Una mesa en romo, lo nuevo de los chicos de Sartoria Panatieri.

Una mesa en romo, lo nuevo de los chicos de Sartoria Panatieri.

Restaurantes

Los artífices de la mejor pizza de Barcelona inauguran nueva pizzería romana: fina, crujiente y un ticket medio de 25€

Rafa Panatieri y Jorge Sastre siguen profesando su amor por la pizza y suman un nuevo proyecto con romo en el Eixample Esquerra.

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Barcelona y la pizza napolitana hace tiempo que van de la mano, pero hay quienes siguen dispuestos a cuestionar lo establecido.

Pero no cualquiera, sino aquellos que precisamente llevaron la versión napolitano en lo más alto. Es el caso de Rafa Panatieri y Jorge Sastre, nombres imprescindibles para entender la evolución de la pizza en la ciudad.

Tras consolidarse como referentes con su proyecto Sartoria Panatieri —y conquistar al resto del público con su restaurante Brabo, donde la parrilla manda— los chefs abren ahora una nueva etapa con romo, una pizzería que mira hacia Roma para reinterpretar la tradición desde una óptica contemporánea.

Jorge Sastre y Rafa Panatieri, al frente de romo.

Jorge Sastre y Rafa Panatieri, al frente de romo.

En la masa está la diferencia, si hasta ahora su discurso giraba en torno a la elaboración napolitana —aireada, elástica, con bordes prominentes—, en romo el protagonismo lo toma una pizza fina, crujiente y sorprendentemente ligera.

Sin descuidar la calidad, la clave reside en la técnica: una masa elaborada con biga y fermentada durante 48 horas que da como resultado una textura más seca, casi quebradiza en el primer bocado, pero de digestión amable. Una pizza que no busca imponerse, sino invitar a seguir comiendo.

“Nos apetecía salir de lo conocido”, explican sus creadores, en una declaración que resume bien el espíritu del proyecto. Y es que romo no pretende competir con la ortodoxia napolitana, sino ampliar el mapa pizzero de la ciudad.

Las pizzas con más romana de romo.

Las pizzas con más romana de romo.

La carta refleja esa filosofía abierta. Es breve, directa y sin artificios, pensada para el disfrute inmediato. Entrantes, pizzas y postres dialogan con un imaginario reconocible, donde la calidad del producto se da por sentada — nada que Panatieri y Sastre no hubieran hecho hasta ahora— sin necesidad de subrayados innecesarios.

Se mantienen guiños a su trayectoria, como los embutidos de elaboración propia, pero se incorporan también nuevas materias primas: harinas italianas combinadas con producto nacional, apostando así por el equilibrio entre origen y territorio.

La charcutería artesana también forma parte de romo.

La charcutería artesana también forma parte de romo.

El espacio acompaña esta nueva narrativa. Situado en el Eixample Esquerra, romo apuesta por un interiorismo que mezcla acero inoxidable, madera y ladrillo, con una paleta cromática dinámica que huye de la solemnidad.

Con capacidad para unos 50 comensales en sala y una pequeña terraza, el local respira cercanía y versatilidad, pensado tanto para una comida informal como para una cena compartida.

Otro de los aciertos del proyecto es su posicionamiento. Con un ticket medio de entre 22 y 25 euros, romo se sitúa en un terreno accesible sin renunciar a la excelencia técnica que ha definido a sus creadores.

Una fórmula que democratiza, en cierto modo, una manera de entender la pizza basada en el rigor, el producto y la evolución constante.

Porque si algo define a Panatieri y Sastre es precisamente eso: la inquietud. Formados en casas de la talla de El Celler de Can Roca y Roca Moo, su trayectoria ha estado marcada por una búsqueda permanente de mejora y experimentación. romo es, en ese sentido, una consecuencia lógica: un nuevo capítulo donde la técnica se pone al servicio de la curiosidad.