Vista de la exposición 'Nuevos realismos: 1957-1962', en el Museo Reina Sofía, en 2010. Foto: Museo Reina Sofía
40 años del Reina Sofía: diez exposiciones que trazaron la identidad del museo
Los críticos de El Cultural han seleccionado las muestras más representativas de este tiempo. Faltarán muchas pero las que están son significativas de los hitos y tendencias que ha marcado el centro.
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Vista de la exposición de Louise Bourgeois. Foto: Museo Reina Sofía
Louise Bourgeois. Memoria y arquitectura. 1999-2000
Toda la potencia de su universo imaginado y su personal conquista del espacio arquitectónico se desplegó al comenzar el siglo. Las noventa mejores piezas de Louise Bourgeois (París, 1911 - Nueva York, 2010) –que entonces tenía 88 años y no viajó a Madrid– aún perviven en el imaginario colectivo. La arqueología de su memoria y la narrativa de su intimidad se declinaron en Madrid con grandes piezas como Araña o Guarida articulada, junto a otras de pequeño formato, suspendidas del techo o dispuestas directamente sobre el suelo en un espectacular montaje.
Vista de la exposición 'Atlas. ¿Cómo llevar el mundo a cuestas?'. Foto: Museo Reina Sofía
Atlas. ¿Cómo llevar el mundo a cuestas? 2010
Un enciclopédico recorrido por la historia de las imágenes, inspirado en el historiador Aby Warburg y en su célebre Atlas Mnemosyne. Comisariada por Georges Didi-Huberman, inauguró un modelo de museo entendido no solo como contenedor de objetos, sino como legitimador del archivo y del ensayo visual, y propuso un método nuevo que permitía la convivencia de diferentes temporalidades sin jerarquías, basado en el montaje. Frente a los relatos lineales y teleológicos, defendió el pensamiento en constelaciones. Una exposición abrumadora.
Vista de la exposición 'Cocido y Crudo'. Foto: Museo Reina Sofía
Cocido y Crudo. 1994-1995
Una muestra que abrió el espacio de debate sobre identidad, poscolonialismo y globalización, rompiendo la hegemonía euroestadounidense en los discursos artísticos. El comisario Dan Cameron se inspiró en el ensayo del antropólogo Claude Lévi-Strauss Lo crudo y lo cocido (1964) para poner el foco en estéticas minoritarias y señalar problemas de índole global que se desarrollan en la cultura poscolonial. Lo “glocal” se enunció a través de 54 artistas como Doris Salcedo, Juan Luis Moraza, Paul McCarthy, Rogelio López Cuenca y Marlene Dumas, entre otros.
Vista de la exposición de Joseph Beuys. Foto: Museo Reina Sofía
Joseph Beuys. 1994
Comisariada por Harald Szeemann, situó al museo en primera línea internacional al presentar una gran retrospectiva del chamán nómada de la Alemania de posguerra, Joseph Beuys (Krefeld, 1921 - Düsseldorf, 1986). Cuatro décadas de trayectoria reunidas en más de medio centenar de esculturas, instalaciones y 456 láminas que desplegaban su concepto de “escultura social”. Revolucionario y holístico, Beuys nos enseñó a repensar la relación entre arte y vida, y a tomar conciencia de la condición alquímica del arte a través de lo espiritual, lo social y lo ecológico.
Vista de la exposición de Gordon Matta-Clark. Foto: Museo Reina Sofía
Gordon Matta-Clark. 2006
Una de las exposiciones estrella de la historia del museo, comisariada por Gloria Moure, que nos enseñó a repensar la ciudad, no como fondo neutro, sino como un campo de fuerzas atravesado por la especulación, la memoria, la ruina y la propiedad privada. Con sus cuttings –cortes en las fachadas de los edificios–, Matta Clark (Nueva York, 1943-1978) entrelazaba lo plástico, lo espacial y lo arquitectónico con un discurso político y social al que denominó “anarquitectura”, y a sí mismo “antiarquitecto”, revelando las capas ocultas de la ciudad.
Vista de la exposición 'Nuevos realismos: 1957-1962'. Foto: Museo Reina Sofía
Nuevos realismos: 1957-1962. 2010
Estrategias del objeto, entre readymade y espectáculo fue un proyecto de irrupción en lo real tras la abstracción, y señaló esos cinco años como punto de inflexión en la consolidación del arte de la segunda mitad del siglo XX. El objeto se declinaba de un modo singular a través de assemblages, acumulaciones y readymades, desplazando el foco hacia lo cotidiano y lo desechable. Jean Tinguely, Yves Klein, Robert Rauschenberg, Yayoi Kusama, Wolf Vostell, Marcel Duchamp y Andy Warhol fueron algunos de sus abanderados utilizando materias primas de baja calidad.
Henry Flynt durante su conferencia From Culture to Veramusement en el loft de Walter De Maria, Nueva York, 28 de febrero, 1963. Fotografía de Diane Wakoski. Cortesía Henry Flynt. Foto: Museo Reina Sofía
+- 1961. La expansión de las artes. 2013
El punto de partida de lo que hoy llamamos “artes expandidas”: cuando lo performativo, lo colectivo y lo multidisciplinar se rindieron a la partitura de la música experimental, y las salas se poblaron de instrucciones y diagramas. El arte dejó de ser objeto para devenir método: una práctica que se activa en el tiempo, en el cuerpo y en la relación con los otros. La utopía colaborativa alcanzó uno de sus momentos de mayor intensidad en focos como el Judson Dance Theater, laboratorio de cruces entre danza, música y artes visuales donde la autoría se diluía en lo experimental.
Maruja Mallo: 'Verbena de Pascua',1927. Foto: Museo Reina Sofía
Maruja Mallo. Máscara y compás. 2025-2026
Esta gran retrospectiva supone no solo la legitimización de una artista que había permanecido relegada a los márgenes de la historia, sino una relectura de la modernidad femenina que integra lo popular, lo científico, lo ecológico, lo cienciaficcional y lo surrealista. Al devolverle centralidad, el museo no solo repara una ausencia, recompone un mapa. Maruja Mallo (Viveiro, 1902 - Madrid, 1995), mujer moderna y libre, desarrolló un estilo sincrético mezclando razas con sexos y reinos, demostrando la vigencia y actualidad de su arte y su pensamiento.
Vista de la exposición 'Versiones del Sur'. Foto: Museo del Reina Sofía
Versiones del Sur: Cinco propuestas en torno al arte en América. 2000-2001
Este ambicioso proyecto –dividido en cinco exposiciones simultáneas– inauguró un giro decisivo en el entendimiento del arte latinoamericano en Europa, al señalar los riesgos de miradas paternalistas, exotizantes o neocoloniales. Además, marcó un momento clave en la incorporación del arte latinoamericano como eje estructural de la programación del centro. Octavio Zaya fue el coordinador junto a Ivo Mesquita y Adriano Pedrosa (comisario de la última Bienal de Venecia), planteando que no existe una única identidad latinoamericana, sino múltiples historias.
Vista de la exposición de Dora García. Foto: Museo del Reina Sofía
Dora García. Segunda Vez. 2018
Dora García (Valladolid, 1965) consolidó un modelo de exposición como investigación: un paisaje de referencias desplegado en vídeo, performance, texto, dibujo e instalación, donde el espectador deja de ser testigo para convertirse en agente. La muestra tomó su título del relato homónimo de Cortázar que evoca el clima de psicosis e incertidumbre provocado por el drama de los desaparecidos en Argentina. Desde ahí, la artista trabajó con la repetición, la ficción y sus grietas, preguntándose qué sucede cuando lo real se vuelve un escenario y la representación, una forma de vigilancia.