El chef Nino Redruello quiere seguir ganando músculo en Madrid. El alma mater de Familia La Ancha abrirá un nuevo restaurante en la capital este 2026, tal y como compartió este jueves durante una presentación del primer restaurante Fismuler de Andorra.
"Un sitio de unas 50 o 60 plazas, con barra, informal, pero con un poquito más de delicadeza que Fismuler", cuenta Nino. "Más pequeñito, donde podamos poner más empeño a nivel de sensaciones, para abrir de lunes a viernes solo por la noche", detalla.
El objetivo es hacer dos turnos. A su parecer, con la gran cantidad de gente y de turismo que hay ahora mismo en la ciudad puede permitirse tranquilamente hacer un turno a las 19:30 y otro a las 21:30.
Este "concepto nuevo" (no tiene nada que ver con La Ancha, Armando o cualquiera de sus otros negocios) ya tiene nombre, aunque "aún no se puede decir". Lo que no tiene todavía es local, pero ya le han "comprado" la idea, según asegura.
¿Y por qué solo cenas? ¿Por qué no comidas? "Porque de noche con las velitas es todo tan bonito... ¿O no?", bromea Nino. "Y porque la gente cuanto más sale es por la noche; yo he hecho cálculos y me salen los números", añade.
La minuta de Fismuler en Andorra.
Frente a un paisaje saturado de proyectos gastronómicos como Madrid, donde dos de cada tres espacios de hostelería cierran antes de cumplir los cinco años, Redruello permanece optimista: "Hay mucho recorrido por hacer".
En su opinión, el concepto que sí funciona en la capital es el de "una calidad cercana, sencilla, más humilde, más divertida". Los clientes empiezan a demandar "un nuevo lujo más humano y no tan materialista".
El tiempo servirá para purgar el exceso: "Ya está cayendo, solo hay que ver lo de Rudho [acaba de cerrar dejando una deuda de casi cuatro millones de euros]; al final esto sirve para subir el nivel".
Un homenaje arriesgado
El chef madrileño incluye a este futuro restaurante en la lista de sus "sueños frikis". Es consciente de que le saldría mucho más rentable abrir otro Fismuler u otro Armando, que son marcas "que crecen bonito", pero no le interesa.
Su ilusión es seguir exponiéndose, apostar por propuestas que parecen "impensables": "Creo que la forma más bonita de honrar lo que hemos conseguido gracias a nuestros padres y abuelos es ser valientes y no quedarnos en replicar todo lo que funciona".
"Me apetece mucho. Si soy capaz de dar dos turnos cada día, de lunes a viernes, podré tener un equipo humano de superguerreros, superhéroes de la gastronomía", fantasea.
Y va más allá: "Si funcionase y tanto los de cocina como los de sala solo tuviesen que trabajar de lunes a viernes, en horario de trabajo podría ponerles una hora de formación todos los días —sobre cómo funciona el humor, sobre cuándo hay que escuchar, mirar y callarse—, o una hora para leer lo que quisieran".
En definitiva, una suerte de entrenamiento para que el restaurante se convierta en un auténtico hogar, en el salón de una casa donde todo está orquestado para que te atiendan maravillosamente.
Así pues, este inédito proyecto de Nino Redruello se suma a otras novedades, como la llegada de Fismuler a Andorra el pasado 22 de diciembre, la inminente apertura de Fismuler en Sevilla el próximo mes de mayo (será el primero de Andalucía), o la reciente expansión a Lisboa.
Tanto en Andorra la Vella como en Sevilla el restaurante aterriza de la mano del grupo hotelero Serras, encargándose de toda la propuesta gastronómica del alojamiento.
Con la apertura del nuevo local de nombre aún desconocido, Familia La Ancha sumaría la gestión de ocho establecimientos en Madrid, contando los dos de La Ancha, Fismuler, Las Tortillas de Gabino, Armando, La Taberna de La Ancha y Club Financiero Génova (en alianza con Azotea Grupo).
