J. K. Simmons en 'Being the Ricardos'.

J. K. Simmons en 'Being the Ricardos'. Alamy

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J. K. Simmons, actor, 71 años: "Si la fama hubiera llegado siendo muy joven e inmaduro, habría muerto joven como James Dean"

El intérprete asegura que no sabe qué clase desastre podría haber sido si se hubiera convertido en un actor famoso a los 24 años.

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P. G. Santos
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Las claves

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J. K. Simmons alcanzó la fama y el reconocimiento crítico a partir de los 60 años, tras años de trabajo en Hollywood.

El actor agradece haber triunfado tarde, ya que considera que la fama prematura podría haber arruinado su vida, como la de James Dean.

Simmons destaca la importancia de la ética de trabajo y recuerda una infancia libre y menos controlada por sus padres.

Antes de dedicarse a la actuación, Simmons fue aficionado al deporte y la música, y conoció a su esposa durante una gira teatral.

La fama le llegó a J. K. Simmons de manera tardía. Aunque ya llevaba varios años trabajando en Hollywood, su popularidad no se catapultó hasta principios de este siglo, cuando se dio a conocer con un papel en las películas de Spider-Man.

El reconocimiento de la crítica no lo obtuvo hasta 2015. Aquel año, cuando él ya tenía 60, consiguió su primera nominación a un Oscar por su papel en Whiplash, donde interpreta al implacable director de la orquesta de jazz en el conservatorio Shaffer.

Habrá quien piense que alcanzar la fama a esta edad tan tardía puede ser un fracaso para un actor; sin embargo, Simmons se alegra de no haberla alcanzado antes porque está convencido de que habría acabado siendo un fracaso.

El actor pone el ejemplo de James Dean, quien falleció en un accidente de coche en 1995, cuando tenía 24 años: "Si me hubiera convertido en un actor siendo muy joven e inmaduro, podría haber acabado como él", asegura en una reciente entrevista a The Telegraph.

La ética de trabajo

Agradece que su ascenso a la fama fue "muy lento". Simmons comenzó a trabajar delante de las cámaras cuando tenía 40 años. Por ello, como se burlaban sus hijos de él, terminaba siendo el jefe o el padre. Ahora también es "el mayor en el plató". Está acostumbrado a ser el cabeza de familia.

Como muchas estrellas que alcanzan la fama más tarde, Simmons tiene una perspectiva sana de lo que supone "el circo de Hollywood", siendo prudente tanto con sus desventajas como con sus beneficios.

Simmons pasó su infancia en tres estados distintos (Michigan, Ohio y Montana). De ella recuerda la libertad de la que gozaba, pudiendo pasar los veranos en la granja de la familia.

Aquella libertad no solo se debe al hecho de que iba descalzo, sino también por la indiferencia que mostraban sus padres hacia él. Siendo padre de dos hijos, echa de menos aquel tipo de crianza: "Mi esposa y yo éramos padres sobreprotectores, como todo el mundo".

Ambos pertenecen a una generación en la que lo habitual era comenzar a trabajar desde bien temprano: "Trabajamos desde los 13 ó 14 años porque nuestras familias no tenían dinero". De ahí que lamente la pérdida de la ética de trabajo en los jóvenes de hoy en día.

La primera afición de Simmons, en realidad, no fue la actuación, sino el deporte y la música. Con la actuación, dice, se topó por casualidad, como le sucedió al conocer a su mujer.

Después de que le rechazaran para el papel principal en la versión de Broadway de la película Algunos hombres buenos, renunció a su puesto como suplente y posteriormente fue elegido para interpretar al capitán Garfio en una gira de Peter Pan, en la cual conoció a su actual esposa, la actriz Michelle Schumacher.

También le preocupa el tiempo que pasamos ahora delante de las pantallas. Cree que debería producirse un equilibrio; es decir, "hay que vivir en el siglo XXI, pero no hay que estar constantemente mirando una pantalla".