Image: Martin Parr, lo común en la diferencia

Image: Martin Parr, lo común en la diferencia

Arte

Martin Parr, lo común en la diferencia

Luxury

25 junio, 2010 02:00

Martin Parr: Millonaire Fair, Moscow, 2007

Galería Espacio Mínimo. Doctor Fourquet, 17. Madrid. Hasta el 23 de julio. Precio único: 7.120 E.

Posiblemente lo más interesante del rastro que va dejando Martin Parr (Epsom, Surrey, Reino Unido 1952) con sus series sobre grupos singularizados sea el magistral uso que hace de eso que Henry Cartier-Bresson llamó el "instante decisivo": la habilidad para sincronizarse mediante el ojo, la cámara y la intuición para captar la realidad por sorpresa. Pero, pese a ciertas características ciertamente "sociológicas" patentes a lo largo de toda su trayectoria, y a su ya larga carrera dentro de la Agencia Magnum, resulta improcedente, o como mínimo insuficiente, calificar su obra como meramente documental o fotoperiodística.

Quizá la clave está en que Parr no se limita a recoger o captar sus imágenes sino que las produce. Así lo pone de manifiesto la serie Luxury compilada en el último de sus libros, de la que esta selección pequeña pero bien escogida y organizada en dos pequeñas suites por temas y colores, sirve como muestrario.

Ejemplos: un primerísimo plano de dos manos, una de hombre y otra de mujer agarradas en posición imposible, casi brutal, en un confuso agarrotamiento de poros y células a medias impedido por la joyería pesada de la dama; una mujer aún joven pero avejentada fuma un gran puro sentada a una mesa de juego sobre la que abundan las fichas de oro y se sostienen dos cócteles; desde su cuello, la piel y cabeza de un animal convertido en bufanda parece mirar interrogante y perplejo a la cámara con sus ojos de azabache mientras su poseedora lanza su mirada a algún confín extraviado del universo.

El lujo, asunto principal aquí, aparece como una forma de gastar el tiempo de la vida más que de vivir, a la vez que como un revestimento de la vulgaridad, la mancha, la soledad y la animalidad. A partir de esa catapulta temática, se propulsan una serie variada de subtemas estéticos, plásticos y conceptuales: piel y pieles, juegos cromáticos en torno a los colores pastel, mimetismo humano y mimetismo animal, contraste entre los que sirven y los servidos, soledad en grupo, etc.

La posición del mirón nunca es objetiva. Es interesada y ávida o, también, burlona, compasiva, aterrorizada... La posición del mirón no puede ser documental. En la de Martin Parr predomina la ternura y el humor, una ácida ironía y la curiosidad propia de un ser humano de la clase media del mundo globalizado. Mediante la distancia con el motivo y el foco, y con una innegable gracia para el encuadre y el recorte, el artista inglés no secuestra el juicio de quienes miran, pero su mirada tampoco es objetiva y conduce a la nuestra. Lo que subraya no es tanto la distancia que nos separa de esos sujetos que aparecen envueltos en irrealidad de lujo y miseria, de cuento de hadas, fastuosas bodas o carreras de caballos, no es lo que los convierte en seres de otra especie, sino lo que los hace más humanos, más iguales.

SU FACETA DE EDITOR Martin Parr siempre ha defendido el libro como soporte perfecto para la fotografía. De hecho, no es gratuito que sea uno de los mayores coleccionistas y eruditos de libros de fotografía del mundo. Además de tener publicados más de 50, en los que se recogen sus mejores trabajos, en 2006 escribió The Photobook; A History, un compendio de los mejores libros de fotografía desde el siglo XIX hasta hoy.