Castillo de Monterreal en Baiona (Pontevedra)

Castillo de Monterreal en Baiona (Pontevedra) iStock

Reportajes gastronómicos

El pueblo ideal para recorrer a pie y comer un pulpo de lujo: Conjunto Histórico con castillo del siglo XVII junto al mar

Un pueblo con una historia medieval apasionante, en el que se come de escándalo y con unas vistas impresionantes al Atlántico.

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Las Rías Baixas son uno de los tramos más singulares de toda la costa gallega. Mientras que el litoral norte de Galicia se caracteriza por sus acantilados bravos y un Atlántico que golpea sin contemplaciones, las rías del sur de Pontevedra ofrecen un paisaje radicalmente distinto.

El océano se adentra con calma tierra adentro, creando ensenadas protegidas, con aguas más templadas y un microclima que los propios gallegos definen como "casi mediterráneo".

Esa combinación de mar manso, playas de arena fina, bosques que bajan hasta la orilla y el patrimonio marinero que se conserva en cada puerto es lo que convierte a esta zona en un destino diferente al resto de la fachada atlántica.

Y en la boca misma de la ría de Vigo, vigilando la entrada como lo ha hecho durante siglos, se encuentra Baiona.

Una villa marinera de poco más de 12.000 habitantes cuyo casco antiguo fue declarado Conjunto de Interés Histórico-Artístico y que reúne todo lo que uno puede pedirle a una escapada de relax.

Mucha historia, un castillo imponente junto al mar, playas con bandera azul, gastronomía de producto y calles empedradas perfectas para perderse sin mapa ni prisas.

La Baiona histórica

Las menciones a este enclave geográfico comienzan en torno al año 140 a.C. bajo el topónimo de raíz celta Abobriga.

Posteriormente, los registros romanos detallan el sitio realizado por el cónsul Flavio Serviliano a la península fortificada, a la que las fuentes clásicas denominan Erizana.

Finalmente, en el año 1201, el rey Alfonso IX de León otorga una carta-puebla a la antigua Erizana, concediéndole una serie de privilegios comerciales, el estatus de realengo y la rebautiza oficialmente con el topónimo de Bayona.

La posición estratégica de Baiona en la entrada de la ría de Vigo hizo que durante la Edad Media fuese objetivo de numerosos ataques de piratas normandos e invasores portugueses, lo que explica su potente sistema defensivo.

Varios siglos después, pasear por sus calles estrechas de piedra, entre casas con soportales, fachadas blasonadas y pequeñas plazas de granito es como meterse entre las páginas de un libro de historia.

Destacan la Excolegiata de Santa María, con sus elementos románicos y góticos, y la Capilla de la Misericordia (1656) y su impresionante retablo barroco. A esta última la acompaña, además, una historia de evasión de capitales digna de un guion de cine.

Su altar está presidido por un gran Cristo crucificado transatlántico, cuya cruz original viajó desde México escondiendo en su interior monedas de oro puro de los emigrantes baioneses.

Así fue cómo consiguieron burlar las severas prohibiciones imperiales sobre el envío de capitales, con el único fin de sufragar la reconstrucción de la capilla matriz.

La fortaleza de Monterreal

El monumento más icónico de Baiona es la Fortaleza de Monterreal, encaramada sobre la península del Monte Boi.

Sus orígenes se remontan al siglo II a.C., aunque el conjunto que hoy podemos visitar se fue configurando entre los siglos XI y XVII, con un total de tres kilómetros de murallas almenadas que encierran unas 18 hectáreas de terreno.

Recorrer el paseo que bordea la fortaleza es una de esas experiencias que el viajero no debería perderse.

A un lado, las piedras centenarias con sus torres -la del Príncipe, la del Reloj, la de la Tenaza- y sus tres puertas monumentales, entre ellas la Puerta del Sol, la más antigua, y la Puerta Real del siglo XVI, con el escudo de la Casa de Austria.

Al otro lado, el Atlántico rompiendo contra las rocas y, al fondo, la silueta de las Islas Cíes.

Desde 1966, el interior de la fortaleza alberga el Parador Nacional Conde de Gondomar, bautizado así en honor a Diego Sarmiento de Acuña, el militar que defendió la villa de corsarios y piratas en el siglo XVI, que en reconocimiento a su valentía fue reconocido con ese título nobiliario.

Cuando la Pinta trajo la noticia del Nuevo Mundo

El 1 de marzo de 1493, la carabela La Pinta, maltrecha por los temporales y con el aparejo dañado, entró en la bahía de Baiona capitaneada por Martín Alonso Pinzón.

Con ellos llegaba una noticia que cambiaría el mundo: la expedición de Cristóbal Colón había alcanzado tierras desconocidas al otro lado del océano. Baiona se convertía así en la primera villa de Europa en conocer el descubrimiento de América.

Hoy, una réplica de la carabela fondea en el puerto como museo flotante y el Monumento Encontro entre Dous Mundos, inaugurado en 1993 por el entonces príncipe Felipe, conmemora los 500 años de aquel hito en la Alameda de la Carabela Pinta.

Entre las fiestas más señaladas de Baiona sobresale la Festa da Arribada, declarada Fiesta de Interés Turístico Internacional en 2015, que se celebra el primer fin de semana de marzo en conmemoración de este hecho, con un mercado medieval, representaciones teatrales, música de juglares y una ambientación que transforma la villa en un burgo del siglo XV.

¿Qué comer en Baiona?

Estamos en las Rías Baixas, así que la materia prima manda. La lonja de Baiona ofrece a diario, con permiso de la temporada, bueyes de mar, nécoras, percebes, mejillón, zamburiñas, almejas y un marisco que llega del mar a la mesa en cuestión de horas.

Pero si hay un producto que en la costa gallega se eleva a categoría de arte es el pulpo. Preparado á feira con pimentón, aceite y sal gruesa, o a la brasa para los que buscan una opción menos tradicional. Y no hay que irse sin probar una buena empanada de pulpo.

¿Y dónde sentarse a comer? La Tapería Acuarela, en la Rúa Ventura Misa, es toda una referencia para probar un pulpo á feira con una relación calidad-precio difícil de batir, en un local con terraza y ambiente informal.

La Boquería de Baiona, en la misma calle, destaca por su pulpo a la plancha, las zamburiñas en salsa y los pescados frescos de la ría.

Para una experiencia más refinada con vistas al mar, Rocamar es una marisquería de referencia desde 1973, especializada en producto fresco.

Y si se busca la fusión entre tradición y toque de autor, la Taberna Mendoza, frente al puerto deportivo, es famosa principalmente por su arroz con bogavante.

¿Qué ver en Baiona y alrededores?

  • Paseo de Monte Boi (1,5 km, dificultad baja). Bordea las murallas de la Fortaleza de Monterreal por su parte exterior, entre el mar y la piedra. Comienza en la playa de A Concheira y termina en la Torre del Reloj. Imprescindible al atardecer.
  • Paseo por el interior de las murallas. Complemento perfecto al anterior: recorre el perímetro por dentro, pasando por la Puerta del Sol, la Torre del Príncipe y las vistas desde lo alto del Parador. Unos 90 minutos con paradas.
  • Casco histórico y paseo marítimo (5 km). Desde el Ayuntamiento, baja por las calles empedradas hasta la Excolegiata de Santa María, cruza la Capilla de la Misericordia y continúa por el paseo marítimo hasta la playa de Ladeira, la más extensa del municipio.
  • Ruta de la Virxe da Rocha y playa de Santa Marta (4 km circular). Sube al mirador de la Virgen de la Roca, un monumento de piedra de 15 metros desde el que se divisan la ría y las Cíes, y baja hasta la ermita y la playa de Santa Marta.
  • Senda fluvial del río Baíña (1,1 km). Ruta fácil entre arboleda y pequeñas cascadas, ideal para hacer con niños, que conecta con la zona de la playa de Santa Marta.

¿Cómo llegar a Baiona?

  • En coche. Baiona se encuentra a unos 20 km de Vigo por la autopista AG-57 (unos 25 minutos) y a unos 50 km de Pontevedra por la AP-9 y AG-57 (aproximadamente 40 minutos). Desde Madrid, el trayecto por autopista es de unas 6 horas. Al llegar, se recomienda aparcar en el parking de A Palma, buen punto de partida para recorrer la villa a pie.
  • En tren. Baiona no dispone de estación de tren propia. La opción más práctica es llegar en tren hasta la estación de Vigo-Urzáiz (conectada por AVE con Madrid en menos de 4 horas) y desde allí tomar un autobús hasta Baiona.
  • En autobús. Los autobuses operados por Lugove salen desde la estación intermodal de Vigo-Urzáiz, situada bajo el centro comercial Vialia.
  • En avión. El aeropuerto más cercano es el de Vigo-Peinador, a unos 25 km de Baiona, con conexiones nacionales. Desde el aeropuerto se puede llegar a Vigo en bus urbano y desde allí continuar a Baiona.