De Madrid a Lisboa: las tartas nacidas del confinamiento que ya suman 21 variedades y 50.000 unidades anuales

De Madrid a Lisboa: las tartas nacidas del confinamiento que ya suman 21 variedades y 50.000 unidades anuales

Reportajes gastronómicos

De Madrid a Lisboa: las tartas nacidas del confinamiento que ya suman 21 variedades y 150.000 unidades anuales

Luna & Wanda es el dulce sueño de Sergio Arjona que se hizo realidad en el horno eléctrico de su cocina y ahora suma cuatro tiendas en Madrid.

Más información: Una de mis tartas de queso favoritas de Madrid se expande por toda España (y puedes pedirla a domicilio)

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En el subsuelo de un local del barrio de Justicia, en Madrid, una mesa alargada reúne a desconocidos que pronto comparten algo más que conversación. Aquí se recrea una liturgia dulce que se presenta en forma de tarta, donde la curiosidad se entrelaza.

Se trata de una extensión más del universo de Luna & Wanda, donde más que catas, se celebra la puesta en escena de una historia empresarial que nació entre hornos domésticos durante el confinamiento y que está a punto de cruzar fronteras hasta Lisboa con cifras que impresionan: 21 variedades de tartas y una producción anual que ya ronda las 150.000 unidades.

“Podría haber sido una marca de cocidos o de lentejas”, reconoce Sergio Arjona, su fundador, durante una de sus catas, esta vez surgida de la última colaboración con la marca de zapatillas Hoff para quienes ha creado una nueva edición. Pero si nos remontamos a sus orígenes, fue la tarta de queso —ese territorio aparentemente trillado— el lienzo donde encontraron identidad.

Sergio Arjona, fundador de Luna & Wanda.

Sergio Arjona, fundador de Luna & Wanda.

La intuición como receta

Lo que distingue a estas tartas no es solo su textura —cremosa por dentro, tostada por fuera—, sino un enfoque casi experimental en la creación de sabores cuyo proceso creativo normalmente se alarga un mes, de media.

En el obrador, la innovación no responde a un laboratorio técnico, sino a ensayo constante: cada miembro del equipo puede proponer recetas, probar combinaciones y, si funcionan, verlas convertidas en producto. De hecho, hay incentivos para quien se sienta creativo de más.

Luna & Wanda Ferraz.

Luna & Wanda Ferraz.

El resultado es un catálogo vivo que evoluciona mes a mes. Algunas tartas apenas sobreviven días; otras se consolidan como clásicos. La original —con mezcla de quesos que incluye azul, cabra y crema— sigue siendo la más vendida.

La Original, de Luna & Wanda.

La Original, de Luna & Wanda.

Pero alrededor de ella orbitan creaciones como la de dulce de leche gallego, la de pistacho o experimentos más arriesgados que rara vez llegan al mostrador, como la que elaboran de chocolate blanco con curry, coco con lima o combinaciones saladas en colaboración con marcas gourmet.

“No existe una tarta de queso buena universal”, explican. “Depende de si te gusta más intensa, más dulce o más ligera. La nuestra intenta ser un punto intermedio, accesible para todos”.

El corner de la flagship de Luna & Wanda en Hoff.

El corner de la flagship de Luna & Wanda en Hoff.

El crecimiento de Luna & Wanda no se entiende sin su capacidad para tejer alianzas. La cata en la que participamos es un buen ejemplo: una colaboración con Hoff, donde una colección de zapatillas inspira un sabor efímero bautizado como “dopamina”.

Esta tarta de mango y fruta de la pasión también se podrá degustar hasta junio en el flagship de la tienda de Velázquez, donde cuenta con un corner propio.

La Dopamina, la nueva tarta de Luna & Wanda para Hoff.

La Dopamina, la nueva tarta de Luna & Wanda para Hoff.

De contactos inesperados, reuniones improvisadas y oportunidades se repiten estas historias que se transforman en puntos de venta o ediciones limitadas.

“Muchas veces nos preguntan cómo hemos llegado hasta aquí. Y la respuesta es que no hay un plan perfecto: hay intuición, trabajo y estar en el momento adecuado”. Pronto desvelarán la colaboración que se traen entre manos con la marca Joselito.

La experiencia como valor añadido

Más allá del producto, la marca ha entendido que el consumidor actual busca algo más que comprar una tarta. Las catas —lejos de ser técnicas— se plantean como experiencias sensoriales y sociales. Quesos artesanos, maridajes con champán y un relato cercano que invita a descubrir sin prejuicios.

El objetivo no es enseñar, sino que el cliente pruebe, compare y, sobre todo, participe. “No queremos imponer sabores, sino dar permiso para descubrirlos”, explican durante la sesión.

El espacio dedicado a las catas de Luna & Wanda.

El espacio dedicado a las catas de Luna & Wanda.

Cinco años después de aquellas primeras tartas caseras, el proyecto cuenta con varias tiendas, un equipo de unas 25 personas y planes de expansión que miran más allá de España. Lisboa es el siguiente paso: sus tartas más preciadas ahora viajarán diariamente desde sus obradores hasta la capital portuguesa.

Sin embargo, el reto no es crecer, sino hacerlo sin perder la esencia. Mantener la producción artesanal, seguir innovando sin caer en la saturación y conservar esa cercanía.

Porque, al final, el éxito de estas tartas no reside solo en sus ingredientes, sino en algo más difícil de replicar: la historia que las acompaña.