Este es el punto de partida del panafricanismo y de la muestra: dotar y recuperar el significado o contenido del continente africano que le fue robado.

Este es el punto de partida de la exposición: recuperar el significado del continente africano que le fue robado

Y efectivamente, la exposición descubre un caudal espiritual de una gran amplitud, no solo la influencia del arte africano en las vanguardias europeas o diferentes formas de activismo panafricanista (aquí no hay diferencia entre un documento de los Black Panthers, por ejemplo, y una obra de arte), sino también obras de nueva creación como el vídeo de Otolith Group, la instalación Invisible presence: bling memories (2014), de Ebony G. Patterson, creada originalmente para una performance en el carnaval de Jamaica, o la obra de Kader Attia ¡Asesinos! ¡Asesinos! (2014), con puertas cortadas por la mitad y megáfonos.

Dicho sea de paso, en las obras y el aparato documental existe identidad, dolor (¡mucho dolor!), reivindicación, pero también, para quien sepa leerlo, resentimiento, racismo contra los blancos, voluntad de revancha… Y eso es así porque, en el recorrido que se nos propone de unas 500 piezas, el panafricanismo es plural y posee múltiples derivaciones.

Vista de la instalación. Foto: Miguel Coll

Vista de la instalación. Foto: Miguel Coll

Elvira Dyangani Ose insiste, no obstante, en un punto: la necesidad de crear un imaginario negro. Intuimos que imaginario significa una relación emotiva y diálogo con unos materiales afectivos e identitarios que posibiliten una puesta en valor y relación creativa con el estado de las cosas y la historia de las personas negras.

Y otro aspecto importante: Elvira Dyangani Ose vincula la problemática negra a la de las mujeres, a la del colectivo LGBTIQ+, es decir a sectores, digamos para entendernos, marginados y oprimidos. En este sentido, la comisaria menciona también el caso de Barcelona –según ella– como epicentro de una revolución en marcha durante la Guerra Civil –aunque rápidamente liquidada– como una experiencia de esperanza.

Vista de la exposición. Foto: Miguel Coll

Vista de la exposición. Foto: Miguel Coll

Es posible, pero otros relatos se entrecruzan, y en Barcelona también se han escrito otras historias como la de Antonio López –marqués de Comillas–, asentado en la ciudad, que hizo su fortuna con el comercio de esclavos.