Image: El Prado invita a la Virgen francesa
La Virgen con el Niño y ángeles, de Jean Fouquet
El Museo del Prado muestra por primera vez en España La Virgen con el Niño y ángeles, una obra maestra del artista francés del primer Renacimiento, Jean Fouquet
Hasta el 25 de mayo y dentro del programa 'La obra invitada' que patrocina la Fundación Amigos del Prado, el Museo muestra por primera vez La Virgen con el Niño y ángeles, una obra maestra del artista francés del primer Renacimiento, Jean Fouquet (Tours, h. 1420-1481). Se trata del panel derecho del conocido como 'díptico de Melun', uno de los escasos ejemplos de pintura francesa del siglo XV en el mundo y que llega al Museo del Prado para unirse temporalmente a la recién adquirida Oración en el huerto con el donante Luis I de Orleans (1405-1408), posible obra de Colart de Laon.La Virgen con el Niño y ángeles, es una obra excepcional no solo por la importancia de su autor -Jean Fouquet, es el pintor y miniaturista más destacado del siglo XV en Francia- sino por ser única en el conjunto de su producción, gracias al efecto irreal que consigue con el manejo del color y el tratamiento de los volúmenes. Fue Etienne Chevalier, tesorero de los reyes de Francia Carlos VII y Luis XI, quien encargó a Fouquet un díptico que permaneció en la iglesia colegial de Nôtre Dame de Melun hasta que, a finales del siglo XVIII, fue dividido. El panel izquierdo, perteneciente a la Gemäldegalerie de Berlín, muestra a Etienne Chevalier arrodillado, acompañado por su santo patrón san Esteban, mientras que el panel derecho, propiedad del Real Museo de Bellas Artes de Amberes, representa a la Virgen de una manera sorprendentemente original.
En esta tabla, verdadera obra maestra del siglo XV, Jean Fouquet evidencia la forma singular con que tradujo en imágenes las distintas influencias que contribuyeron a la gestación de su arte. Si la iconografía y, en particular, los ángeles monocromos rojos y azules están en deuda con la tradición nórdica, el modo en que resuelve la composición evidencia su conocimiento del arte flamenco y del Quattrocento italiano. La forma de traducir las diferentes materias y los efectos de luz como el reflejo de la ventana sobre la superficie pulida de las dos bolas del trono remiten a Jan van Eyck. La construcción geométrica del espacio y su gusto por las formas puras, como la cabeza oval de la Virgen o sus senos trazados como con compás, evocan las obras de Paolo Ucello y de Piero della Francesca.
Fouquet representa aquí a María como Madona de la leche, en posición frontal, ante un rico trono. La corona de ricas perlas y piedras preciosas, que descansa sobre su cabeza sujetando un velo transparente, la identifica como reina de los cielos. Lleva una capa de armiño y un traje de seda gris, que destaca su cintura estrechísima, mientras que el corpiño abierto deja ver uno de sus senos redondos. La Virgen sostiene a su hijo desnudo sobre su rodilla izquierda. La posición escorzada del Niño hacia el lado izquierdo de la tabla -hacia donde dirige su rostro y su dedo índice-, conecta esta tabla con la de la izquierda del díptico en la que aparece el donante arrodillado con el rostro dirigido hacia la derecha, donde se encuentra Jesús.
María, con su piel blanca como el marfil, encarna el ideal de belleza de la época, casi sin cejas, con el nacimiento del cabello muy hacia atrás y unos rasgos, que según la tradición, serían los de Agnes Sorel, la amante del rey Carlos VII -la primera amante real reconocida de forma oficial, poseedora de una gran belleza-, y de la que Etienne Chevalier fue testamentario.