Hoy le toca el turno a este líquido tan apreciado entre nosotros. Es un alimento tan mediterráneo y tan nuestro que lo usamos a todas horas. Es uno de los mejores alimentos que podemos tener y hemos de sentirnos afortunados por ello ya que, por ejemplo, en Estados Unidos, no usan aceite de oliva puesto que tienen que importarlo de otros países donde hay en abundancia, como en el nuestro, y un poquito de aceite de oliva allí puede llegar a costar lo que a nuestros ojos sería una exageración. Sin embargo, a veces aparece como un enemigo y se puede pensar que es más saludable cocinar sin aceite de oliva y hacer todo a la plancha, cocido o al vapor.

Podemos contar muchas cosas sobre el aceite de oliva, empezando desde cómo se obtiene, acidez, tipos de aceite… pero lo que hoy queremos resaltar son otros aspectos no tan conocidos del aceite de oliva y que os pasamos a contar a continuación.

Composición

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También tiene vitamina E, una vitamina liposoluble que se encuentra, sobretodo, en todos los aceites vegetales. Esta vitamina tiene múltiples efectos en nuestro organismo como, por ejemplo, detiene la aparición de radicales libres lipídicos, dañinos para nuestro cuerpo.

Otros componentes a destacar son los tocoferoles, unas sustancias antioxidantes cuya función es atrapar radicales libres. De entre estos, es importante la presencia del tirosol en el aceite de oliva, que es el mayor antioxidante conocido hasta ahora y con el que se están haciendo numerosos estudios actualmente.

Efectos del aceite de oliva

En conjunto, el aceite de oliva tiene numerosos efectos beneficiosos en nuestro organismo. Aquí os contamos algunos de ellos:

Hace que el estómago se vacie más lentamente y ayuda a hacer una mejor digestión. Además, inhibe la seccreción ácida del estómago, por lo que es muy recomendable para aquellas personas que tienen úlceras. Además, estimula la producción de sales biliares, aumenta la absorción de minerales e inhibe la absorción de colesterol.

Como ya hemos indicado, aumenta el nivel de las HDL y disminuye el de las LDL, por lo que previene la formación de tapones en los vasos sanguíneos. Es antitrombogénico o, lo que es lo mismo, dificulta que se formen trombos (coagulos de sangre).

En el diabético mejora el perfil lipídico, disminuye la glucemia y puede llegar a disminuir las dosis diarias de insulina.

Por último, tiene efectos antioxidantes como ya hemos comentado, impidiendo la oxidación celular y, consecuentemente, previene de muchas enfermedades.

En conclusión, el consumo de aceite de oliva (sobretodo virgen) es muy recomendable. La única pega que tiene es su alto contenido en calorías, por lo que hemos de restringir su consumo, sobretodo en personas con obesidad y que quieran adelgazar.