Nacho Manzano, en el Hotel Tivoli Kopke, en Oporto.
Arroz de pitu y croquetas a orillas del Duero: la esencia culinaria de Nacho Manzano encuentra nuevo hogar en Oporto
El cocinero asturiano con tres estrellas Michelin está al frente de la dirección gastronómica del Hotel Tivoli Kokpe, en Vilanova de Gaia, que cuenta con varios espacios gastronómicos y su restaurante 1638, recomendado por la Guía Michelin.
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En la ribera sur del Duero, donde se abre paso la Vila Nova de Gaia descienden y el tiempo hace lo propio con el vino de Oporto que envejece en sus barricas, una de sus bodegas está viviendo un segundo renacer.
La que responde al nombre de Kokpe, fundada en 1638, lo que la convierte en la más antigua de la ciudad y con ello del mundo, desde el pasado año, se ha convertido en parte Tivoli Kopke Porto Gaia Hotel. Allí el chef Nacho Manzano despliega una propuesta con la que cruza la frontera para tender un puente entre España y Portugal.
A estas alturas el nombre de Manzano no debería necesitar presentación. Desde Casa Marcial, donde alcanzó la tercera estrella Michelin en 2024, ha construido un discurso culinario profundamente arraigado en el paisaje asturiano, al que no le dista tanto del norte del país vecino.
Las vistas a Oporto desde 1638 Restaurant & Wine Bar by Nacho Manzano.
Hierbas de montaña, productos de huerta y la despensa marina del Cantábrico han sido siempre su lenguaje. En Oporto se expande para dialogar con la riqueza atlántica portuguesa y, sobre todo, con el vino como columna vertebral de la experiencia.
1638: donde el tiempo fermenta
El epicentro de esta propuesta es el 1638 Restaurant & Wine Bar, cuyo nombre rinde homenaje al origen y fundación de Kopke, la casa vinícola más antigua de la ciudad. Todo ello bajo una panorámica irreprochable al Duero y la Ribeira de Oporto.
El espacio ocupa un recogido esquinazo de la planta principal del hotel, donde se ubica la recepción, y a su lado el wine bar. Aunque la sala puede acoger hasta 28 comensales, el servicio se articula en turnos reducidos —apenas ocho personas— para procurar una atención acorde con la experiencia y la logística del hotel y cocina.
El Hotel Tivoli Kopke Porto Gaia Hotel desde su piscina y zona ajardinada.
Cocina de paisaje, reinterpretada
El menú —en constante evolución— es un viaje entre Asturias y el norte de Portugal. Los aperitivos ya marcan el tono con el caldo de calabaza, la cresta de pitu y buñuelo de mejillón.
Bocaditos que condensan memoria y territorio, desde la visión de Manzano y la ejecución permanente de Tony Salgado, el chef ejecutivo del hotel y la propuesta construida con el de Casa Marcial.
El chef Nacho Manzano junto al chef Tony Salgado.
A destacar otros momentos del menú son su leche y pasto, láminas de novillo con tuétano y mantequilla de alga codium, una síntesis entre pradera y mar. O el percebe y navaja al vapor. Lo contundente del recorrido llega con la trucha con berros y osmantus y el pato con raíces y salicornia. El cierre, con mousse helada de cacao, frambuesa y almendra.
Las láminas de novillo y los percebes y navajas, en el menú de Manzano.
El vino como argumento
Sería imposible entender esta propuesta sin el vino. Y es que bajo los pies del comensal reposan más de 2,5 millones de litros que siguen envejeciendo al paso del tiempo.
La armonización —dirigida por el sumiller Albert Willyan— se apoya en referencias históricas y rarezas: desde blancos poco habituales del Duero hasta tawny de larga crianza como el Kopke 30 años.
Las bodegas, visibles y tangibles, no son decoración: son el corazón del proyecto. Incluso las habitaciones del hotel dialogan con ellas, separadas apenas por muros que respiran historia.
Más que un restaurante, un ecosistema
El universo gastronómico del hotel se despliega en múltiples espacios: el restaurante Boa Vista, el wine bar, el Kopke Wine & Jazz Bar o el sky bar estacional. Todo orbita en torno al vino, desde la arquitectura hasta la programación cultural.
En su jazz bar las noches se acompañan con música en vivo.
En Boa Vista, que ocupa el mismo espacio donde transcurren unos buenos desayunos por la mañana -con un amplio buffet y un surtido de opciones para pedir a la carta, entre ellos sus huevos benedictinos-, es otra buena oportunidad para disfrutar de la cocina de Manzano en Oporto.
El Restaurante Boa Vista.
Allí entra en juego su gastronomía más popular, esa que forma parte del recetario tradicional y que ya es patrimonio de la familia Manzano. Sus históricas croquetas forman parte de ese imaginario, al igual que su fabuloso arroz con pitu que, como hemos podido comprobar, sabe igual de bueno en esta latitud de la Península Ibérica.
Croquetas de jamón y arroz con pitu, con el sello de Casa Marcial.
El edificio, rehabilitado respetando su estructura original, integra arte contemporáneo —con más de 60 obras— y una estética cálida, diseñada por Isabel Vilalta, que remite constantemente a la materia vínica: maderas, ocres, reflejos.
Iberia como concepto
Lo que Manzano propone en Oporto no es una simple extensión de su cocina, sino una reinterpretación. Una cocina ibérica en el sentido más profundo: donde las fronteras se diluyen y el Atlántico actúa como nexo común.
En palabras del propio proyecto, se trata de “unir la brisa marina con los pastos de alta montaña”. Y en efecto, eso es lo que sucede, como ocurre en La Salgar, su cocina que no busca impresionar, sino emocionar desde la raíz.