Vista de la instalación en la Capilla. Foto: Vítor Hugo Martín Caballero

Vista de la instalación en la Capilla. Foto: Vítor Hugo Martín Caballero

Arte

Chiara Camoni: ecos de relatos míticos y de reinas antiguas en la Capilla de los Condes de Fuensaldaña

El Museo Patio Herreriano de Valladolid presenta la obra de la artista encargada de representar a Italia en la próxima Bienal de Venecia.

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Casi como salida de El sueño de una noche de verano, de William Shakespeare, la obra de Chiara Camoni (Piacenza, 1974) parece celebrar una liturgia secreta en la que diversas especies –vegetales, animales e incluso materias inertes–, invocan a los dioses de la vida y de lo doméstico; también a Cronos, dios del tiempo, mientras nos traslada a civilizaciones arcaicas: la helénica, la etrusca –de la que la artista se ha confesado fascinada, e incluso ha llegado a exponer junto a los tesoros etruscos de la Fondazione Luigi Rovati, generando un diálogo entre ambas tradiciones–, y también la egipcia y la grecorromana.

Chiara Camoni. Erguidas, yacentes

Museo Patio Herreriano. Valladolid. Hasta el 8 de marzo

Su obra mira al pasado para imaginar otro futuro. Un mundo por venir que integra el multiespecismo, el ecofeminismo de Donna Haraway y Rosi Braidotti y el posthumanismo, trascendiendo la obsoleta y estática idea de lo humano como categoría unívoca. Su universo articula armónicamente lo atávico y lo cienciaficcional, creando enigmáticos personajes femeninos que parecen sacerdotisas, reinas o ídolas de barro salidas de un bosque del futuro.

A estas figuras las denomina Colonnas (columnas). Mirarlas a los ojos es una experiencia inquietante. Háganlo al visitar la espectacular Capilla de los Condes de Fuensaldaña, ese espacio ligado en otro tiempo a la tradición funeraria y que ahora, musealizado, acoge a 9 de estos personajes metamórficos, de gran presencia y envergadura, que parecen transicionar entre lo arcilloso, lo vegetal, lo humano y lo monstruoso.

Deslumbra el grado de precisión con que Camoni y su comunidad –porque ella crea desde la colectividad, con amigas y familiares– han modelado los elementos ornamentales de los cuerpos, que se deshacen en hojas, ramas, pequeñas flores y frutos de arcilla de diversos colores, hasta inundar sus ropas y rostros.

Destaca, además, su ejercicio de presión dactilar, que concede a estos personajes un hálito de vida: una piel imperfecta que parece respirar. Como afirma el afinado texto de sala: “Nociones oníricas circulan en torno a ellas, como un viento tibio y ligero, que acaricia hojas y ramas suavemente y entre ellas se deslizan ecos de relatos míticos”.

Chiara Camoni: 'Daimon (touching his own matter) #02', 2025. Foto: Víctor Hugo Martín Caballero

Chiara Camoni: 'Daimon (touching his own matter) #02', 2025. Foto: Víctor Hugo Martín Caballero

Resuenan estas figuras esbeltas a reinas tartesias u homéricas a las que les crecen ramas de diferentes plantas por la cabeza; dialogan, a su vez, con la instalación de la sala contigua (la sala 9), donde unos paneles de seda impresos mediante la técnica del con elementos naturales, dibujan figuras vegetales antropomórficas que también nos aluden, mirándonos frente a frente. Pero entremos despacio en esta casa antigua que ha creado Camoni en Valladolid: un hogar donde habitan ciertos espíritus abstractos junto a animales superrealistas.

Un dibujo de un plano –un mapa arcaico– delimita el suelo con fragmentos de mármoles viejos. Un material que no aparece en su obra por casualidad: Camoni está asentada en un pequeño pueblo, en Fabbiano, en los Alpes Apuanos de la Toscana, en medio de importantes bosques y muy cerca de las canteras de mármol de Carrara, que conforman inevitablemente su imaginario.

Chiara Camoni representará a Italia en la próxima Bienal de Venecia con un proyecto titulado 'Con te con tuto'

La puerta de esta singular casa la guardan dos perros, como en la cultura egipcia, donde los templos estaban precedidos por Anubis, dios funerario con cabeza de chacal o perro. Una vez dentro, aparecen restos de ruinas: piedras de distintos cortes y colores cuya procedencia uno se cuestiona (¿pertenecieron a un palacio o son fragmentos de sepulturas?).

Un mueble aparador esconde los tesoros encontrados por una niña: conchas de moluscos iridiscentes, pulseras, plumas, palos del mar con exoesqueletos de moluscos, confeti de una fiesta, tapones viejos. Lo irrelevante, lo que aparentemente carece de valor mercantil, se vuelve esencial.

Camoni dignifica los descartes y lo geológico; lleva lo arcaico a la contemporaneidad. Si siguen caminando por las habitaciones imaginadas encontrarán una odalisca realizada ex profeso para esta exposición, mosaicos reconstruidos y sus característicos floreros, que dialogan de forma natural con los materiales y la fabulosa arquitectura antigua del lugar.

Conviene destacar la importancia de la comunidad para esta artista. En su práctica no solo participan sus asistentes –como hemos apuntado–, sino a menudo amigas, vecinas e hijos, incorporando la sonoridad y la colectividad como fuerzas creativas dentro de los procesos artísticos. También el hecho de ser madre de dos niños la ha llevado a realizar un trabajo fragmentado, lo que ayuda a entender las piezas innumerables, casi infinitas, que componen sus instalaciones.

Vista de la Capilla de los Condes de Fuensaldaña. Foto:  Victor Hugo Martín Caballero

Vista de la Capilla de los Condes de Fuensaldaña. Foto: Victor Hugo Martín Caballero

El montaje es minucioso y, si se detiene con atención, encontrará pequeños detalles capaces de sorprender. No en vano esta artista de larga trayectoria representará a Italia en la próxima Bienal de Venecia con un proyecto titulado Con te con tuto, comisariado por Cecilia Canziani. También la hemos podido ver en Manifesta 15, en Santa Coloma de Gramenet (Barcelona), y en una gran exposición en el monumental centro milanés HangarBicocca.

Camoni se licenció en Escultura en la Accademia di Belle Arti di Brera (Milán) en 1999 y, durante varios años, ha colaborado con el Instituto para la Difusión de las Ciencias Naturales de Nápoles. Actualmente se ha consolidado como una de las artistas más representativas de la contemporaneidad italiana.

Vista de la sala 9. Foto:  Víctor Hugo Martín Caballero

Vista de la sala 9. Foto: Víctor Hugo Martín Caballero

Su obra, además de ser muy bella, adquiere una importante trascendencia política devolviendo la solemnidad a lo pequeño y a lo colectivo. El futuro tal vez se parezca a esto: a una comunidad trabajando con las manos la materia, construyendo, lentamente, una forma nueva de cuidado.