Image: Manuel Pimentel
Manuel Pimentel (Sevilla, 1961), ingeniero, ex ministro dimisionario, novelista y editor, se ha propuesto descubrir las claves de este oficio: desde hace cuatro años lidera la editorial Almuzara y es copropietario de Berenice, donde ha publicado un Manual del editor en el que renuncia al "glamour" y se pone el mono de trabajo, para desvelar desde la cocina "cómo funciona la industria editorial".
Pregunta: Ingeniero agrónomo, abogado, ministro, escritor... ¿cómo se convierte Manuel Pimentel en editor?Respuesta: Como les ocurre a casi todos los editores, por amor al libro, en mi caso combinado con una vocación empresarial. ¿Existe algo más hermoso que parir buenos libros, intentar venderlos y que encima los ingresos superen a los gastos?
P: ¿Cuáles son las señas de identidad de Almuzara?
R: Almuzara es una editorial joven. Combinamos colecciones muy específicas, como historia o pensamiento político, con colecciones de narrativa general, sin olvidar temas locales. Berenice es una editorial con una elevada aspiración literaria. Y damos cobijo a los heterodoxos, que son la sal precisa para el guiso.
P: ¿Cómo se sobrevive en un sector saturado, donde cada vez se vende más de menos títulos, y la competencia es feroz?
R: Efectivamente, el mercado editorial es durísimo. Sólo existe una receta para sobrevivir y crecer. ¿Cuál? Pues editar buenos libros que consigan el interés del lector. La adecuada distribución y la inteligente promoción siempre son técnicas que los apoyan, pero lo importante sigue radicando en la calidad del libro.
P: El que publiquen preferentemente libros de autores andaluces y para y sobre Andalucía, ¿es un aliciente, o una limitación?
R: Creemos que en un mundo global, los temas locales interesan cada vez más. A nosotros los temas andaluces nos gustan mucho, y apostamos por ellos, sin limitar nuestras otras muchas colecciones. También hacemos temas locales de México, comen-zamos en Murcia, y editamos en catalán.
P: Asegura que en el libro ha obviado "todo lo que de glamour acompaña a la vida del editor"... ¿por qué?
R: Ya existen muchas me- morias de editores en las que se hablan de todas esas cuestiones, apasionantes, por cierto. Pero quería escribir un manual profesional y un ensayo sobre el sector. Es un modelo más anglosajón que puede ayudar tanto a los que comienzan como a los que ya se encuentran en él para conocer el mecanismo editorial en su interior, además de hacer reflexionar sobre las tendencias futuras y el devenir del mundo del libro.
P: Defiende la "intuición" para discenir qué editar: ¿la suya le ha dado más alegrías que desengaños?
R: La edición se acerca más a la alquimia que a la ciencia pura. La intuición sigue siendo muy importante en un negocio en el que no se puede confiar tan sólo en la razón. A veces, la realidad confirma tus intuiciones. En otras ocasiones, se recibe un baño de humildad, siempre necesario.
P: ¿Por qué cree que en el mundo editorial sobran plañideras?
R: No sé muy bien por qué los que lloran son siempre más numerosos que los ilusionados con los tiempos que nos han tocado vivir. No coincido con los que piensan que cualquier tiempo pasado fue mejor
P: Hace años "robarse los autores de una editorial a otra se consideraba un adulterio poco honorable". ¿Por qué ha cambiado la moral editora?
R: Los autores piden a sus agentes literarios que les consigan las mejores condiciones. Aunque no siempre es así, en muchos casos terminan yéndose con el que más pague.
P: ¿Internet es el gran cómplice de los editores independientes?
R: Internet, además de una poderosa herramienta de trabajo, información y comunicación para el editor, se convierte en una posibilidad para vender libros de fondo, imposible de mantener en librerías que exigen a sus fondos una alta rotación.
P: ¿Tiene alguna fórmula para crear lectores?
R: Desde luego, con fomento desde la infancia.
P: ¿Cómo conviven en su caso el empresario, el editor, el ingeniero y el autor?
R: Para ser editor es bueno tener alma de poeta y entrañas de ingeniero. Más difícil es la conviviencia entre el editor y el escritor que se lleva dentro. Para poder dirigir una editorial, el escritor debe enamorarse de las obras ajenas y anteponerlas a la propia. Si no es capaz de conseguirlo, debe dejar la tarea de la editorial a otros.
P: ¿Para cuándo un manual similar sobre la política?
R: La teoría política me sigue apasionando. Incluso comencé un libro sobre la mejora de la calidad democrática, pero lo dejé a medio escribir. Quizás, en el futuro, tenga más cosas que con tar y me anime a hacerlo.
P: ¿Y sobre el arte de abandonarla?
R: Es muy fácil. Cuando alguien cree que debe dejarla, se va a su casa. ¿A que no es tan difícil?
P: ¿Qué le haría dejar la edición?
R: Espero no dejarla ya nunca. La única vía sería que ella me abandonara a mí, si no consiguiéramos sobrevivir en este mundo hermoso pero complejo.
P: ¿Qué proyectos tiene?
R: Reforzar el grupo editorial en todo el ámbito hispanoamericano. También comenzaremos a editar en árabe.