A sus 75 años, Oswaldo conserva el acento porteño que lo acompaña desde que salió de su Argentina natal rumbo a España en busca de un futuro mejor, pero su mirada está marcada por más de dos décadas de madrugones, hornos encendidos y pan caliente entre las manos.
Durante más de dos décadas trabajó como panadero por cuenta ajena en Almería, cotizando al sistema de seguridad social español y su historia es una más entre miles que configuran la realidad de trabajadores del sector de la alimentación en España, que enfrentan la jubilación con pensiones que solo pueden definirse como precarias.
Ahora, tras jubilarse, explica en una entrevista concedida al portal NoticiasTrabajo que percibe una pensión de aproximadamente 900 euros mensuales, una cifra que él mismo considera insuficiente en relación con las horas trabajadas y las responsabilidades asumidas durante su trayectoria profesional.
La experiencia de este panadero jubilado ilustra la realidad de esos miles de trabajadores de un sector caracterizado por jornadas extensas, salarios ajustados y pensiones que apenas alcanzan para mantener un nivel de vida digno al llegar la vejez.
"Para lo que yo coticé, más o menos, no hay que hacer, no es lógico, pero más no se puede pedir", afirma Oswaldo con resignación, aunque reconoce que su situación podría ser peor: "Yo creo que están los autónomos, que tienen 30, 40 años aportando y se jubilan con 700 euros. Conozco mucha gente así", lamenta.
Jornadas maratonianas sin compensación
El trabajo en panaderías exige horarios nocturnos y madrugadas que desafían los ritmos biológicos naturales. Oswaldo describe con detalle cómo era su rutina laboral: "Yo, por ejemplo, iba a las doce y media o una de la noche y me volvía como a las doce del mediodía".
Esto suponía realizar jornadas de casi 12 horas diarias, muy por encima de las ocho horas estipuladas en su contrato.
Pese a esta sobrecarga, el salario nunca reflejó el esfuerzo real. "En esa época era mil y pico de euros, mil quinientos", recuerda.
Cuando se le pregunta si consideraba justo ese salario, su respuesta es contundente: "No, no, no. Porque si vos hacés la cuenta de horas extras que no te las pagan, tendría que ser un sueldo de dos mil, dos mil quinientos. Pero ¿quién te paga dos mil quinientos? En ningún lado".
Esta práctica, lamentablemente común en el sector de la hostelería y la alimentación, genera una brecha significativa entre las horas efectivamente trabajadas y las retribuidas.
Oswaldo señala que trabajaba con "mucha responsabilidad", en una posición de confianza dentro de la empresa, lo que añadía presión adicional a sus tareas diarias.
Un trabajo duro físicamente
El trabajo de panadero no solo exige disponibilidad horaria, sino también resistencia física. "Sí, pero cuando lo hacés de joven, que estás acostumbrado, más o menos lo soportás", explica Oswaldo.
Sin embargo, admite que para quienes se inician en la profesión, la situación es especialmente dura: "Pero cuando sos nuevo, que no tenés otra, hay que aguantar trabajar de noche".
La fatiga acumulada durante años de trabajo nocturno tiene consecuencias en la salud y el bienestar de los trabajadores, un aspecto que rara vez se contempla en las negociaciones salariales o en el cálculo de las pensiones.
El contexto salarial
Oswaldo también contextualiza su experiencia dentro de la realidad económica de Almería, una provincia donde los salarios suelen situarse por debajo de la media nacional.
"Los sueldos, por ejemplo, en Almería son medios bajos -explica-. Pero, ¿qué pasa? Acá también es mucho más barato para comprar", argumenta, estableciendo una comparación con otras regiones europeas.
Su hija vive en Francia, donde los ingresos son superiores, pero también lo es el coste de vida: "Gana mucho más, pero gasta más porque allá vale más".
Oswaldo también es consciente de la situación que viven los jóvenes: "El que tiene un trabajo bueno no lo suelta". El resto, según su percepción, se reparte entre empleos precarios en hostelería y comercio, sectores donde los salarios se ajustan al convenio mínimo y las horas extra no siempre se abonan correctamente.
