Esther Ferrer: 'Autorretrato en el tiempo', 1981-202. Foto: Archivo Esther Ferrer

Esther Ferrer: 'Autorretrato en el tiempo', 1981-202. Foto: Archivo Esther Ferrer

Arte

Esther Ferrer: la belleza de los números primos en la Real Fábrica de Moneda y Timbre

Se inaugura una sensacional muestra de una de las autores más reconocidas del panorama español. Ferrer deslumbra con su magia matemática.

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Para corresponder al Premio Tomás Francisco Prieto 2024 concedido por la Real Casa de la Moneda, Esther Ferrer (San Sebastián, 1937) ha diseñado una medalla con unas manos formando el triángulo del sexo, ese gesto ostentado desde los años sesenta en las manifestaciones feministas, con un ojo vigilante en el centro. En su revés se lee “Mirando hacia un futuro en el que el feminismo ya no será necesario”.

Esther Ferrer. Pliegue y proceso

Real Casa de la Moneda y Timbre. Madrid. Comisaria: Beatriz Martínez Hijazo. Hasta el 12 de abril

Un redoble de su compromiso político de siempre, pero que en el actual escenario de polarización vuelve a ser tan necesario proclamarlo. Y ella sabe que es importante hacerlo desde su posición decana, aprovechando este último galardón, que se suma a sus Premio Nacional de Artes Plásticas, Premio Gure Artea en 2012 y Premio MAV, además por ser la primera artista española en recibir el Premio Velázquez en 2014.

A lo largo de su prolongada trayectoria Esther Ferrer ha escrito frases y párrafos muchas veces en en los márgenes de fotografías, dibujos, incluso en objetos encontrados. A veces, apenas apostillas de historias prolijas que ha ido conociendo como infatigable investigadora e insaciable exploradora de la vida. Perspicaz y elocuente, es capaz de resumir en una escueta partitura conceptos complejos que sustentan sus performances, como hizo en su fantástica exposición en el Reina Sofía. Y también contar con pelos y señales, y siempre con mucho humor, historias soterradas que con su trabajo vuelve a poner sobre el tapete.

Como la vida de la sojuzgada matemática francesa Sophie Germain (1776-1831) y su descubrimiento de números primos cuyo doble incrementado en una unidad es también un número primo; un hallazgo a partir del que Ferrer ha creado un bellísimo poema espiral en azules y verdes, maqueta para el futuro suelo del patio del centro de cultura Tabakalera de San Sebastián.

Esta y otras historias me contó Esther al hacerme la visita completa a esta exposición en la mañana del día de la inauguración, entre detalles aún por rematar y la previsión de la tarde con asistencia multitudinaria, con su generosidad proverbial pero todavía más admirable a sus 88 años de edad.

Esther Ferrer: 'Medalla de la 31ª edición del Premio Tomás Francisco Prieto, 2025. Foto: Real Casa de la Moneda y Timbre

Esther Ferrer: 'Medalla de la 31ª edición del Premio Tomás Francisco Prieto, 2025. Foto: Real Casa de la Moneda y Timbre

Huellas del tiempo que se borran en la animada conversación y en su rotunda afirmación: “El arte es conocimiento y (por ese hambre) aún sigo haciendo obras, me mantiene viva”. En un determinado momento del recorrido, se me hace evidente que su vida y toda su obra (inseparables en una concepción dada y postdada conceptual) están regidas por el ritmo.

Una euritmia que al principio le hizo acercarse al grupo musical ZAJ y que después ha desplegado en todo lo que hace, sean mapas de números y proporciones, maquetas espaciales, performances y autorretratos fotográficos que registran ese paso del tiempo.

Esther Ferrer: 'Poema de los números primos', 2020-2021. Foto: Angels Barceloa /Archivo Esther Ferrer

Esther Ferrer: 'Poema de los números primos', 2020-2021. Foto: Angels Barceloa /Archivo Esther Ferrer

En esta exposición, planteada como antológica, hay obras recientes e inéditas, trabajos que hacía mucho tiempo que no se veían en Madrid e incluso reconstrucciones de piezas desaparecidas pero importantes en exposiciones especialmente relevantes en su trayectoria.

A la entrada, para ver la medalla, pisamos el vinilo en el suelo con una de sus presentaciones del patrón en espiral creado por el matemático polaco Stanislaw Marcin Ulam, en donde los números primos se alinean en las diagonales. Para la autodidacta Ferrer, que reclama que los números no solo pertenecen a los matemáticos, como ellos creen, sus investigaciones sobre distintas teorías en torno a los números primos han sido y siguen siendo una constante.

Esther Ferrer: 'Pi' (detalle), 2009-2010. Foto: Archivo Esther Ferrer

Esther Ferrer: 'Pi' (detalle), 2009-2010. Foto: Archivo Esther Ferrer

En su traslado visual y esmeradamente manual, dotándolas de forma y color, y cuando las dibuja o escribe en diferentes sentidos (de izquierda a derecha, de arriba abajo, …), las convierte en poemas que vibran. Matemáticas sintientes y, por supuesto, eurítmicas, como en la serie Pi, modelo de infinito. Y como también ocurre en sus elegantes Proyectos espaciales, a menudo construidos con cartón e hilos.

Otro bloque está dedicado a la fotografía, a partir de una primera serie que realizó a su vuelta de su viaje a Estados Unidos en 1973 y que considera el origen de todo su trabajo en este campo. Entre los variados autorretratos, que rodean piezas a partir de objetos encontrados como los revolucionarios Pavés, destacamos la reconstrucción de La otra caída compuesta por pesetas cayendo desde un mapa de España e improvisada en medio del montaje de la mítica exposición Fuera de formato, 1983, que marcaría en plena crisis económica el declive de la euforia conceptual en nuestro país.

Ferrer reclama que los números no solo pertenecen a los matemáticos, y los convierte en poemas que vibran

En la última sala, puede explorarse todo su trabajo performativo, con sus registros en ocho monitores y las paredes repletas de documentación. En conjunto resulta una presentación más abigarrada de lo habitual para Ferrer, pero que la artista ha permitido a la joven comisaria Beatriz Martínez Hijazo ante la ambición de este interesante proyecto curatorial.