El médico Manuel Viso.

El médico Manuel Viso. E.E.

Salud

Viso, médico: "El cerebro es el aire acondicionado del cuerpo y no todos conocen este problema que genera golpes de calor"

Beber antes de tener sed, buscar lugares frescos y evitar esfuerzos en las horas centrales ayuda a prevenir los golpes de calor.

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Las claves

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El cerebro actúa como el “aire acondicionado” del cuerpo, activando mecanismos como sudor y mayor flujo sanguíneo para disipar el calor.

El golpe de calor es una emergencia médica que puede dañar órganos vitales como cerebro, corazón y riñones, especialmente cuando el cuerpo no logra enfriarse.

La evaporación del sudor es clave para refrescar el cuerpo, pero en días húmedos este proceso se dificulta y aumenta el riesgo de golpe de calor.

Para prevenir problemas, recomiendan hidratarse frecuentemente, evitar el sol y el esfuerzo en las horas más calurosas y nunca dejar personas o mascotas dentro de coches.

Cuando suben las temperaturas, el cuerpo no se limita a soportar el calor. Intenta defenderse. Manuel Viso, médico divulgador, lo explicó en un reel de Instagram con una imagen fácil de entender: tenemos un “aire acondicionado” incorporado.

La advertencia llega en pleno episodio de calor intenso, con avisos por altas temperaturas en varias zonas del país. En estas condiciones, el riesgo no depende solo de lo que marque el termómetro, sino de cómo responde el cuerpo cuando deja de poder enfriarse.

Ese sistema arranca en el cerebro. Al detectar que la temperatura corporal aumenta, envía más sangre hacia la piel y activa el sudor para liberar calor. Durante un tiempo, el organismo consigue compensar.

“Tu cerebro detecta que sube la temperatura y activa un plan de emergencia”, explica Viso. El problema llega cuando el calor que entra supera la capacidad del cuerpo para expulsarlo.

En ese punto aparece el golpe de calor, una emergencia médica que puede elevar la temperatura corporal por encima de los 40 grados. No es una simple sensación de bochorno y puede dañar el cerebro, el corazón, los riñones y otros órganos.

Una de las ideas más importantes del vídeo tiene que ver con el sudor. Viso recuerda que “no enfría por mojarte”, sino cuando se evapora y se lleva parte del calor acumulado en la piel.

Por eso los días de calor húmedo resultan especialmente peligrosos. Aunque el termómetro marque lo mismo, el sudor se evapora peor y el cuerpo pierde una de sus formas más eficaces de enfriarse.

AEMET explica que la sensación térmica por calor depende de la temperatura y de la humedad. Cuanto más cargado está el aire de vapor de agua, más difícil resulta disipar calor mediante la evaporación del sudor.

El sol directo también aumenta la carga térmica. Una misma temperatura puede sentirse mucho más agresiva al aire libre, especialmente si se permanece sin sombra, se hace ejercicio o se trabaja en las horas centrales del día.

El Ministerio de Sanidad recuerda que el calor excesivo puede alterar las funciones vitales cuando el cuerpo no consigue compensar los cambios de temperatura. Ese margen se reduce en mayores, niños y personas con enfermedades crónicas.

El Plan Nacional de Exceso de Temperatura 2026 recoge que las temperaturas extremas pueden provocar calambres, deshidratación, insolación y golpe de calor. En los cuadros graves aparecen problemas multiorgánicos, convulsiones o incluso coma.

Las señales pueden ir más allá del sudor o del cansancio. Confusión, piel muy caliente, desmayo, convulsiones, habla alterada o pérdida de conciencia indican una situación de riesgo. Ante esos síntomas hay que pedir ayuda médica urgente.

Viso lo advierte sin rebajar la gravedad: “Esto no es tener mucho calor, ni siquiera una insolación”. El golpe de calor puede afectar al cerebro, al corazón, a los riñones y a otros órganos.

Cómo ayudar al cuerpo

Para evitar que el cuerpo llegue a ese punto, Viso recomienda beber con frecuencia, incluso antes de notar sed, buscar sombra y lugares frescos, y reducir los esfuerzos durante las horas centrales del día.

La OMS ofrece consejos similares para los días de calor intenso. Recomienda permanecer en lugares frescos, evitar actividades exigentes en las horas más calurosas, usar ropa ligera y beber agua con regularidad.

También conviene preparar la vivienda. Refrescar la casa por la noche, bajar persianas, usar toldos o cortinas durante el día y ventilar cuando la temperatura exterior lo permita ayuda a reducir la carga de calor.

Los grupos vulnerables necesitan más vigilancia. Sanidad señala a personas mayores, menores, embarazadas y pacientes con enfermedades crónicas. También deben extremar el cuidado quienes trabajan al aire libre o hacen deporte con temperaturas elevadas.

Viso deja otra recomendación muy clara para estos días: “Nunca, nunca dejes a nadie dentro de un coche”. La temperatura en el interior puede subir con rapidez y poner en peligro a niños, personas dependientes o mascotas.

El cuerpo humano tiene mecanismos muy eficaces para regular la temperatura, pero no son infinitos. Cuando se combinan calor intenso, humedad y esfuerzo, ayudar al organismo a enfriarse puede evitar una emergencia.