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Artur Martínez es una de las voces más coherentes y personales de la gastronomía catalana contemporánea. Con Aürt, su anterior proyecto, ha dejado una huella profunda en la alta cocina barcelonesa gracias a una propuesta radicalmente sensible, técnica y comprometida con el producto.

Ahora, el chef inicia una nueva etapa con Trü, un restaurante que mira a la tradición catalana sin nostalgia, sin rigideces y, sobre todo, sin caer en los clichés que a menudo encorsetan el recetario popular.

Ubicado en pleno Eixample, en el espacio que anteriormente ocupaba Palo Verde, Trüconserva parte del encanto original del local, aunque adaptado a una estética y una filosofía más alineadas con el universo de Martínez: sobriedad, calidez y funcionalidad.

Trü nace, en palabras del propio chef, tras “un periodo de parón, reflexión y dispersión”, con la necesidad de volver a reunir al equipo que dio sentido a Aürt para explorar una cocina más informal, directa y reconocible.

Mientras se gesta el nuevo Aürt, este restaurante se convierte en un espacio de libertad creativa donde la tradición catalana se revisa con criterio contemporáneo.

Artur Martínez en su huerto.

“Una cocina tradicional alejada de tópicos y típicos. Radicalmente de territorio, con guiños al futuro y al pasado”, resume Martínez.

Cocina catalana desde la memoria

La propuesta gastronómica de Trü bebe del recetario popular catalán, de platos que forman parte de la memoria colectiva, pero que aquí se reinterpretan desde el conocimiento técnico y la sensibilidad actual.

No se trata de reproducir recetas antiguas de forma literal, sino de destilar su esencia para adaptarlas a los gustos y expectativas del presente.

Reivindicamos la cocina popular, pero sin ensalzar todo lo ancestral por el simple hecho de ser antiguo”, apunta el chef. Una reflexión lúcida que pone el foco en la naturalidad, la sencillez bien entendida y la identidad.

El resultado es una carta donde conviven elaboraciones como la truita en suc, la trinxadilla, la llonganissa en escabetx o el evocador arròs a la piula, platos que conectan directamente con el imaginario culinario catalán, pero que llegan a la mesa con una lectura más depurada y contemporánea.

El producto vegetal tiene un papel protagonista, aunque Trü no renuncia a carnes y pescados cuando la tradición lo pide. La clave está en evitar la reiteración y el hartazgo: “La tradición debe ser viva y evolutiva, como siempre ha sido”, sentencia Martínez.

Una cocina para volver

Lejos de los códigos habituales de la vanguardia gastronómica, Trü apuesta por una cocina suculenta, comprensible y disfrutable, pensada para la regularidad. No es un restaurante de ocasiones excepcionales, sino un lugar al que apetece volver, donde el sabor, el oficio y el producto se imponen al discurso.

Esa coherencia se extiende también al equipo. El núcleo duro de Aürt —Pol Ruiz y Marc Cano como jefes de cocina y socios, junto a Xavi Romero, la pastelera Mar Ibáñez y el sumiller Xavi Jiménez, entre otros— da continuidad a una forma de trabajar basada en la confianza, el compromiso y una visión compartida de la cocina.

Trü

Más allá del vino natural

La propuesta líquida acompaña y amplía el relato gastronómico. Aunque el vino natural catalán sigue teniendo un peso importante —con referencias desarrolladas junto a Can Morral del Molí—, Trü va más allá explorando bebidas ancestrales reinterpretadas y elaboraciones propias, siempre desde la baja intervención y la coherencia con la cocina.

La carta líquida no busca imponer discursos, sino armonizar el recetario catalán desde una mirada honesta, reforzando la identidad del proyecto sin artificios ni modas pasajeras.

En Trü, el compromiso con el territorio se materializa en el trabajo con productores de proximidad y artesanos catalanes. Muchas de las conservas, quesos, embutidos, condimentos y bebidas que se sirven en el restaurante han sido desarrollados en exclusiva por el equipo de Artur Martínez junto a sus proveedores de confianza.

No es una cuestión de tendencia, sino de convicción. La temporalidad, la artesanía y la ética alimentaria forman parte del ADN del chef desde sus inicios, y en Trü encuentran un espacio natural para expresarse sin aspavientos.

Trü y su cocina catalana despojada, viva y evolutiva, reivindican el pasado sin quedarse atrapado en él. Un restaurante que demuestra que hay muchas maneras de ser profundamente catalán, y que algunas de las más interesantes pasan, precisamente, por alejarse de los tópicos.