Iñaki, cocinero, en un montaje de El Español

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Recetas

Iñaki, cocinero. "El bocadillo más famoso de España no lleva ni jamón ni calamares, se hace con 1 tomate y aceite de oliva"

El bocadillo de un chef con dos estrellas Michelin convertido en fenómeno viral que tú también puedes hacer en casa.

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Un bocadillo es mucho más de lo que se cena cuando no hay ganas de cocinar. Tiene fama de recurso de emergencia, de algo que se resuelve de pie y en dos minutos.

Pero un bocadillo bien planteado, con buen pan, buen producto y una buena idea detrás, puede ser tan disfrutado como el mejor plato de cuchara o un guiso de domingo.

Además, tiene una ventaja evidente: se come con las manos, sin cubiertos, perfecto para cenar viendo la tele. Y esta noche España juega la final del Mundial de Fútbol.

Un buen candidato a acompañarnos durante una jornada que puede ser histórica es el bocadillo que el cocinero Iñaki, responsable del canal de YouTube Iñakigastro, ha recuperado en un vídeo y que él mismo define como "el más famoso de España".

No lleva jamón, no lleva calamares, no lleva tortilla… lleva tomate, papada ibérica y una cantidad de aceite de oliva que, en su momento, fue lo que lo lanzó al olimpo de las redes sociales.

De creación de alta cocina a meme viral

El bocadillo en cuestión es una creación de Paco Roncero, chef del restaurante homónimo y que suma dos estrellas Michelin.

Durante años ha sido conocido popularmente como el "bocadillo de aceite" de Paco Roncero, un apodo que nació de la sorpresa de quienes vieron por primera vez cómo se montaba, añadiendo unas gotas en varias fases del montaje.

Ese gesto, sacado de contexto en clips cortos, terminó circulando como broma en redes hasta convertirlo en el bocadillo del que todo el mundo hablaba.

El truco: ni tomate en rodajas ni rallado

Siendo la receta de un chef de alta cocina no es de extrañar que hasta la preparación de un simple bocadillo de tomate tenga truco.

En vez de rallar la hortaliza y untar la salsa resultante, como haríamos con una tostada, hay que untar primero el pan restregando un trozo de tomate y después colocar encima la pulpa —los lóculos— de varios tomates.

La pulpa y el gel que rodea a las semillas concentran la mayor parte del glutamato natural del tomate, el compuesto responsable de su sabor umami, además de buena parte de los ácidos cítrico y málico que aportan acidez. En definitiva, estamos metiendo dentro del pan lo mejor del tomate.

Ingredientes

Ingredientes

  • Panecillo o barrita de pan rústico, 1 ud
  • Tomate maduro de rama, 2 ud
  • Lonchas finas de papada ibérica curada o tocino ibérico, 30 g
  • Aceite de oliva virgen extra, 3 cucharadas
  • Pimentón de la Vera, 1 pizca
  • Sal en escamas, al gusto

Paso 1

Abrimos el panecillo por la mitad.

Paso 2

Cortamos los tomates por la mitad y frotamos la superficie del pan con la parte cortada hasta impregnarla bien.

Paso 3

Retiramos la pulpa y las semillas de los tomates y las repartimos por encima de una de las mitades del pan.

Paso 4

Regamos con un chorro generoso de aceite de oliva virgen extra.

Paso 5

Cubrimos con las lonchas de papada ibérica sin dejar huecos.

Paso 6

Espolvoreamos una pizca de pimentón sobre la papada y tapamos con la otra mitad del pan.

Paso 7

Horneamos a 180 °C durante 5 minutos.

Paso 8

Sacamos el bocadillo y añadimos aceite de oliva por dentro sobre la papada y por fuera sobre el pan.

Paso 9

Terminamos con sal en escamas y servimos inmediatamente.

El aceite de oliva: 6.000 años en el Mediterráneo

El olivo fue domesticado en el Mediterráneo oriental hace unos 6.000 años, en la franja que hoy ocupan Siria, Líbano e Israel, y llegó a la península ibérica de la mano de fenicios y griegos.

Pero fueron los romanos quienes convirtieron la Bética -la actual Andalucía- en la gran despensa oleícola del imperio. El Monte Testaccio de Roma, una colina artificial formada por millones de fragmentos de ánforas, es en buena parte un cementerio de recipientes que transportaron aceite hispano.

Durante siglos el aceite fue mucho más que un alimento. Sirvió para alumbrar, para fabricar jabón, para ungir en ceremonias religiosas y como base de remedios medicinales.

La expansión del cultivo en España se consolidó en época andalusí -la propia palabra "aceite" viene del árabe az-zayt, el jugo de la aceituna- y no dejó de crecer hasta convertir al país en el primer productor mundial, con más de la mitad del aceite de oliva que se elabora en el planeta.

Hoy el consumo doméstico en España ronda los 10 litros por persona y año, una cifra que ha oscilado en los últimos años por las subidas de precio derivadas de la sequía.

Su papel en la dieta mediterránea, reconocida por la Unesco como Patrimonio Cultural Inmaterial de la Humanidad en 2010, es esencial, pues es la principal fuente de grasa del patrón alimentario y uno de los factores a los que la investigación atribuye sus beneficios cardiovasculares.