La caldereta de langosta de Sa Llagosta.

La caldereta de langosta de Sa Llagosta.

Actualidad gastronómica

La mejor caldereta de langosta de Menorca aterriza en Madrid por un día con un menú degustación único por 85€

El restaurante Sa Llagosta cambia de ubicación el próximo 12 de mayo para traer uno de los platos más emblemáticos de la isla, por el que han ganado tanto reconocimiento.

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Hay platos que son representativos y solo con pensarlos te transportan de una a su lugar de origen. La caldereta de langosta menorquina es un buen ejemplo. Un plato que pertenece a ese linaje casi sagrado de recetas que solo alcanzan su plenitud en el lugar donde nacen, con su mar, su luz y su tiempo, pero que ha sido celebrado más allá de su hogar.

Así ocurrirá el próximo 12 de mayo, cuando el restaurante Sa Llagosta, institución del puerto de Fornells, cruce el Mediterráneo para instalarse —por unas horas— en Casa de Comidas, el proyecto más personal del chef Rafa Zafra. Al frente del viaje, David Coca y Mònica Cortés, son los guardianes de una tradición que lleva más de dos décadas alimentando veranos menorquines.

No serán capaces de traer su mar, pero sí su tiempo y su plato estrella que será la joya de un menú degustación concebido como una inmersión en la isla, con la caldereta como pasaporte.

David Coca con dos langostas de Menorca.

David Coca con dos langostas de Menorca.

La reina de Menorca, en Madrid

Hablar de caldereta de langosta es hablar de paciencia. De fuego lento, de sofrito bien trabajado —cebolla, tomate, ajo, perejil— y de respeto absoluto por el producto. En Menorca a este plato le acompaña todo un ritual. Marca temporadas, reuniones familiares, celebraciones frente al mar.

En Sa Llagosta, la receta se mantiene fiel a ese espíritu. Se sirve en cazuela, con pan para empapar y sin forzar modernidades que no caben en tal plato. La técnica se centra en fondo, intensidad y ese punto exacto de cocción que convierte la langosta en protagonista absoluta.

Para esta ocasión la caldereta no está sola. El menú ha sido diseñado para la ocasión y se despliega en seis pases que funcionan como un mapa comestible de Menorca con un coste de 85 €. Desde un boquerón marinado con kimchi y anchoa —guiño contemporáneo de la casa— hasta una croqueta melosa de jamón que conecta con la tradición peninsular.

El recorrido continúa con una ensalada de raya, tomate y aceitunas, y un sugerente chipirón salteado con sobrasada caliente, donde el producto local dialoga con la intensidad de los sabores isleños. Todo conduce, inevitablemente, al plato central.

El cierre dulce no abandona la isla y se presenta en forma de una ensaimada reinterpretada con crema de vainilla y toffee, homenaje directo a la repostería balear.

Casa de Comidas, el espacio de Rafa Zafra que recibe a Sa Llagosta por un día.

Casa de Comidas, el espacio de Rafa Zafra que recibe a Sa Llagosta por un día.

Para acompañar la experiencia, se ha elegido un vino que, aunque geográficamente distante, comparte precisión, frescura y respeto por el origen. El albariño Rosa Ruiz, de Bodegas Santiago Ruiz, aporta tensión y volumen sin eclipsar la delicadeza marina de la langosta. Un contrapunto atlántico que amplía el discurso sin romperlo.

Este tipo de iniciativas no son casuales. Casa de Comidas lleva tiempo consolidando una línea de colaboraciones que convierte Madrid en escaparate de cocinas con identidad. En un contexto urbano, pero con servicio cuidado y vocación de disfrute, la propuesta de Zafra actúa como puente entre territorios.

La cita será efímera —solo en turno de comida y cena—, pero su intención es no es otra que trasladar, aunque sea por unas horas, el pulso de Menorca a la capital. Y, sobre todo, una caldereta que rara vez abandona su hogar. Aquí reside, precisamente, su valor.