El escritor portugués António Lobo Antunes

El escritor portugués António Lobo Antunes Europa Press

El Cultural

Muere a los 83 años el escritor António Lobo Antunes, leyenda de las letras portuguesas

Eterno candidato al Nobel, publicó más de treinta novelas, en las que abordó la historia reciente de su país sin la menor complacencia.

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El escritor y psiquiatra António Lobo Antunes, uno de los más grandes autores en lengua portuguesa, ha muerto este jueves a los 83 años de edad, según ha informado a Efe un portavoz de la editorial Leya, donde están varios de sus libros publicados.

Lobo Antunes fue autor de una obra amplia, con más de treinta novelas publicadas. Eterno candidato al Nobel de Literatura, en los últimos años se expresó al respecto de modo muy displicente. "Me cago en el Nobel. Los premios no mejoran los libros", llegó a decir. 

Nacido en 1942 en el barrio lisboeta de Benfica, en el seno de una familia de la alta burguesía, su bisabuelo fue el I Vizconde de Nazaré y su padre era un destacado neurólogo. "Mis padres vivían en una casa muy grande en Benfica, un barrio muy pobre. A mí me parecía muy raro porque salía a la calle y todo era muy humilde pero en casa era completamente distinto, había estatuas en el jardín. Vivía a caballo entre dos mundos completamente opuestos", relató en la presentación de uno de sus libros en Barcelona, en 2019.

Lobo Antunes siguió los pasos de su progenitor y estudió Medicina en su ciudad natal, especializándose en psiquiatría. Entre 1971 y 1973 practicó su profesión dentro del ejército, bajo el rango de alférez, en la guerra colonial al este de Angola, en ciudades como Gago Coutinho o Chiúme, y más tarde en Malanje. Cuando fue llamado a filas, acababa de contraer matrimonio con Maria José Xavier da Fonseca e Costa. Esa cruda experiencia marcó profundamente su creación literaria.

Sin ir más lejos, su penúltima novela publicada, Hasta que las piedras se vuelvan más ligeras que el agua (Random House, 2024), narra la peripecia de un militar portugués que asalta una choza en Angola y corta las orejas y las manos de una mujer antes de acabar con su vida. Allí conoció a Ernesto Melo Antunes, uno de los cabecillas de la posterior Revolución de los Claveles, en la participó nuestro escritor, aunque luego manifestó su desencanto.

En su última novela, La última puerta antes de la noche (Random House, 2025), Lobo Antunes se adentra en el true crime, "pero no lo hace para explotar su carga morbosa, sino para profundizar en las pulsiones de la mente humana", apuntó el escritor Rafael Narbona en una crítica a la novela publicada en esta revista. Y es que el portugués nunca se supeditó a las leyes del mercado; antes al contrario, hizo prevalecer su estilo –no especialmente accesible– en cada una de las obras que encaró.

Lobo Antunes era "un maestro de la introspección", según lo calificó Narbona. "Su forma de narrar, similar a la de autores como Hermann BrochCélineProust o Clarice Lispector, le permite bajar hasta lo más profundo", añadió. En este sentido, su obra "no aporta atisbos de esperanza", pues "su mirada es profundamente pesimista".

El conjunto de su obra, traducida a más de veinte idiomas, se ocupa, más o menos intensamente, de la historia reciente de Portugal, con sus luces y sus sombras: la brutalidad del régimen colonial en África, la dictadura de Salazar o la llegada de la democracia.

Entre el amplio reconocimiento con el que fue distinguido a lo largo de su carrera, destacan el Premio austríaco de Literatura Europea, Premio Camões, el Premio Jerusalem o el Premio de la Unión Latina de Escritores y la Orden de las Artes y las Letras francesas. En septiembre de 2008 el jurado de la Feria Internacional del Libro de Guadalajara le nombró ganador del premio FIL de Literatura en Lenguas Romances.

Entre sus novelas destacan títulos como Memoria de elefante (1979), La muerte de Carlos Gardel (1994), Manual de inquisidores (1996), Esplendor de Portugal (1997) o la novela con la que ganó el Gran Premio de Novela de la Asociación Portuguesa de Escritores en 1999, Exhortación a los cocodrilos

Esta novela, su preferida, marcó un antes y un después en su trayectoria, marcada por el tratamiento de temáticas crudas sobre las que aplicaba siempre un lenguaje significativamente áspero. Aunque su gran obra es, para la crítica literaria, Fado alejandrino, una suerte de tratado –más de 700 páginas– de los conflictos bélicos en los que se introdujo su país. Publicada en 1983 en Portugal y diez años después en nuestro país, responde al reto de su padre, que le desafío a escribir una novela a la manera de Balzac.

Ya en el siglo XXI, fueron muy celebradas No entres tan deprisa en la noche oscura (2002), una fábula acerca del acto creativo, Acerca de los pájaros (Mondadori, 2008), Mi nombre es legión (Mondadori, 2009), El archipiélago del insomnio (Mondadori, 2010) y De la naturaleza de los dioses (Literatura Random House, 2019), una novela sobre las grandes familias lisboetas que plantea los dilemas morales que conllevan la corrupción y el poder, entre otras.

Admirado por autores de la talla de George Steiner, Bernard-Henri Lévy o J. M. Coetzee, mantuvo una rivalidad pública con el otro gran nombre de las letras portuguesas, José Saramago. A Lobo Antunes no solo no le gustaba su literatura, sino que en más de una ocasión le achacó su tibieza en asuntos políticos. 

En 2017 el cineasta Ivo Ferreira estrenó la película Cartas de la guerra, inspirada en las misivas que el escritor envió a su esposa durante la guerra de Angola. Miguel Nunes encarnó al escritor en este drama romántico en el que subyace un claro alegato antibelicista. Lobo Antunes superó tres cánceres a lo largo de su vida, aunque ninguno le apartó de su adicción al tabaco.