Maruja Mallo: 'Canto de las espigas', 1939. Foto: Museo Reina Sofía

Maruja Mallo: 'Canto de las espigas', 1939. Foto: Museo Reina Sofía

Arte

El Reina Sofía salda la deuda histórica con Maruja Mallo: la mayor exposición de la mejor pintora surrealista

El museo dedica una gran retrospectiva a esta artista original, emigrante, roja, empoderada y genial, admirada por André Breton. 200 obras, incluidas dos inéditas, le dan la bienvenida en Madrid.

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La poeta Concha Méndez escribe en su poemario Surtidor (1928): “Para ir a las verbenas nos prestan el alma los niños”, y algo así es lo que hay que hacer para acercarse a la excelente exposición de Maruja Mallo (Viveiro, Lugo, 1902 – Madrid, 1995) que este martes ha inaugurado el Museo Reina Sofía.

Dalí la definió como "mitad ángel, mitad marisco" y Lorca afirmó que su pintura contenía "toda la imaginación, emoción y sensualidad del mundo". Ella criticó la españolidad “de charanga y pandereta” y creó un nuevo imaginario para el futuro.

Vayamos a la verbena de Maruja con ojos nuevos, sin que el personaje que construyó en sus últimos años —con sombra de ojos azul turquesa y carmín encendido— empañe la filigrana pictórica que desarrolló con absoluta profesionalidad, pulcritud y maestría durante toda su carrera.

Máscara y compás, título de la exposición que estará abierta hasta el próximo 16 de marzo, es la mayor retrospectiva dedicada a la artista y repara el olvido institucional al que fue sometida: por emigrante, por roja, por rara, por original o por mujer y empoderada.

Recordemos algunos hitos de su vida: fue la primera mujer en aprobar los exámenes y ser admitida en la Real Academia de San Fernando; la única artista apadrinada por Ortega y Gasset, y la única en exponer en la sede de la Revista de Occidente.

Maruja Mallo: 'Naturaleza viva', 1943. Foto: Museo Reina Sofía

Maruja Mallo: 'Naturaleza viva', 1943. Foto: Museo Reina Sofía

También fue reconocida y admirada por André Breton, padre del surrealismo, quien le compró El espantapájaros, una pieza que se exhibe en la exposición. Fue miembro fundadora de “las sinsombrero”, la primera mujer en autorretratarse en composiciones surrealistas y la primera en utilizar la luz eléctrica en su dramaturgia teatral.

Además, fue pionera en retratar otras razas; fascinada por la mujer indígena en su exilio latinoamericano, dignificando sus rostros hasta convertirlos en iconos. De hecho, el museo ha comprado Joven negra, obra por la que ha pagado 300.000 euros.

Maruja Mallo: 'Joven negra', 1948. Foto: Maruja Mallo, VEGAP, Madrid, 2025

Maruja Mallo: 'Joven negra', 1948. Foto: Maruja Mallo, VEGAP, Madrid, 2025

La exposición, organizada por el Museo Nacional Centro de Arte Reina Sofía y la Fundación Botín, reúne unas 200 piezas entre pinturas, dibujos, fotografías y documentos. Está comisariada por Patricia Molins y, por primera vez en casi un siglo, muestra las cinco verbenas que la dieron a conocer en su exitosa exposición en 1928 en Madrid, la única organizada por Ortega y Gasset en la Revista de Occidente.

Según Manuel Segade, director del Reina Sofía, “Maruja Mallo fue la artista que dotó de imaginería visual a la Generación del 27, y además una personalidad muy avanzada para su tiempo, preocupada por la dignidad del trabajo femenino, la importancia de la creación popular, la performance de su propia imagen y la invención de una cultura visual para la ciencia ficción”.

Maruja Mallo: 'Kermesse', 1928. Foto: Centre Pompidou

Maruja Mallo: 'Kermesse', 1928. Foto: Centre Pompidou

Las obras se exhiben cronológicamente en once salas de la planta 1 del Edificio Sabatini. Entre ellas destacan El Mago/Pim Pam Pum, Kermesse, la recién descubierta Arquitectura fósil I y un dibujo inédito de 1933.

Su meticuloso trabajo en luz, color y composición se convierte en conjuros y fórmulas mágicas donde la hibridación y el sincretismo crean una cosmografía personal. Entre lo atómico y atávico, lo verbenero y euclidiano, lo animado e inerte, o el marxismo y la teoría de la relatividad, Mallo explora símbolos y referencias fascinada por la diversidad y exuberancia del mundo.

La exposición recorre desde su pintura más figurativa hasta sus composiciones mágicas, astronómicas y surrealistas, enfatizando la representación digna de la mujer trabajadora, el mar y el campo, con ecos de la pintura mural soviética.

Destacan también varias salas dedicadas a su trabajo teatral, como la dirección creativa de Clavileño para la Residencia de Estudiantes, junto a Rodolfo Halffter. Este ballet quedó truncado por la Guerra Civil y su consecuente exilio.

Vista de la exposición. Foto: Museo de Arte Reina Sofía

Vista de la exposición. Foto: Museo de Arte Reina Sofía

Precursora del feminismo, la ecología, la magia, el esoterismo, la hermandad entre razas y pueblos, y la fluidez de las identidades, Maruja Mallo sigue siendo una figura fascinante y revolucionaria.

Un detalle especial: en la puerta del museo se ha instalado una alfombra efímera de 12 x 2 metros realizada con polvo de concha por la Asociación Cunchas e Flores de Bueu, patrocinada por la Xunta de Galicia.

Vista de la alfombra efímera de polvo de conchas en la inauguración de la exposición: Foto: María Marco

Vista de la alfombra efímera de polvo de conchas en la inauguración de la exposición: Foto: María Marco

La relación con Bueu no es casual, pues Maruja Mallo formó parte del grupo de artistas e intelectuales que pasaron por Bueu y Beluso justo antes de la Guerra Civil. De allí salió con el conocido como Cuaderno de Galicia.

Queda así un homenaje merecido a una gran artista cuya obra y legado sigue deslumbrando y redescubriéndose.