Image: Sin acuerdo a la vista entre Carmen Thyssen y el Estado: tercera prórroga en seis meses

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Arte

Sin acuerdo a la vista entre Carmen Thyssen y el Estado: tercera prórroga en seis meses

Ambas partes se dan de plazo hasta el 31 de diciembre para decidir el futuro del préstamo de la colección privada de la baronesa

12 julio, 2017 02:00

El baño de Diana (detalle), de Corot, es una de las obras de la colección Carmen Thyssen.

Carmen Thyssen y el Estado español vuelven a darse otra prórroga para determinar si la colección privada de la baronesa continuará o no en préstamo en el Museo Thyssen-Bornemisza. La primera prórroga, firmada el 31 de enero, amplió el plazo hasta el 30 de abril. A dos días de aquella fecha límite, esta se aplazó hasta el 31 de julio. Esta vez, previendo que seguirán sin alcanzar un acuerdo definitivo, ambas partes han decidido con bastantes más días de holgura retrasar el fin de la prórroga cinco meses más, hasta el 31 de diciembre de 2017.

Cuando se acordó la anterior prórroga, el Ministerio de Cultura aseguró que "las conversaciones avanzan satisfactoriamente y por buen camino". En un nuevo y escueto comunicado, el ministerio simplemente ha informado del nuevo plazo renunciando a hacer valoraciones o pronósticos.

A comienzos de abril, Cultura publicó en el BOE una tasación de las 429 obras prestadas por la baronesa en 462,6 millones de euros, pero ella estima su valor en más de 1.000, según ha declarado recientemente. Cervera aseguró en febrero que pretende renovar la cesión de su colección privada al Estado "de forma permanente siempre y cuando tenga un marco legal que respete y proteja el valor de esta colección única, que garantice la accesibilidad y movilidad de las obras para poder llevar a cabo exhibiciones en todo el mundo y dotar a la colección de mayor visibilidad. En definitiva, que se ofrezca a mi colección un marco jurídico equiparable al que ofrecen las grandes pinacotecas internacionales". La "visibilidad" en el extranjero a la que alude Cervera es un factor decisivo para la revalorización de las obras.

En varias ocasiones la baronesa ha manifestado la intención de llevarse parte de su colección al extranjero si el Estado no satisface sus demandas de cara a la renovación del pacto. El origen de su descontento no solo radica en las condiciones del préstamo. Según ella misma ha confesado, está ofendida por la investigación de la que son objeto ella y su hijo, Borja Thyssen, por presunta evasión fiscal. La baronesa considera un acto de ingratitud esta "persecución" después de haber cedido de manera gratuita durante años su colección.

Conviene destacar que la decisión que adopte la baronesa tiene que ver exclusivamente con su colección personal, no con la de su marido, el barón Hans Heinrich von Thyssen-Bornemisza, comprada por el Estado en 1993 por 44.100 millones de pesetas y compuesta por 775 obras. En 1999, Carmen Cervera prestó su colección con el deseo de que ambas se expusieran juntas en el Museo Thyssen-Bornemisza de Madrid. El acuerdo al que entonces llegaron ambas partes tenía una duración de 11 años y la cesión incluía 656 obras que se fueron redujendo posteriormente hasta las 429 actuales. Cuando el plazo terminó en 2010, el préstamo se fue prorrogando año a año, salvo en las últimas ocasiones, en las que han sido de seis o tres meses.

Según el acuerdo vigente, la baronesa puede vender un 10% de su colección cedida. En 2012, ante su declarada "falta de liquidez", vendió La esclusa, de Constable, por 22,4 millones de libras en la casa de subastas Christie's de Londres, lo que suponía aproximadamente un 4,5% del valor de la colección. Se trata de un cuadro muy valioso, aunque el más preciado de la colección de la baronesa es Mata Mua, de Gauguin, valorado en unos 150 millones de euros.

Aparte de los cuadros cedidos por la baronesa, su colección también comprende las obras que conforman el Museo Carmen Thyssen de Málaga, abierto en 2011, y el Espai Carmen Thyssen de Sant Feliu de Guixols, en Gerona. Además, en marzo abrió sus puertas un nuevo museo impulsado por Cervera en la planta baja de un hotel de Andorra con 26 obras de su colección.